Irán restablece parcialmente las comunicaciones mientras continúan las protestas y la represión

Irán

Los ciudadanos de Irán pudieron realizar llamadas internacionales desde sus teléfonos móviles por primera vez desde que las autoridades cortaron las comunicaciones en medio de una represión contra protestas a nivel nacional. El restablecimiento parcial del servicio ofreció un breve vistazo a la situación dentro del país, donde la tensión sigue siendo alta y el control de seguridad permanece visible en las calles.

Habitantes de Teherán lograron comunicarse con el exterior y describieron una capital marcada por una fuerte presencia policial y militar. Relataron que las fuerzas antidisturbios custodian los principales cruces, equipadas con cascos, escudos y armas, mientras miembros de la milicia Basij y agentes vestidos de civil patrullan espacios públicos. A pesar de la reanudación limitada de las llamadas, los mensajes de texto seguían sin funcionar y el acceso a internet continuaba restringido a sitios aprobados por el gobierno, sin conexión con el resto del mundo.

Durante los días de aislamiento, testigos dijeron haber visto bancos y oficinas estatales incendiadas, cajeros automáticos destrozados y dificultades para realizar operaciones financieras debido a la falta de conexión. Aunque muchos comercios abrieron sus puertas, el movimiento en las calles fue escaso. En el Gran Bazar de Teherán, epicentro inicial de las manifestaciones, comerciantes afirmaron que las fuerzas de seguridad les ordenaron reabrir, aun cuando la situación seguía siendo inestable.

El temor a una posible intervención militar extranjera también se coló en las conversaciones cotidianas. Algunos vendedores y trabajadores dijeron que los clientes hablan con frecuencia sobre la reacción del presidente estadounidense Donald Trump y la posibilidad de un ataque. Al mismo tiempo, muchos jóvenes expresan desesperanza, aunque mantienen la intención de continuar con las protestas que comenzaron semanas atrás, impulsadas por la crisis económica y el hartazgo frente a la represión.

En paralelo, se reportaron operativos de seguridad en barrios del norte de la capital, donde las autoridades habrían buscado terminales de internet satelital. Aunque la instalación de antenas parabólicas es ilegal, durante años la norma se aplicó de manera laxa, lo que vuelve significativo el regreso de este tipo de controles. En la vía pública, también se observaron discusiones entre ciudadanos y agentes de civil que detenían a transeúntes de forma aleatoria.

La televisión estatal emitió un mensaje inusual al anunciar que los servicios de morgues y funerarias serían gratuitos, una señal que muchos interpretaron como respuesta a denuncias sobre cobros excesivos para la entrega de cuerpos durante la represión. Organizaciones de derechos humanos en el exterior sostienen que cientos de personas murieron desde el inicio de las protestas y que miles fueron detenidas, aunque la falta de internet dificulta la verificación independiente de esas cifras.

En el plano diplomático, el canciller iraní aseguró que mantiene canales de comunicación abiertos con Washington, aunque calificó de incompatibles las propuestas y amenazas estadounidenses. Desde la Casa Blanca, se reconoció que existen mensajes privados desde Teherán, pero se insistió en que Estados Unidos no descarta opciones militares. Mientras tanto, manifestaciones progubernamentales llenaron las calles en apoyo a la dirigencia religiosa, con consignas hostiles hacia Estados Unidos e Israel.

La crisis se profundizó cuando Trump anunció aranceles para los países que mantengan relaciones comerciales con Irán, una medida que busca presionar al gobierno en medio de la represión. Con el país parcialmente incomunicado y la confrontación interna y externa en aumento, el futuro inmediato de Irán sigue envuelto en una incertidumbre marcada por el miedo, la resistencia y el aislamiento.

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