Europa acelera el debate para confiscar activos rusos ante el riesgo de que EE.UU. tome el control en el marco del plan de paz de Trump

activos rusos

El futuro de miles de millones de dólares en activos rusos congelados en Europa se ha convertido en el eje de una disputa diplomática que influye directamente en el apoyo financiero a Ucrania. La cuestión adquirió una nueva dimensión tras revelarse que el presidente estadounidense Donald Trump propuso, en el borrador inicial de su plan de paz, que Estados Unidos administrara un programa de inversión financiado por 100.000 millones de dólares provenientes de esos activos rusos, igualados por otros 100.000 millones de la Unión Europea, destinando además el 50% de las ganancias a Washington. La idea sorprendió e inquietó a las capitales europeas, que llevan años debatiendo cómo utilizar esos fondos sin violar leyes internacionales ni provocar represalias de Moscú.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insistió esta semana en que los contribuyentes europeos no pueden asumir solos el costo del apoyo a Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, la Unión Europea ha destinado casi 197.000 millones de dólares en ayudas militares, financieras y humanitarias. Sin embargo, las necesidades para 2026 y 2027 ascienden a 153.000 millones, y Europa carece de un consenso sobre cómo financiarlos. Lo único claro es que los activos rusos congelados, valorados en 225.000 millones y retenidos principalmente en la cámara de compensación Euroclear en Bélgica, son la pieza central del plan europeo.

La propuesta inicial de Trump generó desconfianza. Analistas europeos la interpretaron como un intento de “apropiarse” de esos fondos en un momento en que Bruselas y Washington buscan relanzar negociaciones comerciales. Aunque tras intensas conversaciones el mecanismo fue eliminado de la nueva versión del plan, el temor a que EE.UU. actúe antes sigue latente. Para varios expertos, una rápida confiscación europea reduciría la posibilidad de que Washington intente controlar la gestión de los activos en una eventual negociación de paz.

El problema radica, sobre todo, en Bélgica. Aunque allí se encuentran la mayor parte de los fondos, el primer ministro Bart De Wever ha bloqueado su uso como garantía de un préstamo a Ucrania, preocupado por posibles represalias rusas contra intereses belgas. Sin embargo, tras resolver una crisis política interna, algunos socios europeos confían en que De Wever flexibilice su posición.

Ministros de Exteriores de países como Suecia y líderes comunitarios como Kaja Kallas recalcaron que el tiempo se agota y que la confiscación de los activos es “la única opción realista” para sostener el apoyo a Ucrania de forma equitativa. El próximo 18 de diciembre, los jefes de Estado y de gobierno de los 27 se reunirán para tratar, entre otros temas, este delicado asunto que podría definir no solo el futuro de Ucrania, sino también la capacidad de la Unión para actuar unida ante presiones externas.

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