Estados Unidos dio un nuevo paso para reconfigurar las cadenas globales de suministro de minerales estratégicos al proponer la creación de una zona de comercio preferencial junto a aliados y países afines. La iniciativa fue presentada por el vicepresidente JD Vance durante una reunión ministerial en Washington y apunta a reducir la vulnerabilidad frente al dominio casi total de China en el mercado de tierras raras, esenciales para la fabricación de productos de alta tecnología y para la seguridad nacional.
Ante representantes de India, Japón, Corea del Sur y decenas de otros países, Vance sostuvo que la coordinación entre socios es clave para enfrentar futuras disrupciones. En su mensaje, remarcó que las alianzas existentes pueden convertirse en una herramienta concreta para estabilizar precios y garantizar el abastecimiento, en lugar de quedar expuestos a un mercado volátil y concentrado. Sin mencionar directamente a Pekín, advirtió sobre los riesgos de no actuar frente a la concentración de un recurso estratégico en manos de un solo actor.
La propuesta estadounidense contempla la creación de un bloque comercial en el que los países participantes acuerden mecanismos para dar previsibilidad a los precios de los minerales críticos. Entre los objetivos centrales figura el establecimiento de pisos de precios que permitan proteger a los productores y consumidores de shocks externos, así como la promoción de centros de producción diversificados y condiciones estables para la inversión a largo plazo. Según Vance, este enfoque permitiría amortiguar los vaivenes del mercado global y reducir la capacidad de presión geopolítica de terceros.
El planteo cobra relevancia en un contexto marcado por la política comercial agresiva del presidente Donald Trump, basada en aranceles y negociaciones bilaterales, que generó tensiones incluso con socios históricos de Washington. Pese a ese trasfondo, la Casa Blanca busca ahora avanzar en un esquema cooperativo en un sector considerado sensible, donde la interdependencia se vuelve inevitable.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la reunión contó con la participación de más de medio centenar de países y representó el primer esfuerzo de este tipo liderado por el Departamento de Estado. En declaraciones a la prensa, señaló que la alta concentración del suministro de minerales críticos puede transformarse, en el peor de los casos, en una herramienta de presión política, una preocupación compartida por muchos de los asistentes.
La iniciativa se apoya en pasos previos dados por Washington. A fines del año pasado, el gobierno estadounidense lanzó junto a Japón, Corea del Sur y otros socios una coalición destinada a reforzar la cooperación en cadenas de suministro y tecnología, con especial atención en áreas vinculadas a la inteligencia artificial. Ese grupo, conocido como Pax Silica, surgió luego de que empresas y funcionarios estadounidenses manifestaran inquietud por la ampliación de las restricciones chinas a la exportación de tierras raras.
En paralelo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, había reunido semanas atrás a ministros de finanzas del grupo de economías avanzadas y a representantes de otros países clave para discutir desafíos similares. A ese movimiento se sumó el anuncio reciente de Trump sobre la creación de una reserva estratégica estadounidense de minerales críticos, concebida como un escudo para las principales industrias del país frente a interrupciones en el suministro.
Con estos pasos, Estados Unidos busca articular una respuesta coordinada a un problema que trasciende lo comercial y se instala en el centro de la competencia geopolítica. La apuesta pasa por transformar la cooperación entre aliados en una herramienta concreta que limite la dependencia de China y redefina las reglas de un mercado vital para el desarrollo tecnológico global.







