Cómo el crecimiento de importaciones argentinas reconfiguró la demanda sobre los agentes de carga

Seabird Argentina SA logística

Argentina cerró el año con 75.791 millones de dólares en compras externas, el mayor volumen en su historia reciente, en un contexto de apertura comercial que transformó el mercado logístico, para compañías como Seabird Argentina.

Las importaciones argentinas cerraron 2025 con un crecimiento del 24,7% respecto al año anterior y alcanzaron 75.791 millones de dólares, según datos oficiales de la Cancillería argentina. Las cantidades físicas ingresadas al país aumentaron 30,5% en términos interanuales, mientras que los precios promedio bajaron 4,5%, lo que indica que el salto fue fundamentalmente de volumen. Ese escenario —más carga entrando al país, a menor precio unitario, en un contexto de apertura comercial acelerada— reconfigura la demanda sobre los operadores que gestionan esos flujos. Entre ellos, Seabird Argentina, agente de carga internacional con más de dos décadas de trayectoria en el mercado logístico, con oficinas en Buenos Aires, Mendoza, São Paulo y Santos.

El crecimiento de las importaciones no ocurrió en un vacío. A lo largo de 2025, el gobierno de Javier Milei eliminó restricciones cambiarias, amplió el régimen de importaciones vía courier y redujo las barreras de acceso para bienes de consumo, bienes de capital e insumos industriales. El resultado fue un incremento de la demanda que atravesó todos los segmentos del comercio exterior: desde los grandes operadores industriales que importan maquinaria y equipos hasta los consumidores finales que compraron productos tecnológicos y ropa en plataformas asiáticas y norteamericanas. Cada uno de esos flujos requirió coordinación logística, gestión aduanera y capacidad de transporte. La demanda sobre los agentes de carga se disparó en todos los modos.

Un año de volúmenes récord

Los rubros que más traccionaron las importaciones en 2025 fueron los vehículos automotores de pasajeros, los bienes de capital y sus piezas y accesorios, y los bienes de consumo. Solo en el segmento de vehículos para transporte de personas, las compras externas sumaron más de 2.900 millones de dólares en el año. La importación de bienes de consumo alcanzó cifras históricas cercanas a los 11.400 millones de dólares, según registros sectoriales.

En paralelo, el régimen de importaciones vía courier experimentó un crecimiento explosivo. Las compras bajo esa modalidad pasaron de 239 millones de dólares en 2024 a cerca de 894 millones en 2025, una expansión que generó presión sobre la infraestructura aérea y sobre los depósitos fiscales vinculados al aeropuerto de Ezeiza. La liberalización del límite para compras por courier —que pasó de 1.000 a 3.000 dólares— y la franquicia de 400 dólares libre de aranceles fueron las principales palancas regulatorias de ese salto.

Ese escenario, sin embargo, no es el terreno en que se mueven los agentes de carga tradicionales como Seabird Argentina. Su mercado es el de las empresas —importadoras y exportadoras— que necesitan mover carga comercial en volúmenes que van desde el contenedor consolidado hasta los embarques de break bulk y carga de proyecto. Es decir, el segmento que más exige en términos de coordinación logística, gestión aduanera y experiencia operativa.

Apertura comercial y eliminación del cepo

Uno de los cambios estructurales que más impactó en la logística de 2025 fue la eliminación del cepo cambiario, en abril de ese año. Hasta entonces, las importaciones de bienes debían esperar 30 días a partir del registro de ingreso aduanero para que el importador pudiera acceder al Mercado Libre Único de Cambios y efectuar el pago al exterior. Desde la eliminación de esa restricción, los pagos podían realizarse de forma inmediata tras el ingreso aduanero, y las pymes ganaron la posibilidad de pagar desde el despacho en el puerto de origen, sin esperar la llegada de la carga al país.

Para los agentes de carga, ese cambio fue significativo. Los ciclos de operación se acortaron, la previsibilidad aumentó y los clientes pudieron planificar con mayor certeza. El tiempo que una mercadería permanecía retenida en depósitos fiscales o zonas aduaneras por razones financieras —y no operativas— se redujo, aliviando la presión sobre la infraestructura portuaria y mejorando los tiempos de entrega en destino.

Dos décadas navegando ciclos

Seabird Argentina fue fundada en 2001, en plena crisis económica argentina. Desde entonces operó en un mercado que atravesó devaluaciones, cepos cambiarios, restricciones a las importaciones, superávits comerciales récord y ahora una apertura de proporciones inéditas. Esa trayectoria implica haber gestionado operaciones bajo condiciones macroeconómicas opuestas: cuando importar era difícil y costoso, y ahora, cuando el volumen crece a tasas que presionan la capacidad instalada de toda la cadena.

La empresa opera en los tres modos de transporte —marítimo, aéreo y terrestre— y ofrece además servicios de carga de proyecto y despacho de aduana. Esa cobertura multimodal es relevante en un contexto en que los flujos de carga se diversifican: no toda la mercadería que entra al país lo hace por el mismo modo ni por el mismo puerto. Los vehículos entran por Buenos Aires y Zárate en buques roll-on/roll-off. Los insumos industriales llegan en contenedores por los puertos del litoral. La carga urgente va por Ezeiza. Las piezas sobredimensionadas requieren planificación especial y coordinación con transportistas terrestres habilitados para cargas de gran porte.

El mercado logístico que viene

Los datos del cierre de 2025 anticipan un 2026 con más volumen y nuevas exigencias. La Cancillería argentina registró exportaciones de 87.077 millones de dólares en el año, un crecimiento del 9,3% respecto a 2024, impulsado principalmente por porotos de soja, aceites crudos de petróleo y oro en bruto. Esa expansión exportadora, combinada con el nivel récord de importaciones, sostiene una demanda elevada sobre los operadores logísticos en ambas direcciones del flujo comercial.

En ese escenario, la experiencia acumulada por un agente de carga que operó ininterrumpidamente durante más de dos décadas —a través de crisis, restricciones y ahora apertura— se convierte en un activo concreto. Conocer los procedimientos aduaneros, tener relaciones establecidas con las líneas navieras y las terminales portuarias, y haber gestionado operaciones complejas en contextos adversos son condiciones que no se construyen en meses. Seabird Argentina las construyó en veinticuatro años de operación continua en el mercado logístico argentino.

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