China rechaza las acusaciones de sobrecapacidad mientras crecen las tensiones comerciales con Estados Unidos

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China salió al cruce de las acusaciones de sus socios comerciales sobre un supuesto exceso de capacidad industrial, en un momento en que Estados Unidos se prepara para publicar los resultados de una investigación que podría derivar en nuevos aranceles contra el gigante asiático y otros países.

El Ministerio de Comercio chino difundió el martes un informe en el que negó que el país busque generar un gran superávit comercial y cuestionó las críticas internacionales sobre la producción excesiva de bienes en sectores como automóviles, paneles solares, cemento y acero, entre otros. Beijing sostuvo que las acusaciones de una nueva “crisis china” provocada por el exceso de capacidad no tienen respaldo en los hechos.

“Estados Unidos y otros países occidentales han planteado la llamada ‘China shock 2.0’, acusando falsamente al desarrollo industrial chino de representar una amenaza”, señaló el documento oficial, que comparó las actuales críticas con las reacciones generadas años atrás por el rápido crecimiento de China como potencia manufacturera.

El debate sobre la capacidad productiva china se intensificó en los últimos años debido al aumento de las exportaciones del país. Aunque las autoridades de Beijing han señalado que uno de sus objetivos es equilibrar la economía y fortalecer el consumo interno, la débil demanda doméstica llevó a muchas empresas a buscar nuevos mercados en el exterior. Como consecuencia, el superávit comercial chino alcanzó un récord cercano a los 1,2 billones de dólares el año pasado.

La respuesta del gobierno chino también estuvo alineada con las declaraciones del primer ministro Li Qiang durante el Foro Económico Mundial de Verano celebrado en la ciudad de Dalian. El funcionario rechazó la idea de un nuevo “impacto chino” y afirmó que las tendencias actuales deberían interpretarse como una nueva oportunidad de cooperación económica.

Las declaraciones llegan antes de que Washington dé a conocer las conclusiones de una investigación sobre la producción industrial de 16 economías, incluida China. El análisis estadounidense está centrado en la supuesta existencia de exceso de capacidad y podría derivar en nuevas medidas comerciales contra algunos países.

La disputa se suma a una serie de tensiones recientes entre China y Estados Unidos. La semana pasada, Washington aplicó aumentos arancelarios de entre el 10 y el 12,5 por ciento a productos provenientes de 60 economías, incluida China, bajo el argumento de que esos países no habían aplicado de manera efectiva restricciones contra bienes fabricados mediante trabajo forzado. Beijing y otros gobiernos rechazaron la medida.

Lin Weilong, director de la oficina de investigación política del Ministerio de Comercio chino, cuestionó la autoridad de Estados Unidos para determinar unilateralmente si un país tiene exceso de capacidad productiva y aplicar restricciones comerciales.

“El hecho de que la producción supere la demanda interna no significa automáticamente que exista sobrecapacidad”, afirmó Lin durante una conferencia de prensa en Beijing.

Mientras tanto, la Unión Europea también tomó medidas para proteger sectores afectados por el aumento de las importaciones chinas. Entre ellas se encuentran nuevas defensas para la industria siderúrgica y restricciones a pequeños paquetes enviados mediante plataformas de comercio electrónico.

Sin embargo, algunos analistas consideran que la postura china podría no modificar la preocupación de los países occidentales. Alfredo Montufar-Helu, especialista en China de la consultora Ankura, señaló que las condiciones económicas en esos mercados hacen cada vez más difícil ignorar el crecimiento de las importaciones chinas, especialmente en sectores tecnológicos y de alto valor agregado que antes estaban dominados por empresas occidentales.

 

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