Lickerish Hatnim, estrella de YouTube y la TV coreana, se aparta de los medios tras investigación médica

Lickerish Hatnim, reconocida creadora de contenido y figura televisiva surcoreana, anunció su retirada temporal de todos los programas en los que participaba, tras revelarse su vinculación con un caso de tratamientos médicos no autorizados en Seúl. La decisión fue comunicada a través de su canal de YouTube y afecta directamente su trabajo en el programa ‘Amazing Saturday’, grabado en los estudios CJ ENM de Mapo-gu. La medida surge en medio de una investigación policial que involucra a otras celebridades y que ha desatado un intenso debate sobre la responsabilidad ética en la industria del entretenimiento surcoreano.

¿Qué ocurrió en el caso de Lickerish Hatnim y el llamado “escándalo de la inyección”?

El caso de Lickerish Hatnim comenzó a circular en medios y plataformas digitales surcoreanas a mediados de diciembre, cuando se difundieron reportes de que varias figuras del entretenimiento habían recibido tratamientos médicos sin licencia. Según informes de The Korea Herald y Allkpop, la mujer conocida como “Ms. Lee” ofrecía inyecciones y medicamentos para la pérdida de peso desde la zona de Gangnam, en Seúl, aparentando ser una especialista habilitada.

Lickerish Hatnim reconoció mediante un video público que conoció a dicha mujer a través de un conocido y que creyó firmemente en su capacitación profesional. Tras las revelaciones, declaró su decisión de suspender toda actividad pública y pidió disculpas a sus seguidores, colegas y al público general por su “falta de prudencia”.

El escándalo, conocido en medios como el “Injection Aunt Scandal” (escándalo de la tía de las inyecciones), generó una cascada de repercusiones mediáticas. Otras personalidades como Park Na Rae y Key, integrante del grupo SHINee, también habrían recibido tratamientos de la misma persona. Lo que inicialmente parecía un incidente aislado se convirtió en un fenómeno que expuso la vulnerabilidad del sector del entretenimiento frente a la presión estética y las prácticas de bienestar no reguladas.

Antecedentes en la industria

Casos similares al de Lickerish Hatnim ya habían llegado a la opinión pública a lo largo de la última década, pero este episodio desencadenó nuevas discusiones sobre la falta de mecanismos de supervisión médica en la industria surcoreana.

Según el Korea Herald, las autoridades del distrito de Gangnam iniciaron una investigación centrada en la violación de la Ley de Servicios Médicos del país, que prohíbe la administración de fármacos o tratamientos inyectables sin autorización profesional. Las sanciones pueden incluir penas de hasta cinco años de prisión.

Expertos en ética mediática de la Universidad de Yonsei señalaron que la alta competitividad del mundo del entretenimiento coreano ha normalizado los tratamientos estéticos rápidos, muchas veces sin un marco regulatorio sólido. La influencia de creadores digitales como Lickerish Hatnim, con más de un millón de suscriptores, amplifica el riesgo de que prácticas no seguras se propaguen entre sus seguidores.

A diferencia de décadas anteriores, donde los escándalos se limitaban a estrellas televisivas tradicionales, los nuevos casos involucran personalidades híbridas, activas tanto en televisión como en plataformas como YouTube y Naver TV, reflejando una cultura mediática descentralizada.

La reacción de los medios y la audiencia

La reacción pública al anuncio de Lickerish Hatnim fue inmediata y polarizada. Mientras parte del público mostró comprensión frente a su disculpa, otros sectores demandaron mayor responsabilidad por parte de las figuras públicas. El programa ‘Amazing Saturday’ de la cadena tvN comunicó oficialmente que respetaba su decisión de apartarse temporalmente, confirmando que los episodios previstos para las semanas siguientes serían reprogramados. En foros coreanos como DC Inside y Naver Café, los debates giraron en torno a la ética de los influencers que realizan tratamientos sin verificar credenciales.

El impacto en sus contratos comerciales fue significativo: algunas marcas detuvieron campañas en curso mientras revisaban cláusulas de reputación. Observadores mediáticos de Kpop Times anticiparon que el caso podría marcar un precedente en la implementación de auditorías externas para artistas contratados. Según datos de la Asociación Coreana de Agencias de Celebridades, alrededor del 70% de los contratos actuales ya incluyen disposiciones sobre “conducta pública y cumplimiento legal”, un porcentaje que, según analistas, podría incrementarse tras este episodio.

El caso de Lickerish Hatnim impulsó un debate sobre las normas que regulan la medicina alternativa y los tratamientos estéticos.

El Ministerio de Salud y Bienestar confirmó que las investigaciones, concentradas en el distrito de Gangnam, abarcan más de una docena de denuncias relacionadas con falsos tratamientos médicos promovidos en redes sociales.

Según fuentes citadas por KBS World Korea, no se descarta que existan intermediarios dentro de la industria publicitaria que hayan facilitado el contacto entre figuras públicas y proveedores no certificados.

En el terreno ético, especialistas advierten que la confianza entre celebridades y fans se erosiona rápidamente ante escándalos de esta naturaleza. Las plataformas digitales, que en principio se concibieron como espacios de autenticidad, ahora enfrentan presiones para implementar políticas más rigurosas contra la promoción de tratamientos no regulados. En este sentido, el nombre de Lickerish Hatnim se ha convertido, al menos temporalmente, en sinónimo de los desafíos que enfrenta la cultura del bienestar dentro del entretenimiento.

¿Qué consecuencias puede tener este caso en el futuro del entretenimiento coreano?

A mediano plazo, el caso de Lickerish Hatnim podría acelerar cambios estructurales en la forma en que los artistas y creadores negocian su imagen pública. Diversos medios como Kpopmap y Kbizoom han informado que productoras como CJ ENM y tvN están considerando establecer unidades internas de revisión ética. Estas unidades buscarían prevenir situaciones similares mediante capacitaciones obligatorias sobre cumplimiento legal.

Al mismo tiempo, la polémica también ha expuesto las condiciones de presión física y emocional dentro de la industria. Comparativamente, en Japón y China ya existen departamentos dedicados a monitorear la salud de sus talentos y evitar tratamientos no acreditados. Corea del Sur, en cambio, todavía depende en gran medida de acuerdos contractuales voluntarios. Una encuesta del Korea Broadcasting Institute reveló que el 62% de los trabajadores del entretenimiento admite haber recurrido alguna vez a procedimientos médicos con fines estéticos sin verificación plena.

A medida que el caso continúa bajo investigación, se espera que la policía de Seúl determine si se aplicarán sanciones penales a la mujer conocida como ‘Ms. Lee’ y posible responsabilidad administrativa a quienes facilitaron los servicios.

Los próximos meses serán claves para observar si las reformas regulatorias que impulsa el gobierno coreano encuentran eco en la práctica y si se logra establecer un equilibrio entre la imagen pública y la seguridad médica.

La figura de Lickerish Hatnim permanece, por ahora, alejada de los medios, limitándose a breves actualizaciones en su comunidad digital. Su caso marca un punto de inflexión para la autoevaluación institucional de una industria cultural que no solo exporta entretenimiento, sino también modelos de belleza y consumo a escala global.

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Internacionalista. Periodista con interés en Asia.