Argentina acumuló superávit comercial en el primer trimestre de 2026 con India, Chile y Estados Unidos

Seabird Argentina

Las exportaciones argentinas sumaron 21.853 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un crecimiento interanual del 16,9%, mientras que las importaciones totalizaron 16.345 millones, una caída del 7,3% respecto al mismo período de 2025, según datos oficiales de la Cancillería argentina. El resultado fue un superávit comercial de 5.508 millones de dólares en los primeros tres meses del año, el mayor registro para ese período en la historia reciente del país. El mapa de balances por destino revela una estructura comercial más diversificada que en años anteriores: los mayores superávits se acumularon frente a India —1.123 millones de dólares—, Chile —1.026 millones—, Estados Unidos —778 millones— y Vietnam —688 millones—, mientras que los principales déficits se registraron con China —2.198 millones negativos— y Brasil —814 millones negativos. Para los agentes de carga internacional que gestionan la logística de ese comercio bilateral en los distintos corredores, como Seabird Argentina, ese mapa implica flujos de distinta naturaleza que requieren capacidad operativa diferenciada en cada ruta: exportaciones de commodities hacia Asia, importaciones industriales desde China, intercambio manufacturero con Brasil y flujo agroalimentario hacia Estados Unidos e India.

La lógica del superávit con India y Vietnam

Los superávits con India y Vietnam reflejan la consolidación de dos rutas de exportación que en los años anteriores tenían participación marginal pero que en 2026 se convirtieron en destinos relevantes para los commodities argentinos. India fue el principal destino individual de las exportaciones de aceite de girasol y harinas proteicas en el primer trimestre, impulsada por su creciente demanda de proteínas vegetales para alimentación animal y de aceites para consumo humano. Vietnam fue uno de los principales compradores de soja argentina —en grano y como subproducto industrial— en un año en que el sudeste asiático ganó protagonismo como destino alternativo para las exportaciones del complejo agroindustrial ante la incertidumbre en los flujos con China.

Esos corredores —Argentina-India y Argentina-Vietnam— tienen tiempos de tránsito de entre 30 y 45 días dependiendo del itinerario y los transbordos, y requieren gestión documental específica: certificados fitosanitarios del SENASA para los aceites y harinas, certificados de origen para los regímenes preferenciales vigentes y conocimiento de los procedimientos de las aduanas de destino en mercados que no forman parte de los acuerdos comerciales tradicionales de Argentina. Seabird Argentina gestiona ese tipo de operación de exportación con capacidad multimodal y despacho aduanero integrado, coordinando la cadena desde el depósito fiscal en origen hasta el puerto de destino en el sudeste asiático o en el subcontinente indio.

El déficit con China: la dependencia importadora persiste

El déficit de 2.198 millones de dólares con China en el primer trimestre de 2026 refleja una asimetría estructural que el récord exportador no alcanza a compensar en ese corredor. Argentina importa desde China maquinaria industrial, electrónica, insumos para la construcción, equipos de energía solar y eólica y componentes para distintas industrias, mientras que exporta principalmente soja y sus derivados. Esa relación no está en equilibrio y no tiene perspectivas de estarlo en el corto plazo: China tiene una capacidad productiva en manufacturas que ningún país de América del Sur puede reemplazar, y Argentina tiene una demanda de bienes industriales que el mercado doméstico no satisface.

Para los agentes de carga que operan en el corredor Argentina-China, ese desequilibrio implica mayores volúmenes de importación que de exportación, lo que presiona sobre la disponibilidad de contenedores en el sentido Buenos Aires-China y genera mayor competencia por el espacio en los buques que van hacia el Pacífico. Seabird Argentina gestiona ese corredor con coordinación previa con las líneas navieras para asegurar espacio en los buques que cubren la ruta, con seguimiento de los tiempos de tránsito —entre 30 y 40 días según el itinerario— y con gestión de la documentación de importación ante la Aduana argentina una vez que la carga llega a los puertos del litoral.

El corredor con Brasil: el déficit que no frena el flujo

El déficit de 814 millones con Brasil en el primer trimestre de 2026 se explica por la asimetría histórica del intercambio bilateral: Argentina importa más de lo que exporta en ese corredor, principalmente por el peso del sector automotriz. Brasil proveyó el 20,4% de las importaciones argentinas en el primer bimestre del año, con vehículos, autopartes y maquinaria como principales rubros. Del lado exportador, Argentina vendió manufacturas industriales, aceites y productos del complejo agroalimentario, pero no alcanzó a compensar el volumen de las compras.

Ese desequilibrio tiene consecuencias logísticas directas que Seabird Argentina gestiona cotidianamente desde sus oficinas en Buenos Aires y Santos. Cuando el flujo de carga es asimétrico —más mercadería entrando desde Brasil que saliendo hacia allá— los costos de transporte en el sentido Santos-Buenos Aires tienden a ser más bajos por la mayor disponibilidad de capacidad, mientras que el sentido Buenos Aires-Santos puede tener mayor demanda y tarifas más ajustadas. La presencia propia en ambos extremos del corredor permite a Seabird Argentina monitorear esa dinámica en tiempo real y optimizar las operaciones según las condiciones del mercado naviero en cada momento.

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