Irán y Estados Unidos ultiman un acuerdo que permitiría reabrir el estrecho de Ormuz y relanzar las negociaciones nucleares

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Irán comenzará a reabrir el estrecho de Ormuz de manera inmediata tras la firma de un memorando con Estados Unidos destinado a poner fin a las hostilidades entre ambos países, según un borrador del acuerdo al que tuvo acceso Kyodo News. El documento establece una hoja de ruta para reducir las tensiones militares, restablecer el comercio marítimo y reactivar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Fuentes diplomáticas iraníes señalaron que algunos aspectos del texto todavía podrían modificarse antes de la ceremonia de firma prevista para este viernes. Sin embargo, el contenido refleja un avance significativo en los contactos mantenidos durante los últimos meses entre Teherán y Washington.

Uno de los puntos centrales del borrador contempla la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz para el tránsito comercial. No obstante, el documento prevé un período de adaptación de treinta días destinado a completar tareas técnicas, entre ellas operaciones de desminado y trabajos necesarios para garantizar la seguridad de la navegación en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

A cambio, Estados Unidos levantaría de inmediato el bloqueo sobre los puertos iraníes y se comprometería a restablecer el tráfico marítimo del país a los niveles previos al conflicto dentro del mismo plazo.

El memorando también incluye una declaración formal para poner fin a las hostilidades entre ambas naciones y sus respectivos aliados regionales, incluidos actores involucrados en el conflicto en Líbano. Además, las partes asumirían el compromiso de respetar la soberanía y la integridad territorial mutua, evitando cualquier intervención en asuntos internos.

Otro eje fundamental del acuerdo es la reanudación de las conversaciones sobre el programa nuclear iraní. Las negociaciones comenzarían inmediatamente después de la firma y tendrían un plazo inicial de sesenta días, con posibilidad de ampliación si ambas partes lo consideran necesario.

Durante ese período, Irán reafirmaría que no desarrollará ni adquirirá armas nucleares y mantendría suspendidas sus actividades de enriquecimiento de uranio mientras se desarrollen las conversaciones. Por su parte, Estados Unidos se comprometería a no imponer nuevas sanciones ni incrementar su presencia militar en Medio Oriente.

El borrador también contempla una amplia flexibilización de las restricciones económicas. Washington otorgaría exenciones que permitirían a Irán volver a exportar petróleo, productos petroquímicos y otros bienes relacionados hacia los mercados internacionales. Asimismo, los activos iraníes congelados en el exterior serían liberados de manera gradual conforme avancen las negociaciones nucleares.

El texto prevé además que cualquier acuerdo definitivo alcanzado posteriormente sea respaldado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Una vez concretado un pacto integral, las fuerzas estadounidenses se retirarían de las zonas próximas a Irán en un plazo de treinta días.

En paralelo, Estados Unidos y varios países de Medio Oriente diseñarían un programa de reconstrucción y desarrollo económico para Irán valorado en aproximadamente trescientos mil millones de dólares. Los detalles de esa iniciativa deberían quedar definidos dentro de los dos meses posteriores a la firma del memorando.

La negociación llega después de más de un año marcado por una fuerte escalada militar. Las tensiones aumentaron cuando Israel lanzó ataques contra instalaciones militares y nucleares iraníes, seguidos posteriormente por bombardeos estadounidenses sobre complejos estratégicos. Irán respondió con misiles y drones dirigidos contra objetivos israelíes y estadounidenses, mientras las interrupciones en el estrecho de Ormuz generaban preocupación mundial por el suministro energético.

Aunque los enfrentamientos continuaron durante meses, una frágil tregua impulsada por mediadores regionales abrió la puerta a nuevas conversaciones diplomáticas. Si el acuerdo se concreta, representaría uno de los avances más importantes entre Washington y Teherán en años y podría marcar el inicio de una etapa de menor confrontación en una región clave para la economía global.

 

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