El pasado 27 de septiembre, la primera dama de Colombia, Verónica Alcocer, designada por decreto presidencial como embajadora en Misión Especial, atendió la invitación oficial que el Gobierno de Japón le hizo a Colombia para el acompañamiento y participación en Tokio a la ceremonia fúnebre organizada en memoria del ex primer ministro, Shinzo Abe, quien fue asesinado el 8 de julio del 2022 en medio de la campaña electoral de su país.
En atención a la importancia en las relaciones diplomáticas de este funeral de Estado, el presidente Gustavo Petro designó a Alcocer para llevar personalmente el significativo mensaje de condolencias del pueblo colombiano al Estado de Japón, y de manera especial, a la familia Abe y al pueblo japonés.
La primera dama colombiana fue recibida por la señora Yuko Kishida, esposa del primer ministro Fumio Kishida, en un gesto de gran significado para las relaciones bilaterales del país con la potencia oriental.
Agradezco a la Primera Dama de Japón, Yuko Kishida, su invitación a conocernos en su hogar.
Conversamos sobre las dificultades de las mujeres, las desigualdades, la violencia, así como la importancia de crear alianzas y fortalecer las redes de mujeres en todo el mundo. pic.twitter.com/BthFTHUubt
— Verónica Alcocer García (@Veronicalcocerg) September 28, 2022
En el marco de esta reunión, Alcocer destacó el papel de la mujer y sus aportes en la construcción de la sociedad y del Estado.
Contexto
Desde el año 1967, cuando se hizo tan alto homenaje al también ex primer ministro, Shigeru Yoshida, líder de la reconstrucción económica de su país tras la segunda guerra mundial, el gobierno japonés no realizaba un Funeral de Estado.
La familia Abe ha estado vinculada a Colombia desde hace muchos años. Tanto el abuelo como el padre del político asesinado visitaron nuestro país en diferentes ocasiones.
Abe, el político japonés más influyente de la última mitad del siglo XX y de las dos décadas del XXI, logró recuperar el papel protagónico japonés en el concierto internacional. Bajo su conducción logró consolidar un liderazgo no sólo en la cuenca del Pacífico, sino también en el G-8 y en el G-20.
Fue tal la estatura internacional lograda por Abe y el reconocimiento mundial alcanzado, que a su funeral asistieron altas personalidades de todo el mundo, entre ellas la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris; el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau; la ex-canciller de Alemania, Angela Merkel, y la alta dirección política de los Estados de la Cuenca del Pacífico y de otras regiones del mundo.











