El Ministerio de Defensa de Corea del Sur rechazó las acusaciones de que las medidas militares recientes, incluida la suspensión de un pacto de reducción de tensiones intercoreanas y la reanudación de transmisiones de propaganda anti-Pyongyang, hayan tenido como objetivo provocar reacciones de Corea del Norte antes de la controvertida declaración de ley marcial en diciembre.
El ministerio calificó de infundadas las sospechas planteadas por la oposición y algunos medios, que sugerían que el Ejército podría haber actuado intencionalmente para incitar a Corea del Norte y justificar la imposición de la ley marcial por parte del presidente Yoon Suk Yeol, el pasado 3 de diciembre. «Nuestro Ejército ha disuadido consistentemente las provocaciones norcoreanas mediante una política firme y coherente, manteniendo una sólida preparación militar», expresó el ministerio en un comunicado.
El ministerio defendió las actividades militares como medidas normales, señalando que vincularlas con la ley marcial genera preocupaciones de seguridad y desanima las operaciones militares. Prometió cooperar plenamente con la investigación sobre la ley marcial.
Asimismo, negó específicamente que el Ejército hubiera considerado lanzar ataques de artillería en respuesta a los globos cargados con basura enviados por Corea del Norte el año pasado. En cambio, aseguró que las fuerzas armadas recogieron los globos que cayeron en territorio surcoreano sin recurrir al uso de armas, calificando de «falsas» las sospechas sobre posibles planes ofensivos.
El Ministerio de Defensa también desmintió acusaciones de haber enviado panfletos propagandísticos a Corea del Norte o de haber usado drones para sobrevolar Pyongyang en octubre, medidas que supuestamente buscaban incitar represalias militares norcoreanas. Según el JCS, no existen evidencias de tales operaciones, y cualquier acción relacionada con drones se mantuvo dentro de protocolos de seguridad operativa.
En junio, el Consejo de Seguridad Nacional decidió suspender el pacto de reducción de tensiones intercoreanas de 2018, tras los repetidos lanzamientos de globos por parte de Corea del Norte, que contenían basura y mensajes propagandísticos. Según el ministerio, el régimen de Kim Jong-un ha violado dicho pacto en más de 4,000 ocasiones desde que lo abandonó unilateralmente en diciembre de 2023.
Como respuesta, el Ejército surcoreano reanudó las transmisiones de propaganda contra Pyongyang cerca de la frontera, algo que no se hacía desde 2016. Estas acciones, aunque criticadas por algunos sectores, fueron justificadas como medidas para contrarrestar las provocaciones norcoreanas y mantener la preparación militar en una de las zonas más tensas del mundo.
Las acusaciones sobre un posible uso estratégico de estas actividades para justificar la ley marcial siguen siendo investigadas, mientras el Ministerio de Defensa insiste en que sus operaciones han estado en línea con los estándares legales y estratégicos del país.







