Xi Jinping busca fortalecer lazos con multinacionales ante tensiones con EE.UU.

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Varias decenas de directores generales de grandes multinacionales se reunieron en Pekín a principios de la semana en un encuentro anual iniciado en el año 2000. Entre las empresas europeas participantes figuraron Siemens, Sanofi, Mercedes-Benz, DHL y Maersk, mientras que las estadounidenses incluyeron Blackstone, Qualcomm, Pfizer, FedEx y Otis. El tema central del evento fue: «Liberar la dinámica de desarrollo para un crecimiento estable de la economía mundial».

El presidente chino, Xi Jinping, utilizó la reunión como parte de un esfuerzo más amplio por reequilibrar las relaciones entre el Estado y el sector privado. En los últimos meses, Xi ha mantenido reuniones con figuras clave del mundo empresarial, como el cofundador de Alibaba, Jack Ma, y el fundador de DeepSeek, Liang Wenfeng. El mensaje de Pekín es claro: China sigue abierta a los negocios, en contraste con el giro proteccionista de Estados Unidos.

El evento también se produjo en un contexto de creciente tensión comercial. El expresidente y actual candidato Donald Trump anunció el 26 de marzo nuevos aranceles a las importaciones de vehículos, que entrarán en vigor el 3 de abril. Durante su discurso, Xi Jinping destacó la «estabilidad» de China frente a «países que politizan, instrumentalizan y militarizan las cuestiones económicas y comerciales», en una referencia velada a Estados Unidos.

China busca contener el impacto de la guerra comercial

La economía china, que sigue recuperándose del impacto de la pandemia, enfrenta el desafío de una nueva escalada en las tensiones comerciales con EE.UU. La posibilidad de más restricciones arancelarias genera incertidumbre entre las empresas extranjeras, que ya han manifestado preocupación por regulaciones más estrictas y medidas que favorecen a las estatales chinas.

«Necesitamos trabajar juntos para mantener la estabilidad de la industria global y las cadenas de suministro, lo cual es clave para el desarrollo saludable de la economía mundial», declaró Xi Jinping en su encuentro con altos ejecutivos de firmas como AstraZeneca, FedEx, Saudi Aramco, Standard Chartered y Toyota.

El evento reunió a unos 40 directivos durante 90 minutos. Siete empresas fueron seleccionadas para participar activamente en la discusión. Entre los asistentes destacados estuvieron Ola Källenius (Mercedes-Benz), Raj Subramaniam (FedEx), Georges Elhedery (HSBC), Kwak Noh-jung (SK Hynix), Amin Nasser (Saudi Aramco) y Toshiaki Higashihara (Hitachi).

China ha intensificado su acercamiento con ejecutivos extranjeros después de que se revelara una caída del 27,1% en la inversión extranjera directa en 2024, la mayor desde la crisis financiera de 2008. Xi Jinping enfatizó la importancia de las empresas extranjeras, que representan un tercio de las importaciones y exportaciones chinas, una cuarta parte del valor agregado industrial y una séptima parte de los ingresos fiscales, además de generar más de 30 millones de empleos.

Sin embargo, la renovada guerra comercial con Trump agrava este panorama. Washington anunció nuevos aranceles «recíprocos» que entrarán en vigor el 2 de abril, dirigidos a países que imponen barreras a los productos estadounidenses. En marzo, EE.UU. impuso un arancel del 20% a exportaciones chinas, lo que generó represalias de Pekín con impuestos adicionales a productos agrícolas estadounidenses.

«La esencia de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos es la cooperación mutuamente beneficiosa», enfatizó Xi.

Pese a los esfuerzos diplomáticos, analistas advierten que restaurar la confianza empresarial en China será desafiante, especialmente ante la incertidumbre política y económica derivada de las decisiones de Washington.

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