Corea del Sur repatrió este miércoles a seis ciudadanos norcoreanos a través de la frontera marítima en el mar del Este, meses después de que sus embarcaciones fueran halladas a la deriva en aguas surcoreanas. La operación, que se llevó a cabo pese a la falta total de respuesta por parte de Pyongyang, fue confirmada por un funcionario del Ministerio de Unificación surcoreano, quien destacó el carácter humanitario de la medida.
La repatriación se realizó cuando un bote de madera con los seis norcoreanos cruzó por su cuenta la Línea Limítrofe del Norte, la frontera marítima de facto entre ambos países, a las 8:56 de la mañana. Del otro lado, esperaban dos embarcaciones norcoreanas, una de ellas una patrullera. Las tres naves se dirigieron juntas hacia aguas del norte tras el traspaso.
Los repatriados habían sido rescatados por las autoridades surcoreanas en dos incidentes distintos ocurridos este año. En marzo, dos norcoreanos fueron encontrados en el mar Amarillo, y en mayo, otros cuatro fueron rescatados en el mar del Este. En todos los casos, expresaron su voluntad de regresar a su país de origen.
La embarcación utilizada para el retorno fue una de las que transportaba a los tripulantes en el momento del rescate. Tras ser reparada, se consideró apta para la repatriación. La otra embarcación involucrada, severamente dañada, no pudo ser reutilizada.
El portavoz del Ministerio de Unificación, Koo Byoung-sam, afirmó que el gobierno surcoreano confirmó reiteradamente el deseo de los seis ciudadanos de regresar a Corea del Norte y que la operación se llevó a cabo por motivos estrictamente humanitarios. Sin embargo, lamentó que la ausencia de canales de comunicación activos entre las dos Coreas haya complicado innecesariamente el proceso.
Seúl intentó, sin éxito, coordinar la entrega a través del Comando de las Naciones Unidas, encabezado por Estados Unidos, ante el silencio sostenido de Pyongyang. Aunque se notificó con antelación el lugar y la hora del cruce, los barcos norcoreanos aparecieron sin previo aviso y sin emitir ninguna respuesta oficial.
Ante la falta de comunicación formal, el gobierno surcoreano optó por una repatriación marítima, considerando que hacerlo por la vía terrestre, a través de la aldea de Panmunjom, podría haber generado fricciones adicionales.
Este gesto se produce en un momento en que el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, busca enfriar las tensiones con el régimen de Corea del Norte. Desde que asumió el cargo el mes pasado, Lee ha tomado una serie de medidas para reducir la confrontación directa, como la suspensión de las emisiones propagandísticas por altavoces a lo largo de la frontera y la solicitud a organizaciones civiles para que cesen sus campañas de envío de panfletos hacia el norte.
Pese a estos gestos, el Norte ha mantenido su postura de aislamiento y no ha dado señales de reciprocidad. La repatriación de este miércoles evidencia tanto el compromiso surcoreano con los principios humanitarios como las dificultades de avanzar en el diálogo intercoreano cuando la otra parte elige el silencio.







