Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco manifestó un fuerte interés por Asia, un continente que representa no solo una porción significativa de la humanidad, sino también un desafío cultural, religioso y político para la Iglesia católica. Su condición de jesuita, su vocación misionera y su enfoque pastoral le permitieron abordar este continente con una mezcla de respeto, esperanza y voluntad de construir puentes.
Corea del Sur: la fuerza de la juventud y el consuelo tras la tragedia
En 2014, el Papa visitó Corea del Sur con motivo de la VI Jornada Asiática de la Juventud. Fue un viaje de gran carga emocional: el país aún estaba marcado por el hundimiento del ferry Sewol, tragedia que costó la vida de cientos de adolescentes. Francisco logró consolar a la nación con su presencia, reuniéndose con familiares de las víctimas y promoviendo un mensaje de esperanza.
Allí también subrayó la importancia del diálogo interreligioso, el papel de los migrantes y el acompañamiento a los nuevos pobres. Su visita impulsó numerosas conversiones al catolicismo, destacando su capacidad para tocar los corazones en medio del dolor.
Tailandia y Japón: la primera gira asiática
En noviembre de 2019, el Papa Francisco realizó su primer viaje apostólico por Asia Oriental, visitando Tailandia y Japón. En Bangkok, fue recibido con entusiasmo por la comunidad católica y por su prima, la hermana Ana Rosa Sívori, quien actuó como traductora y figura destacada de la gira. Francisco se encontró con el rey Vajiralongkorn y celebró misas multitudinarias, al tiempo que abordó la necesidad de proteger a las minorías religiosas y promover el diálogo interreligioso en una sociedad con marcada presencia budista.
En Japón, el Pontífice dejó una huella profunda al visitar Hiroshima y Nagasaki, donde clamó por un mundo sin armas nucleares. Su viaje también tuvo una dimensión espiritual vinculada a la historia de los «kakure kirishitan» o cristianos clandestinos, quienes preservaron su fe durante siglos sin sacerdotes ni templos. Como jesuita, Francisco rindió homenaje al legado de San Francisco Javier y revitalizó la misión evangelizadora iniciada en el siglo XVI.

Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur: la gira más ambiciosa
En septiembre de 2024, a los 87 años y con una salud frágil, el Papa Francisco inició su gira más extensa y exigente: 11 días de viaje por cuatro países del sudeste asiático y Oceanía. En Indonesia, la nación con mayor número de musulmanes del mundo, fue recibido con respeto interreligioso y gran afecto por parte de la minoría católica. Celebró una misa multitudinaria en Yakarta y fue recibido por el presidente Joko Widodo. Optó por moverse en un vehículo sencillo, ganándose la simpatía del pueblo.
En Papúa Nueva Guinea, se encontró con comunidades vulnerables y abordó el tema del respeto a los pueblos originarios. En Timor Oriental, país de gran fe católica, su visita fue celebrada como un acontecimiento histórico. En Singapur, culminó su gira con un encuentro interreligioso con jóvenes de diversas confesiones, donde habló sobre la importancia de salir de las zonas de confort y usar las tecnologías de manera responsable.
El acuerdo con China: entre la diplomacia y la tensión
Uno de los puntos más delicados en la relación del Papa Francisco con Asia ha sido China. En 2018, el Vaticano firmó un acuerdo provisional con el gobierno chino sobre el nombramiento de obispos, buscando normalizar una situación de conflicto que se remontaba a décadas. El acuerdo fue renovado en 2020, 2022 y 2024.
Aunque el Papa ha defendido este entendimiento como un paso hacia el diálogo, diversas voces han criticado el silencio del Vaticano frente a violaciones a la libertad religiosa en China, incluyendo la persecución de obispos, la destrucción de cruces y la censura de textos religiosos. La situación de la Iglesia en China, dividida entre la oficial y la clandestina, sigue siendo un tema de tensión interna y externa.
India: la visita que no logró concretar el Papa Francisco
Aunque no se pudo concretar una visita papal a India, el Papa Francisco mantuvo un vínculo creciente con el país. En 2024 se reunió nuevamente con el primer ministro Narendra Modi durante la cumbre del G7, y recibió una invitación oficial para visitar el país. La comunidad católica india había mostrado optimismo, aunque prevalecieron las tensiones con sectores del gobierno nacionalista hindú.
El Jesuita indio Cedric Prakash instó a que el gobierno transforme el gesto simbólico del abrazo en medidas concretas para proteger la libertad religiosa y los derechos de las minorías.
Los viajes del Papa Francisco a Asia no fueron solo una serie de visitas protocolares, sino una manifestación de su visión pastoral global. Como jesuita, el Pontífice se ha sentido especialmente unido a la historia misionera en Asia, desde San Francisco Javier hasta los cristianos ocultos de Japón.

Durante sus homilías y discursos en el continente, ha insistido en que la Iglesia es misionera por naturaleza, y ha elogiado el rol de los fieles laicos como garantes de la fe. Su mensaje ha sido constante: diálogo, paz, inclusión, respeto mutuo y promoción de los derechos humanos.
A pocas horas de su fallecimiento, el legado del Papa Francisco en Asia se consolida como una parte fundamental de su pontificado. No solo abrió caminos de diálogo con gobiernos complejos como el de China, sino que también llevó consuelo a países marcados por el dolor, y encendió la esperanza entre jóvenes, pobres y marginados.
Desde Hiroshima hasta Singapur, pasando por Yakarta, Bangkok y Dili, la presencia de Francisco quedó grabada en gestos, palabras y silencios. Su forma de ejercer el poder espiritual desde la humildad y la cercanía redefinió el rol del líder religioso en el siglo XXI. En Asia, tierra de tradiciones milenarias y desafíos modernos, su huella será recordada como la de un peregrino de paz.
Colaborador en ReporteAsia.













