La agricultura y la agroindustria afrontan los nuevos retos del siglo XXI

mercados emergentes

En la vasta extensión del paisaje agrícola mundial, una confluencia de retos está remodelando los sectores de la agricultura y la agroindustria. 

La compleja interacción del cambio climático, la escasez de agua y la evolución de las políticas comerciales internacionales, esta obligando a todas las partes interesadas de estas industrias a enfrentarse a una era de transformación y adaptación.

El cambio climático

El impacto del cambio climático en la agricultura es inmediato y profundo. En todo el mundo, el sector agroindustrial se enfrenta a patrones meteorológicos erráticos, temperaturas extremas y temporadas de cultivo impredecibles. 

Estos cambios suponen una amenaza directa para el rendimiento de los cultivos y la producción ganadera, y ponen en peligro la seguridad alimentaria.

Las innovaciones en agricultura sostenible están ganando protagonismo a medida que los agricultores tratan de mitigar los efectos del cambio climático. La agrosilvicultura, por ejemplo, integra árboles y arbustos en los sistemas agrícolas tradicionales, proporcionando sombra, conservando el agua y mejorando la fertilidad del suelo. 

Además, la adopción de cultivos de cobertura y prácticas de labranza de conservación ayuda a secuestrar carbono, mitigando la contribución del sector a las emisiones de gases de efecto invernadero.

La revolución tecnológica en la logística agrícola para una mayor eficiencia

La emergencia hídrica

A medida que el cambio climático agrava la escasez de agua, el sector agrícola se encuentra en primera línea de esta crisis inminente. Los métodos de riego tradicionales son cada vez más insostenibles, lo que exige un cambio hacia el riego de precisión y la eficiencia en el uso del agua. 

El sector está invirtiendo en tecnologías de vanguardia como sensores de humedad del suelo y sistemas de riego por goteo para optimizar la utilización del agua.

Más allá de las soluciones tecnológicas, el sector está explorando fuentes alternativas de agua y estrategias de conservación. La recogida de agua de lluvia, el reciclado de agua y la implantación de infraestructuras de almacenamiento de agua se están convirtiendo en componentes fundamentales de los planes de gestión del agua para uso agrícola. 

Los gobiernos y los agentes del sector también están colaborando en la elaboración de políticas que promuevan el uso responsable y la conservación del agua.

Seguridad alimentaria: Un reto creciente

Se prevé que la población mundial alcance los 9.000 millones de habitantes en 2050, por lo que la demanda de alimentos aumenta a un ritmo sin precedentes. Garantizar la seguridad alimentaria de esta creciente población es un reto monumental que requiere un enfoque multilateral. 

La diversificación de cultivos, la intensificación sostenible y la promoción de variedades de cultivos resistentes son estrategias esenciales para mejorar la productividad y la adaptabilidad.

La biotecnología desempeña un papel crucial a la hora de afrontar el reto de la seguridad alimentaria. Los cultivos modificados genéticamente (MG), diseñados para resistir plagas, enfermedades y tensiones ambientales, ofrecen la posibilidad de aumentar el rendimiento y reducir la dependencia de los insumos químicos. 

Sin embargo, la adopción de cultivos modificados genéticamente no está exenta de polémica, ya que persiste la preocupación por el impacto medioambiental y los efectos a largo plazo sobre la salud.

La resistencia de la cadena de suministro es otra dimensión de la ecuación de la seguridad alimentaria. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro mundiales, lo que llevó a reevaluar las redes de distribución y la logística. 

Los gobiernos y los líderes de la industria están trabajando para mejorar la agilidad y solidez de las cadenas de suministro, garantizando que las interrupciones, ya sean causadas por pandemias u otros factores geopolíticos, se reduzcan al mínimo.

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El panorama cambiante de las políticas comerciales internacionales

Los sectores de la agricultura y la agroindustria no están aislados de las corrientes de cambio geopolítico y de la evolución de las políticas comerciales internacionales. Los acuerdos comerciales, los aranceles y las relaciones diplomáticas determinan el flujo de productos agrícolas a través de las fronteras, influyendo en el acceso al mercado y la competitividad. 

La capacidad del sector para sortear estas complejidades es fundamental para el crecimiento sostenido y la seguridad alimentaria mundial.

Las tensiones comerciales entre los principales productores agrícolas pueden perturbar las cadenas de suministro establecidas y repercutir en los precios del mercado. El sector está siendo testigo de una recalibración de la dinámica comercial mundial, con países que exploran asociaciones regionales y diversifican sus mercados de exportación.

Al mismo tiempo, se están realizando esfuerzos para fomentar una mayor transparencia y equidad en los acuerdos comerciales internacionales, garantizando que los beneficios se distribuyan equitativamente entre las naciones participantes.

El papel de la innovación y la tecnología

A los problemas modernos se los resuelve con soluciones modernas, por lo que frente a estos retos, la innovación y la tecnología surgen como las mejores herramientas para los sectores de la agricultura y la agroindustria. 

La agricultura de precisión, caracterizada por el uso de análisis de datos, sensores y automatización, permite a los agricultores tomar decisiones informadas que optimizan el uso de los recursos y mejoran los rendimientos. La integración de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático mejora aún más la capacidad del sector para predecir y responder a los cambios medioambientales.

La agricultura vertical representa un cambio de paradigma en la agricultura, sobre todo en zonas urbanas con tierras cultivables limitadas. Al cultivar en capas apiladas verticalmente, a menudo en entornos interiores controlados, la agricultura vertical minimiza la necesidad de grandes extensiones de tierra y reduce los costes de transporte. Este enfoque no sólo resuelve las limitaciones de espacio, sino que también ofrece un uso más eficiente del agua y los nutrientes.

El desarrollo de variedades de cultivos resistentes mediante técnicas avanzadas de cultivo e ingeniería genética es fundamental para la adaptación al clima. Los científicos se están centrando en crear cultivos que puedan prosperar en diversas condiciones ambientales, desde temperaturas extremas hasta suelos anegados. El objetivo es dotar a los agricultores de las herramientas que necesitan para hacer frente a los retos que plantea un clima cambiante.

Colaboración para un futuro sostenible

Abordar los retos del siglo XXI a los que se enfrentan los sectores agroindsutriales requiere colaboración a escala mundial. Los gobiernos, las instituciones de investigación, las ONG y los agentes de la industria deben trabajar juntos para desarrollar y aplicar prácticas sostenibles. 

El intercambio de conocimientos y el desarrollo de capacidades son componentes esenciales de este esfuerzo de colaboración, garantizando que las innovaciones y las mejores prácticas sean accesibles a los agricultores de todo el mundo.

Las organizaciones internacionales desempeñan un papel crucial a la hora de facilitar el diálogo y la cooperación. Iniciativas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas proporcionan un marco para la acción colectiva, guiando los esfuerzos para erradicar el hambre, promover la agricultura sostenible y garantizar el acceso al agua potable. Las asociaciones entre los sectores público y privado son esenciales para movilizar recursos e impulsar la innovación.

El camino a seguir está marcado por la innovación, la adaptación y la colaboración. La capacidad de aceptar el cambio, adoptar prácticas sostenibles y aprovechar los avances tecnológicos determinará la resistencia y la viabilidad de estos sectores cruciales.

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Paramérica SA, fundada en 1994 en el Noroeste Argentino, es una empresa familiar arraigada en la agroindustria, parte del Grupo Ruiz. En menos de una década, se consolidó como líder mundial en la exportación de poroto negro. En 2016, diversificó su negocio hacia la citricultura, exportando granos y limón a nivel global.

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