Argentina, clave en el futuro del litio

litio Argentina

La demanda global de litio continuará aumentando de forma sostenida en los próximos años, impulsada principalmente por el auge de los vehículos eléctricos y las baterías de ion-litio. Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, la flota mundial de vehículos eléctricos podría crecer de los 16 millones actuales a 350 millones para 2030, ejerciendo una enorme presión sobre la demanda de este mineral clave.

Si bien el precio del litio para su uso en baterías aún no ha tocado un piso, se espera que hacia fines de esta década se produzca un aumento en búsqueda del equilibrio entre la oferta y la demanda creciente. En ese escenario, garantizar un suministro suficiente del llamado «oro blanco» se vuelve un desafío estratégico para la transición energética global.

Recursos y proyectos en Argentina  

En este contexto, Argentina se posiciona como el segundo país con mayores recursos de litio (8,7 millones de toneladas) y el tercero en reservas probadas (4,8 millones) a nivel mundial, sólo superado por Chile y Australia respectivamente. 

Actualmente es el cuarto productor mundial de litio, con una producción de 33.000 toneladas de carbonato de litio equivalente en 2022, pero se proyecta que ascenderá al tercer puesto hacia finales de esta década.

Con 64 proyectos de litio en distintas etapas de exploración, desarrollo y producción, el país sudamericano se perfila como un actor clave en el mercado global de este mineral estratégico. La vasta riqueza geológica de Argentina, sumada a un marco regulatorio atractivo para las inversiones mineras, le augura un papel protagónico en los próximos años.

Volatilidad de precios

Una de las principales dificultades que atraviesa el sector del litio es la falta de un precio o mercado de referencia sólido y la alta volatilidad del precio spot, que representa alrededor del 20% del mercado total. 

Este precio, que alcanzó máximos históricos de 80.000 dólares la tonelada de carbonato de litio a finales de 2022 en medio de un fuerte desacople entre oferta y demanda, cayó estrepitosamente hasta los 20.000 dólares en diciembre del año pasado.

Esta extrema volatilidad genera incertidumbre y dificulta la planificación a largo plazo tanto para productores como para consumidores de litio. La falta de un mercado de futuros líquido y referencial es uno de los principales reclamos de la industria.

No obstante, según distintas proyecciones, aún hay margen para que el precio del litio continúe bajando en el corto plazo, pero se espera que repunte sostenidamente en el mediano plazo, buscando encontrar un precio de equilibrio más alineado con los fundamentos de la oferta y la demanda. 

Esta nueva alza de los precios comenzaría recién en 2028, según los pronósticos.  

La expectativa es que hacia 2030 el litio alcance un precio entre 12.000 y 18.000 dólares la tonelada en un escenario de fuerte expansión de la demanda por vehículos eléctricos, pero también de un incremento sustancial en la oferta de nuevos proyectos que logren entrar en producción.

Concentración de recursos

En cuanto a la distribución geográfica de los recursos de litio a nivel mundial, estos alcanzan los 98 millones de toneladas, de los cuales el 58% se encuentra en forma de salmueras o salares, como es el caso del denominado «triángulo del litio» integrado por los países vecinos de Chile, Argentina y Bolivia.

En Argentina, estos valiosos recursos de litio se concentran mayormente en las provincias del noroeste: Catamarca, Salta y Jujuy. Los salares o cuencas salinas ubicados en esa región se destacan por presentar un buen equilibrio entre su alto contenido de litio y una baja concentración de impurezas que facilitan su extracción y procesamiento.

De hecho, dos de los salares argentinos que ya se encuentran en etapa de producción, el Salar del Hombre Muerto en Catamarca y el Salar de Cauchari-Olaroz en Jujuy, se ubican entre los tres depósitos con mayor concentración o ley de litio a nivel mundial, sólo superados por el conocido Salar de Atacama en Chile.  

Además, estos dos salares argentinos figuran entre los tres con menores niveles de impurezas perjudiciales como el magnesio, el calcio y el boro, lo que representa una ventaja comparativa en cuanto a los costos de producción y procesamiento del litio.

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En cuanto a los métodos de producción del litio, las empresas operadoras en Argentina se debaten actualmente entre dos tecnologías principales para llevar a cabo la separación y extracción del recurso contenido en las salmueras: la tradicional evaporación en costosas piletas al aire libre o la más novedosa y eficiente extracción directa de litio (EDL) mediante procesos químicos.

En el país, la producción de litio se realiza mayoritariamente en los tradicionales piletones o estanques de evaporación, aunque cada vez son más las empresas que están invirtiendo en investigación, desarrollo y despliegue de la tecnología EDL, que se asume como más sustentable y amigable con el ambiente.

Inversión en exploración  

La riqueza geológica de Argentina en materia de litio, sumada a un contexto de precios elevados en los últimos años, han atraído cuantiosas inversiones en exploración por parte de empresas locales y extranjeras. En 2023 el país captó 140 millones de dólares en gastos de exploración, lo que representó el 17% de la inversión mundial en este rubro.

Un reciente informe del influyente Servicio Geológico de Estados Unidos destaca además que entre 2010 y 2022, Argentina fue el país que recibió la mayor inversión global en exploración de litio con un total de 500 millones de dólares, el 22% del total mundial. Superó así a potencias mineras como Estados Unidos, Australia, Canadá y el propio Chile.

La extracción directa de litio

En este escenario de gran actividad exploratoria y desarrollo de proyectos, Argentina sumará una nueva operación productiva de litio. La empresa Eramine Sudamericana S.A. inaugurará en la provincia de Salta el cuarto proyecto en el país y el primero en esa provincia, con un potencial inicial de 24.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE).

Ubicado a casi 4.000 metros de altura en el yacimiento salino Centenario-Ratones, este emprendimiento de capitales asiáticos demandó una inversión de más de 800 millones de dólares en su etapa de construcción. Se trata de uno de los cinco proyectos que pasarán a etapa de producción comercial hasta 2026 en el país. 

Cuando los cuatro proyectos restantes (Caucharí, Rincón, Mariana y Sal de Vida) también estén en condiciones de comenzar a producir, se estima que la producción anual total de litio argentino podría multiplicarse por siete, superando las 250.000 toneladas.

En lo que respecta a la técnica extractiva utilizada, el nuevo proyecto Centenario-Ratones de Eramine Sudamericana se destaca por emplear el método de extracción directa de litio (EDL, por sus siglas en inglés), en lugar de los tradicionales estanques de evaporación.

La técnica EDL presenta varias ventajas significativas frente a la evaporación en piletas. Entre ellas, permite una recuperación de hasta el 90% del litio presente en la salmuera, casi el doble que con los sistemas convencionales.

Otra ventaja clave es que la EDL requiere bombear sólo la mitad de salmuera para obtener una misma producción, reduciendo así el consumo de energía y el impacto ambiental asociado. Además, este proceso posibilita reciclar y reutilizar grandes volúmenes de agua, disminuyendo la demanda de este recurso escaso en las áridas regiones del NOA.

Un aspecto adicional a favor de la extracción directa es su mayor eficiencia en la etapa de purificación del litio. Mediante el uso de sistemas de nanofiltración u otras tecnologías, logra alcanzar en sólo 24 horas un grado de pureza superior al 90%, mientras que en las piletas este proceso insume entre 15 días y un mes.

La EDL se presenta como una tecnología más sustentable, con menores requerimientos de agua y energía, y mayor productividad al permitir acortar drásticamente los tiempos de proceso desde el bombeo de la salmuera hasta la obtención del producto final purificado.

No obstante, pese a estas ventajas técnicas y ambientales, la extracción directa aún representa un desafío económico para las empresas debido a sus elevados costos de implementación inicial en comparación con los métodos tradicionales. Se estima que instalar una planta EDL puede demandar una inversión de al menos 500 millones de dólares.

Por ello, si bien un número creciente de jugadores apuesta por esta ruta tecnológica, la inmensa mayoría de los proyectos en Argentina y la región sigue utilizando los sistemas de evaporación convencionales. Será clave en los próximos años lograr una mayor escalabilidad y reducción de costos en la EDL para que esta opción más limpia y eficiente se vuelva predominante.

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Nicolás Caputo titular del Grupo Caputo, es uno de los empresarios más influyentes de Argentina, con experiencia en múltiples sectores como construcción, producción de equipos de aire acondicionado, tecnología y energía. Ocupó la función de cónsul de Singapur en Argentina, designado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático y fue cónsul argentino ante Singapur.

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