Por primera vez, Rusia reconoció oficialmente que tropas norcoreanas están combatiendo en la guerra contra Ucrania, según anunció este sábado el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, Valery Gerasimov. Durante una videoconferencia con el presidente Vladimir Putin, Gerasimov destacó el papel de los soldados de Corea del Norte en la recuperación total de la región fronteriza de Kursk.
Según el comunicado difundido por el Kremlin, los militares norcoreanos brindaron «una ayuda significativa» en la derrota de las fuerzas ucranianas que habían ocupado parcialmente Kursk desde agosto del año pasado. La ofensiva de Kyiv había logrado, en su momento, capturar cerca de mil trescientos kilómetros cuadrados de territorio ruso, en una maniobra que sorprendió al Kremlin y tensó aún más el frente de batalla.
Gerasimov elogió el desempeño de las tropas norcoreanas, señalando que lucharon «codo a codo» con los soldados rusos, demostrando «alto profesionalismo, fortaleza, coraje y heroísmo» durante la defensa del territorio. Putin, en su intervención, afirmó que la recuperación total de Kursk abre la posibilidad de nuevas operaciones exitosas en otras áreas estratégicas del frente.
Pese a los anuncios rusos, el Ejército de Ucrania negó que las operaciones en la región hayan concluido y aseguró que los combates continúan en Kursk, poniendo en duda la afirmación de Moscú sobre un control absoluto del área.
La incorporación de tropas norcoreanas al conflicto se da en el marco del Tratado de Asociación Estratégica Integral firmado en junio del año pasado por Kim Jong Un y Vladimir Putin. Este acuerdo contempla la asistencia mutua en caso de agresión externa, estableciendo un nuevo nivel de cooperación militar entre ambos países.
Durante la operación en Kursk, Moscú sostiene que más de setenta y seis mil soldados ucranianos resultaron muertos o heridos, una cifra difícil de verificar de manera independiente. La implicación activa de Corea del Norte añade un nuevo factor de complejidad al conflicto, incrementando la dimensión internacional de la guerra y reforzando las alianzas entre naciones aisladas del orden internacional liderado por Occidente.
La participación norcoreana podría intensificar aún más las tensiones globales, en un escenario donde la línea divisoria entre aliados y adversarios parece consolidarse con cada nuevo movimiento en el campo de batalla.







