El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió este martes con el emperador japonés Naruhito y la emperatriz Masako, en el marco de la primera visita de Estado que Japón recibe en seis años. La visita subraya la importancia de la relación bilateral entre ambos países.
Lula asistió a una ceremonia de bienvenida en el Palacio Imperial, en la que también participó el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, antes de un banquete de Estado. La primera dama de Brasil, Janja Lula da Silva, estuvo presente durante la audiencia con la pareja imperial.
La última vez que Japón acogió a un líder extranjero como invitado de Estado fue en mayo de 2019, cuando Donald Trump visitó el país durante su primer mandato como presidente de Estados Unidos. Las visitas de Estado a Japón incluyen una ceremonia de bienvenida, una audiencia con el emperador y la emperatriz, y un banquete oficial en el Palacio Imperial.
Ishiba y Lula tienen previsto celebrar una cumbre el miércoles para discutir el fortalecimiento de las relaciones bilaterales antes de que el mandatario brasileño concluya su visita de cuatro días el jueves.
Este año se conmemora el 130.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Japón y Brasil. Como parte de las celebraciones, la princesa Kako, hija menor del príncipe heredero Fumihito y la princesa heredera Kiko, visitará Brasil a principios de junio para fomentar los lazos entre ambas naciones.
El emperador Naruhito, cuando aún era príncipe heredero, visitó Brasil en 2008 con motivo del centenario de la emigración japonesa al país sudamericano y sostuvo conversaciones con Lula en esa ocasión.
Brasil, miembro del grupo BRICS junto con China y Rusia, alberga una de las diásporas japonesas más grandes del mundo. Además, es un importante exportador de productos agrícolas y minerales a Japón, consolidando su papel clave en la relación económica bilateral.







