La nueva estrategia de Rio Tinto para posicionarse como uno de los actores más relevantes del mercado global del litio llega con metas ambiciosas y con costos que, según analistas, revelan una realidad más compleja para la industria.
El 4 de diciembre, la compañía anunció una reorganización que agrupa sus operaciones en tres grandes líneas: mineral de hierro, cobre y un nuevo segmento enfocado en aluminio y litio. La demanda creciente de estos últimos impulsó a la firma a trazar un plan de expansión acelerado.
Con la reciente compra por US$ 6.700 millones de Arcadium Lithium, Rio Tinto aseguró las terceras reservas de litio más grandes del mundo. Gracias a ello, la empresa considera que cuenta con “opciones de clase mundial para crecer en la parte baja de la curva de costos”, según dijo el CEO Simon Trott.
Rio Tinto busca elevar su capacidad de producción desde 75.000 hasta 200.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) para 2028, manteniendo márgenes EBITDA del 50%.
Para lograrlo, invertirá US$ 1.000 millones por año durante los próximos tres años en proyectos en Canadá y Argentina, informó Jerome Pecresse, CEO del nuevo segmento de aluminio y litio.
Los cuatro proyectos clave incluyen:
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Planta de hidróxido en Becancour (Quebec): 32.000 t/año
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Sal de Vida (Argentina): 15.000 t/año
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Dos trenes de extracción directa de litio (DLE) en Argentina: 30.000 t/año cada uno
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Proyecto Fénix 1B en Rincón: 10.000 t/año
Estos desarrollos permitirían aumentar la producción 2,5 veces y reducir los costos operativos C1 a US$ 5–8/kg en los activos de salmuera.
Analistas alertan por el incremento del capex
Pese al optimismo del grupo, especialistas advierten que el costo de los proyectos resulta “sobrio” y deja en evidencia que los precios incentivadores para la industria están aumentando cada año, según señaló Christopher Williams de Adamas Intelligence.
En particular, los costos del proyecto Sal de Vida habrían duplicado los valores estimados cuando pertenecía a Galaxy Resources. Factores como la inflación en Argentina y el alza en insumos químicos explican la escalada, indicó Simon Hay, expresidente de Galaxy y actual directivo de Leo Lithium.
“La inversión de US$ 660 millones hace que los retornos sean difíciles cuando se habla de costos C1 de US$ 6–7 por kilo”, dijo Hay, aunque destacó que Sal de Vida es un recurso de alta calidad que permitirá recuperar valor a largo plazo.
Sobre Rincón, en cambio, advirtió que su calidad es inferior y que el éxito depende de que la tecnología DLE funcione de manera eficiente.
Rio Tinto espera que la DLE reduzca el ciclo de procesamiento de litio desde varios meses hasta uno o dos días, lo que generaría cientos de millones en ahorro de capital de trabajo, según analistas de Citi.
Demanda firme, pero con incertidumbre
La compañía prevé una tasa de retorno interna del 15% en sus proyectos de salmuera, apoyada en estimaciones de fuerte crecimiento en almacenamiento energético para redes eléctricas, que ya supera a los vehículos eléctricos como motor de demanda de litio.
No obstante, Rio Tinto reconoce incertidumbres en los balances futuros del mercado.
Citi también advirtió que, aunque el escenario actual es desafiante, la empresa está desarrollando una base sólida en el extremo bajo de la curva de costos, con capacidad para expandirse rápidamente si los precios mejoran.
Los precios del litio muestran signos de recuperación: el hidróxido CIF Norte de Asia subió un 4% en el año hasta ubicarse en US$ 10.400 por tonelada, mientras que el SpodIX CIF China aumentó más del 40% desde septiembre.







