El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, afirmó este viernes que el encuentro que planea mantener con el presidente estadounidense Donald Trump en junio, durante la cumbre del Grupo de los Siete en Canadá, representará un «hito» en las negociaciones bilaterales sobre aranceles.
En una entrevista con Kyodo News, Ishiba rechazó cualquier reducción parcial de los derechos de importación y reiteró que el objetivo de su gobierno es lograr el retiro completo de los aranceles que Washington mantiene sobre bienes japoneses como autos, autopartes, acero y aluminio.
El primer ministro y Trump acordaron más temprano, en una conversación telefónica, explorar la posibilidad de un encuentro presencial durante la reunión del G7 que se celebrará del 15 al 17 de junio en Kananaskis, Canadá. La delegación japonesa buscará avanzar en un acuerdo que alivie las tensiones comerciales y refuerce la alianza estratégica entre ambos países.
“Es nuestra postura inquebrantable: exigimos el retiro de estas medidas”, afirmó Ishiba. “Queremos contribuir a la recuperación del sector manufacturero estadounidense a través de inversiones, al mismo tiempo que fortalecemos nuestra economía doméstica”.
Actualmente, rige una tarifa básica del 10% sobre productos japoneses, mientras que una tarifa recíproca del 24% permanece en suspenso. Japón considera que la permanencia de estos aranceles daña tanto la relación bilateral como el comercio global, y enviará a su principal negociador, Ryosei Akazawa, a una nueva ronda de conversaciones en Washington este viernes.
La cuestión arancelaria no es el único frente que enfrenta el gobierno de Ishiba. En el plano interno, la inflación en los productos básicos, especialmente el arroz, ha impactado en los índices de aprobación del gabinete. En un contexto de salarios estancados, el precio del arroz ha llegado a duplicarse en el último año, alcanzando los 4.200 yenes por 5 kilos en supermercados.
Ishiba prometió una reducción drástica del precio hacia la franja de los 3.000 yenes “en un corto plazo” y reconoció en un debate parlamentario que estaría dispuesto a asumir la responsabilidad si no se cumple ese objetivo. Sin embargo, en su entrevista con Kyodo descartó que un incumplimiento de esa meta implique su renuncia.
La presión opositora también creció esta semana tras la destitución del ministro de Agricultura, Taku Eto, quien había sido cuestionado por recibir arroz gratis de sus simpatizantes. Su reemplazante, Shinjiro Koizumi, anunció que su cartera comenzará a vender arroz de reservas estatales directamente a supermercados y minoristas, sin intermediarios ni subastas, con el fin de aliviar los precios al consumidor.
La oposición evalúa presentar una moción de censura, que de prosperar obligaría al primer ministro a disolver la Cámara de Representantes o a dimitir junto con su gabinete. Ishiba evitó responder qué haría ante esa eventualidad, pero aseguró que seguirá buscando soluciones “día a día” hasta el final del actual período legislativo, previsto para fines de junio.










