Australia expresa su preocupación por el creciente control chino del tráfico marítimo al este de Taiwán

Australia

Australia planteó el tema directamente ante funcionarios de Beijing, mientras reportes de medios estatales chinos sugieren una nueva estrategia de «gobernanza cercana a la costa» que ya generó rechazo de Taiwán, Estados Unidos y potencias europeas.

Australia trasladó directamente a funcionarios chinos su inquietud por las actividades marítimas de Beijing en torno a Taiwán, en un contexto en el que diversos reportes apuntan a un cambio de estrategia de China en la región. El episodio suma un nuevo frente de fricción diplomática en el Indo-Pacífico y refuerza la percepción de que el foco de la disputa por Taiwán se está desplazando desde el estrecho hacia las aguas del este de la isla.

China, que considera a Taiwán —gobernada democráticamente— como parte de su territorio, envió el mes pasado buques de su guardia costera a las aguas frente a la costa oriental taiwanesa para desarrollar lo que denominó una operación especial de aplicación de la ley de tráfico marítimo. Beijing justificó el despliegue como respuesta al anuncio de Japón y Filipinas de que iniciarían conversaciones formales sobre sus límites marítimos, negociaciones que, a criterio chino, involucran aguas que le corresponden frente a Taiwán.

Una operación con números concretos

Según medios estatales chinos, durante junio la guardia costera inspeccionó 198 embarcaciones en tránsito y «rectificó» a tres buques que habrían violado regulaciones chinas. Los reportes presentaron la operación como una demostración del fortalecimiento de las capacidades de control de tráfico de China en la zona.

La reacción de Canberra no se hizo esperar. Un vocero del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio australiano señaló que su país tiene un interés claro en la paz y la estabilidad, el comercio sin obstáculos y la libertad de navegación, y confirmó que las preocupaciones fueron planteadas directamente ante funcionarios chinos. Australia, agregó, se opone a cualquier acción unilateral que busque modificar el statu quo a través del estrecho de Taiwán y promueve el diálogo por sobre la coerción o el uso de la fuerza.

La respuesta taiwanesa

Las inspecciones y patrullajes chinos de junio provocaron el enojo de Taipéi. Un alto funcionario taiwanés afirmó esta semana que los barcos de la isla que naveguen frente a la costa este deben ignorar cualquier demanda de abordaje e inspección de la guardia costera china y que, de ser necesario, los buques de la Guardia Costera taiwanesa intervendrán para protegerlos.

Australia
Australia trasladó directamente a funcionarios chinos su inquietud por las actividades marítimas de Beijing en torno a Taiwán.

Taiwán denunció además que tres buques mercantes en tránsito por la zona fueron hostigados por la guardia costera china, que les exigió información sobre sus puntos de origen y destino mientras reclamaba jurisdicción sobre esas aguas. El antecedente más cercano de este tipo de fricción se remonta a 2024, cuando personal de la guardia costera china abordó brevemente una embarcación turística taiwanesa cerca de islas controladas por Taipéi junto a la costa continental china.

«Gobernanza cercana a la costa»: la nueva estrategia de Beijing

En paralelo, medios chinos comenzaron a difundir que Beijing despliega una nueva estrategia denominada «gobernanza cercana a la costa». La televisora estatal CCTV la explicó como una expansión de la gobernanza china más allá del estrecho de Taiwán, hacia las aguas al este de la isla, tratando esa zona como el «litoral cercano» del país.

Para el experto en seguridad radicado en Taiwán William Chung, Beijing está recurriendo a más instrumentos no militares para intensificar su presencia y afirmar su soberanía sobre Taiwán y las regiones vinculadas. Según el analista, esas operaciones pueden ejecutarse bajo el paraguas de la Oficina Marítima, el Ministerio de Recursos Naturales, o presentarse como investigación científica, relevamiento oceánico o administración pesquera. Chung consideró probable que Beijing mantenga el foco sobre los buques comerciales de la región, un método que juzga más efectivo que los ejercicios militares, costosos y de duración limitada.

Aliados en alerta

La preocupación australiana no es aislada. La semana pasada, el Reino Unido, Francia y Alemania emitieron una inusual declaración conjunta en la que subrayaron que es fundamental garantizar y respetar los derechos y libertades de navegación y la seguridad de los marinos y las embarcaciones.

Estados Unidos, por su parte, calificó las acciones de Beijing como profundamente desestabilizadoras y manifestó su inquietud por los reportes de hostigamiento a buques comerciales por parte de la guardia costera china. Un vocero del Departamento de Estado rechazó cualquier pretensión china de interferir con las libertades de navegación y sobrevuelo, el tendido de cables submarinos u otros usos legítimos del mar.

Beijing, en cambio, defendió sus operaciones. Un vocero de la cancillería china sostuvo que las actividades frente a la costa este de Taiwán son «legítimas» y reclamó a los demás países respetar la soberanía china. Según la agencia oficial Xinhua, el canciller Wang Yi llamó al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y lo instó a manejar los asuntos relacionados con Taiwán con la máxima cautela. Taiwán, por su parte, reafirmó que las aguas frente a su costa oriental no pertenecen a China y que Beijing carece de derecho a reclamar jurisdicción alguna sobre ellas.

 

+ posts

Periodista. Colaborador Junior en ReporteAsia.