El gobierno de Malasia renovó por diez años la licencia de operación de la minera australiana Lynas Rare Earths, aunque le impuso como condición que deje de producir residuos radiactivos antes de 2031. La decisión busca equilibrar los intereses estratégicos del país en el mercado de tierras raras con las persistentes preocupaciones ambientales.
La refinería de Lynas, ubicada en el estado de Pahang y en funcionamiento desde 2012, es la primera instalación fuera de China dedicada al procesamiento de estos minerales esenciales para la fabricación de productos tecnológicos. Sin embargo, la planta ha estado en el centro de la controversia por la acumulación de desechos que contienen elementos radiactivos.
El ministro de Ciencia, Chang Lih Kang, explicó que todo residuo generado en los próximos años deberá ser tratado y neutralizado mediante la extracción de torio u otros métodos. Además, dejó claro que no se permitirá la construcción de nuevas instalaciones permanentes para la eliminación de desechos. La licencia estará vigente hasta comienzos de 2036 y será revisada a mitad de período, con la posibilidad de ser revocada si la empresa incumple las condiciones.
Organizaciones ambientalistas han sostenido durante años que los materiales resultantes del procesamiento, que incluyen torio y uranio, se vuelven más peligrosos tras los procedimientos mecánicos y químicos. Por ello, han exigido que la compañía exporte sus residuos fuera del país. El antecedente de otra planta de tierras raras en Malasia, operada por el grupo japonés Mitsubishi Group y cerrada en la década de 1990 tras protestas por supuestos efectos en la salud de la población, sigue pesando en el debate público.
Chang afirmó que la renovación de la licencia se otorgó tras una evaluación técnica exhaustiva que tomó en cuenta tanto los compromisos asumidos por Lynas como los intereses estratégicos de Malasia. El gobierno sostiene que pruebas de laboratorio han mostrado resultados alentadores en la neutralización de la radiactividad mediante la extracción de torio, aunque reconoce que llevar esa tecnología a escala industrial implica un proceso prolongado.
Los residuos acumulados hasta ahora serán almacenados en una instalación permanente cuya construcción está en curso y que se espera esté lista hacia finales de año. Según el ministro, el objetivo oficial es evitar que continúe la acumulación de desechos radiactivos en territorio malasio y cumplir plenamente esa meta dentro del plazo fijado.
Las tierras raras comprenden un conjunto de minerales utilizados en vehículos eléctricos e híbridos, sistemas de defensa, pantallas, teléfonos móviles y otros dispositivos de alta tecnología. Aunque China posee cerca de un tercio de las reservas mundiales, mantiene un dominio casi total sobre la oferta global. Lynas ha señalado que su refinería podría cubrir una parte significativa de la demanda mundial fuera del mercado chino, lo que explica el interés estratégico que despierta el proyecto pese a las controversias ambientales.







