El 15 y 16 de noviembre pasado se realizó en Balí la última edición de la cumbre de líderes del G20, en la que participaron los máximos exponentes de los 20 países con economías más pujantes del mundo. El presidente de Indonesia, Joko Widodo, se dedicó a presenciar incansables recibimientos y a ofrecer disertaciones y declaraciones, puesto que la isla de Bali, donde se realizó el evento, se vio colmada de personalidades de gravitación internacional, como Joe Biden o Xi Jinping, junto a extensas delegaciones de ministros y funcionarios que los acompañaron, quienes llegaron a la paradisíaca Bali con el objetivo de analizar los desafíos económicos globales. La seguridad alimentaria y energética fueron los temas que más atención generaron.
La edición organizada por Indonesia tuvo como lema “Recover Together Recover Stronger” (recuperarnos juntos, recuperarnos más fuertes) haciendo referencia a la post pandemia y a los esfuerzos para recobrar estándares económicos que se han perdido como efecto del Covid-19, además de otros asuntos que cobraron suma importancia como la seguridad alimentaria y energética, el cuidado de las cadenas de suministro global, entre otros.
Con la celebración de esta Cumbre, Indonesia toma un papel todavía más preponderante en la escena política global. Con un PBI en 2021 de US$1.186 billones, el país que componen 17.000 islas, y que habitan 280 millones de personas, comienza un camino hacia la posición de liderazgo en la zona de ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), reconocida por su economía en base a sectores como petróleo y el gas, los minerales, el aceite de palma crudo, los electrodomésticos, los productos de caucho, fertilizantes químicos, madera, calzado y textiles. De hecho, Indonesia es la economía más grande involucrada en la ASEAN, representa más de un tercio del PIB combinado de los países miembros de la Asociación, es el cuarto país más poblado y la decimosexta economía más grande por PBI nominal a nivel mundial.
El contexto además, para la zona llamada ASEAN, no puede ser mejor. Con una población combinada de más de 660 millones, el tamaño económico agregado de la ASEAN superó los US $3 billones en 2020. Si se considera como una sola entidad, la ASEAN es la tercera economía más grande de Asia y la quinta más grande del mundo después de EE. UU., China, Japón y Alemania.

Asimismo, según consignan distintas fuentes, ASEAN está en camino de convertirse en la cuarta economía más grande del mundo. Desde ese punto de vista, los esfuerzos coordinados de respuesta a la pandemia, junto con la implementación de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) y la transformación digital, impulsarán el crecimiento y el desarrollo inclusivos en la región. Y es esperable: no por nada el Sudeste Asiático es visto por las potencias mundiales como un espacio seguro para hacer negocios, construir proyectos, y consolidar asociaciones y amistades.
La ASEAN está inserta en la región conocida como Asia-Pacífico, tal vez uno de los escenarios con mayor proyección en términos de gravitación política en las próximas décadas. Está compuesto por el este de Asia, el Lejano Oriente ruso, el sur de Asia, el sudeste de Asia, Australia y las islas del Pacífico. La mera atención que la política de China, India y Estados Unidos le están dando a esta zona, que contiene a 4.3 billones de personas, en términos de desarrollo en Defensa, ejercicios militares, relaciones diplomáticas, seguridad alimentaria y energética, financiación y apoyo institucional, denotan una intención directa de posicionarse allí y resguardar relaciones y assets estratégicos desde lo geopolítico.
Contexto
El G20 en su declaración conjunta que se emitió antes de finalizar la ceremonia, define el estado actual del mundo como un momento de crisis multidimensional “sin precedentes”. Según explican, hemos experimentado la devastación provocada por la pandemia de Covid-19 y otros desafíos, “incluido el cambio climático, que ha causado una recesión económica, la guerra en Ucrania, el aumento de la pobreza, que ralentizó la recuperación mundial y ha obstaculizado el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
El conflicto entre Rusia y Ucrania es tal vez el tema más sensible del contexto actual. La amenaza de ataques nucleares que ha realizado Vladimir Putin (quien no estuvo presente en el G20, sino su canciller, Sergei Lavrov), plantean complicaciones mucho mayores que los meramente económicos.
La reunión más esperada
En simultáneo a la Cumbre del G20, se dieron múltiples encuentros entre los líderes de distintos países.
Sin lugar a dudas, uno de los encuentros más esperados fue el de Xi Jinping y Joe Biden, quienes no se veían en persona desde 2017, cuando Biden era vicepresidente de Barack Obama. Pero en el cargo de máximo dignatario de Estados Unidos, sólo se habían comunicado telefónicamente o en conferencias online. De hecho, la postura de China hacia el conflicto de Rusia con Ucrania no deja de ser algo ambivalente, lo cual hizo que el encuentro entre Xi y Biden fuera tan esperado, para conocer cuál sería la postura del premier chino ante la posición de Occidente sobre esa guerra, además del intercambio económico en plena guerra comercial, Taiwán y los derechos humanos en Xinjiang, seguridad alimentaria y energética, asuntos que escalaron después del inicio de la pandemia de Covid-19.
Con la celebración de esta Cumbre, Indonesia toma un papel todavía más preponderante en la escena política global
No hubo, sin embargo, grandes definiciones. Se trató de una charla en la que cada parte compartió su agenda, pero sin lograr avances sobre los temas propuestos. El mero hecho de que se hayan reunido es el hecho más destacado, como muestra de unión y buena predisposición mientras otros países toman posiciones más distantes entre sí.
La declaración conjunta
Hubo muchas otras reuniones de nivel estratégico muy valiosas que tuvieron lugar en Bali. Pero, yendo directamente a la declaración conjunta de los líderes del G20, para no profundizar en otros detalles, pasemos a revisar algunos de los párrafos más destacados del documento, en especial aquellos que tienen perfil comercial y económico.
Los países del G20 se llamaron, en el momento crítico actual para la economía global, a emprender acciones tangibles, precisas, rápidas y necesarias. Con esto buscan una recuperación global fuerte, inclusiva y resiliente y un desarrollo sostenible que genere empleo y crecimiento.
Sobre la inflación, un flagelo que hoy también tiene impacto en las economías más desarrolladas, manifestaron que harán inversiones públicas y dirigirán reformas estructurales, que se promoverán inversiones privadas y se fortalecerá el comercio multilateral, la resiliencia de las cadenas de suministro globales y la seguridad alimentaria y energética. Asimismo, garantizaron la sustentabilidad fiscal a largo plazo, con sus bancos centrales comprometidos con lograr la estabilidad de precios.
«el tamaño económico agregado de la ASEAN superó los US $3 billones en 2020»
Al respecto, determinaron que las medidas temporales y específicas para ayudar a mantener el poder adquisitivo y amortiguar el impacto de los aumentos de precios de las materias primas, incluidos los precios de la energía y los alimentos, deben estar bien diseñadas para evitar aumentar las altas presiones inflacionarias. Y confirmaron que se continuará mejorando la cooperación en políticas macro, preservando la estabilidad financiera y la sostenibilidad fiscal a largo plazo, y salvaguardar contra los riesgos a la baja y los efectos indirectos negativos. Y concordaron la aplicación de políticas macroprudenciales para protegerse contra los crecientes riesgos sistémicos a medida que se endurecen las condiciones financieras.
Ratificaron que los bancos centrales del G20 están firmemente comprometidos con lograr la estabilidad de precios, de acuerdo con sus respectivos mandatos. Su objetivo será monitorear de cerca el impacto de las presiones de los precios en las expectativas de inflación y continuar calibrando adecuadamente el ritmo del endurecimiento de la política monetaria de manera dependiente de los datos y comunicados con claridad, asegurando que las expectativas de inflación permanezcan ancladas, teniendo en cuenta al mismo tiempo salvaguardar la recuperación y limitar los efectos de contagio entre países.

Sobre el sistema financiero global, acordaron proteger la estabilidad macroeconómica y financiera y mantener el compromiso de utilizar todas las herramientas disponibles para mitigar los riesgos a la baja, tomando nota de los pasos dados desde la crisis financiera mundial de 2008 para fortalecer la resiliencia financiera y promover flujos de capital y finanzas sostenibles.
Al mismo tiempo, reafirmaron su compromiso de fortalecer la resiliencia financiera a largo plazo de la arquitectura financiera internacional, incluso mediante la promoción de flujos de capital sostenibles y el desarrollo de mercados de capital en moneda local. Acogieron con beneplácito la visión institucional revisada del FMI sobre la liberalización y la gestión de los flujos de capital, y expresaron que esperan que dicha entidad siga avanzando en la puesta en marcha del Marco Integrado de Políticas y destacaron el informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS) sobre los marcos de estabilidad macrofinanciera. Reiteraron, además, su compromiso de mantener una Red de Seguridad Financiera Global fuerte y efectiva con un FMI sólido, basado en cuotas y con los recursos adecuados en su centro.
Sobre Central Bank Digital Currency (CBDC), le dieron la bienvenida a la exploración continua de cómo las CBDC podrían diseñarse potencialmente para facilitar los pagos transfronterizos, al tiempo que preservan la estabilidad y la integridad del sistema monetario y financiero internacional.
La ASEAN está inserta en la región conocida como Asia-Pacífico, tal vez uno de los escenarios con mayor proyección en términos de gravitación política
Por la seguridad alimentaria y energética
Convinieron, además, tomar medidas para promover la seguridad alimentaria y energética y apoyar la estabilidad de los mercados, brindando apoyo temporal y específico para amortiguar el impacto de los aumentos de precios, fortaleciendo el diálogo entre productores y consumidores e incrementando el comercio y las inversiones para responder a las necesidades de seguridad alimentaria y energética a largo plazo, construyendo para ello sistemas sostenibles de alimentación, fertilizantes y energía.
Sobre ayuda financiera, instaron a hacer más inversiones para países de ingresos bajos y medianos y otros países en desarrollo, a través de una mayor variedad de fuentes e instrumentos de financiamiento innovadores, incluso para catalizar la inversión privada, buscando apoyar el alcance de los ODS, (Objetivos de Desarrollo Sostenible), una colección de 17 metas interrelacionadas diseñados para ser un modelo compartido para el desarrollo hacia el 2050, impulsado por la ONU.

En esta misión, le requirieron a los bancos multilaterales de desarrollo que presenten acciones para movilizar y proporcionar financiamiento adicional dentro de sus mandatos, para apoyar el logro de los ODS, incluso a través del desarrollo sostenible y las inversiones en infraestructura, y respondiendo a los desafíos globales.
Sobre logística y distribución, un sector que se vio ampliamente impactado por la pandemia del Covid-19, resolvieron apoyar los esfuerzos internacionales para mantener las cadenas de suministro de alimentos, fertilizantes y energía en funcionamiento.
Asimismo, destacaron la importancia de mejorar la previsibilidad del mercado, minimizar las distorsiones, aumentar la confianza empresarial y permitir que el comercio agrícola y alimentario fluya sin problemas. En esa misma línea, reafirmaron la necesidad de actualizar las normas comerciales mundiales de alimentos agrícolas y de facilitar el comercio de productos agrícolas y alimentarios, así como la importancia de no imponer prohibiciones o restricciones a la exportación de alimentos y fertilizantes de manera incompatible con las disposiciones pertinentes de la OMC.
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Recalcando la importancia de la cuestión seguridad alimentaria, manifestaron estar comprometidos a apoyar la adopción de prácticas y tecnologías innovadoras, incluida la innovación digital en la agricultura y los sistemas alimentarios para mejorar la productividad, la sustentabilidad y promover la seguridad alimentaria y energética, tanto en el sector agricultura como en pesca, dos industrias de producción intensiva. Con estas medidas, buscarán reducir las incertidumbres del mercado y apoyar respuestas políticas coordinadas.
Sobre la crisis energética, subrayaron la urgencia de transformar y diversificar rápidamente los sistemas energéticos, promover la seguridad y resiliencia energética y la estabilidad de los mercados, acelerando y asegurando transiciones energéticas limpias, sostenibles, justas, asequibles e inclusivas y un flujo de inversiones sostenible, ante la actual volatilidad en los precios y los mercados de la energía frente a la escasez/interrupciones en el suministro de energía.
Sobre negocios y comercio internacional, apoyaron la implementación continua de la Hoja de ruta del G20 para mejorar los pagos transfronterizos, alentando a los bancos centrales, otras autoridades públicas y a la industria de pagos a continuar trabajando en colaboración en estas importantes iniciativas para mejorar la dinámica de estas operaciones.
Reafirmaron, por último, que el sistema de comercio multilateral (SCM) basado en normas, no discriminatorio, libre, justo, abierto, inclusivo, equitativo, sostenible y transparente, con la OMC en su núcleo, es indispensable para avanzar en los objetivos compartidos de comercio inclusivo.
Y determinaron que es fundamental el crecimiento, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo sostenible en un mundo abierto e interconectado, para apoyar la resiliencia y la recuperación de una economía global bajo presión debido a COVID-19 y la interrupción de la cadena de suministro global.
Selamat kepada India yang akan melanjutkan kepemimpinan G20 tahun 2023. Saya yakin di bawah kepemimpinan Perdana Menteri Narendra Modi, G20 akan terus bergerak.
Sebagai sahabat India, Indonesia siap untuk mendukung kesuksesan presidensi G20 India tahun depan. pic.twitter.com/1Kuij4Gmt3
— Joko Widodo (@jokowi) November 16, 2022
La declaración cuenta con mucho más apartados sobre otros temas, entre ellos desarrollo sostenible, infraestructura, tecnología, salud, y transformación después de la pandemia. Queda claro que los líderes globales están viendo una situación compleja, en el presente y por delante, de cara a la estabilidad de la economía mundial con la naturaleza, ante la demanda cada vez mayor de energía y alimentos. Sin embargo, el documento deja un mensaje positivo al enumerar una cantidad de iniciativas para promover el desarrollo de flujos de inversión internacional, sostener las expectativas comerciales y ordenar las variables más sensibles, como las cadenas logísticas y la distribución de materias primas y productos clave, como los fertilizantes.
Antes de finalizar la cumbre del G20, la presidencia del organismo fue transferida a la India, que organizará su propio Summit en Nueva Delhi entre el 9 y el 10 de septiembre de 2023. Sin lugar a dudas, Indonesia ha satisfecho todas las expectativas de una celebración de este tipo, ofreciendo un marco inmejorable para la cantidad de encuentros de alto nivel que se llevaron a cabo.
Queda por ver cuál será la agenda de temas del año que viene y cómo ejercerá la presidencia el país que preside Narendra Modi, que tiene el sexto PBI más grande del mundo (€2.683,2 millones en 2021), una población cercana a las 1500 millones de personas y una geopolítica con la que intentará mejorar su posición en Asia-Pacífico, ante la influencia de China.
Nicolás Caputo titular del Grupo Caputo, es uno de los empresarios más influyentes de Argentina, con experiencia en múltiples sectores como construcción, producción de equipos de aire acondicionado, tecnología y energía. Ocupó la función de cónsul de Singapur en Argentina, designado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del país asiático y fue cónsul argentino ante Singapur.














