El gobierno de Australia afirmó que no participará en operaciones militares en Irán y descartó el envío de tropas a Medio Oriente si el conflicto se intensifica, en un contexto marcado por nuevos ataques israelíes sobre Teherán y la respuesta iraní con misiles.
La escalada se produjo tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en un ataque ocurrido el sábado. Al mismo tiempo, Estados Unidos informó sus primeras bajas en el enfrentamiento y el presidente Donald Trump insinuó que la guerra podría prolongarse varias semanas.
Ante este escenario, la canciller australiana, Penny Wong, dejó en claro que Canberra no se involucrará en acciones armadas. Señaló que Australia no fue parte de los bombardeos recientes ni prevé sumarse a eventuales operaciones futuras. Según explicó, el país no ocupa un papel central en las disputas que atraviesan actualmente a Medio Oriente.
No obstante, la preocupación del gobierno se concentra en la situación de sus ciudadanos en la región. Wong indicó que se mantienen conversaciones con aerolíneas para asistir a los australianos que han quedado varados, aunque reconoció que cualquier plan de evacuación enfrenta serias dificultades mientras gran parte del espacio aéreo regional permanezca cerrado. La funcionaria admitió que el contexto es complejo y que la capacidad de respuesta depende de la reapertura de rutas comerciales.
De acuerdo con cifras oficiales, alrededor de ciento quince mil australianos se encuentran en distintos países de Medio Oriente. Para muchos de ellos, la alternativa más viable para regresar será esperar a que las compañías aéreas retomen sus servicios regulares. La ministra evitó precisar si el gobierno organizará vuelos especiales de repatriación y subrayó que, con el espacio aéreo restringido, no es posible operar aeronaves, ya sean comerciales o estatales.
La interrupción del tráfico aéreo afecta un corredor clave para los viajeros australianos, ya que las conexiones a través del Golfo son habituales para desplazamientos hacia Europa y otras partes de Asia. Aerolíneas como Etihad Airways y Emirates cancelaron parte de sus vuelos desde Australia, lo que profundiza la incertidumbre entre quienes intentan regresar.
En el plano militar, el ministro de Defensa, Richard Marles, informó que el gobierno adoptó medidas para resguardar a cerca de un centenar de efectivos australianos destacados en la base aérea de Al Minhad, próxima a Dubái. Esa instalación es utilizada como punto de apoyo para misiones vinculadas a Naciones Unidas y otras operaciones internacionales.
Mientras la tensión continúa en aumento, el Ejecutivo australiano insiste en que su prioridad es la seguridad de sus ciudadanos y del personal desplegado en el exterior, al tiempo que mantiene distancia de cualquier implicación directa en el conflicto armado.







