El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, llegó este domingo a Vietnam, iniciando una gira de cuatro días que también lo llevará a Filipinas, con el objetivo de reforzar la cooperación en materia de seguridad y economía con ambos países del sudeste asiático. La visita se produce en un momento de creciente influencia china en la región y en medio de tensiones comerciales impulsadas por las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump.
Antes de partir de Tokio, Ishiba subrayó la importancia de profundizar los lazos de seguridad ante los intentos «unilaterales» de China de alterar el statu quo en los mares del Este y del Sur de China. En Hanoi, el primer ministro se reunió con To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, quien destacó el fortalecimiento integral de las relaciones bilaterales.
Como parte de su agenda, Ishiba visitó un parque industrial en la capital vietnamita donde operan más de cien empresas japonesas. Allí, recogió las inquietudes del sector privado sobre el impacto de la actual incertidumbre económica mundial, agravada por los aranceles estadounidenses. El primer ministro planea utilizar esas opiniones para orientar las políticas de apoyo a las compañías japonesas en el extranjero.

Este lunes, Ishiba mantendrá un encuentro con el primer ministro vietnamita, Pham Minh Chinh, donde se espera que anuncien la entrega de equipos de defensa japoneses a Vietnam bajo el programa de asistencia en seguridad lanzado en 2023. También está previsto que ambos países establezcan un marco de diálogo entre sus ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa.
La visita continuará en Filipinas, donde Ishiba se reunirá el martes con el presidente Ferdinand Marcos Jr. Ambos líderes discutirán el inicio de negociaciones para un acuerdo de intercambio de inteligencia y la realización de ejercicios conjuntos entre las guardias costeras de ambos países.
Japón ha intensificado su acercamiento a los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en respuesta al incremento de la actividad militar china en el mar de China Meridional, una región estratégica rica en recursos naturales y rutas de navegación vitales. Vietnam y Filipinas, que mantienen disputas territoriales con Pekín en esa zona, ven en Tokio un socio clave para equilibrar la presión china.
La gira de Ishiba también busca reforzar el compromiso de Japón con el sudeste asiático en un contexto de incertidumbre global, marcado no solo por la competencia entre Estados Unidos y China, sino también por el impacto económico de los nuevos aranceles impuestos por Washington. Frente a este escenario, Japón apuesta a consolidar su presencia en una región que considera vital tanto por razones geopolíticas como por su dinamismo económico.










