El canciller boliviano Fernando Aramayo se reunió con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio en la capital estadounidense, en una cita oficial destinada a fortalecer los vínculos diplomáticos entre ambas naciones y coordinar el restablecimiento de embajadores tras casi veinte años sin representación diplomática mutua.
Agenda bilateral y cooperación estratégica
La sesión, celebrada en Washington D.C., el 4 de febrero pasado, abordó aspectos centrales de la agenda bilateral entre Bolivia y Estados Unidos. Ambos funcionarios discutieron la profundización de la cooperación estratégica entre los dos países y la dinamización del diálogo político bilateral, incluyendo áreas como agricultura, minería, tecnología y seguridad.
Durante el intercambio, los representantes diplomáticos exploraron el retorno de embajadores a sus respectivas capitales. «La idea es finalizar esta tarea lo antes posible», afirmó Aramayo en declaraciones a la agencia AFP, confirmando que el tema de la restitución de embajadores ocupó un lugar prioritario en las conversaciones.
Equilibrio entre Washington y Beijing
El canciller boliviano también señaló que el acercamiento con Estados Unidos no implica un distanciamiento de China, importante socio comercial de Bolivia. Aramayo enfatizó que su gobierno busca mantener relaciones equilibradas con ambas potencias, reconociendo la importancia de Beijing en la economía boliviana mientras explora nuevas oportunidades de cooperación con Washington.
Desde 2008, Bolivia y Estados Unidos no han recibido embajadores, luego de que el entonces presidente Evo Morales expulsara al diplomático estadounidense tras acusarlo de conspirar contra su gobierno de izquierda. En respuesta, la Casa Blanca expulsó también al embajador boliviano, iniciando un prolongado período de distanciamiento diplomático.
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Minerales críticos: el factor estratégico
La refundada cercanía entre Bolivia y Estados Unidos cobra particular relevancia en el contexto de la estrategia estadounidense sobre minerales críticos. Bolivia posee las mayores reservas de litio del mundo, estimadas en más de 21 millones de toneladas, concentradas principalmente en el Salar de Uyuni. Este recurso resulta primordial para la transición energética global y la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, áreas prioritarias para Washington en su competencia geopolítica con China.
Además del litio, Bolivia cuenta con importantes yacimientos de estaño, plata, zinc, oro y plomo. El país andino también posee hierro en el yacimiento El Mutún, tierras raras, cobre, antimonio, wólfram y recursos evaporíticos, lo que convierte a la nación en un actor relevante para la diversificación de cadenas de suministro de materiales estratégicos que Estados Unidos busca desarrollar fuera de la órbita china.
Nueva etapa en las relaciones bilaterales
Aramayo subrayó el tono positivo del encuentro con Rubio y señaló que ambas naciones avanzan hacia «una nueva etapa de generación de confianza y de una economía abierta a la creación de oportunidades en Bolivia».
En un mensaje en la red social X, el canciller boliviano agradeció la disposición del funcionario y consideró a Estados Unidos «un socio clave para construir juntos una región más próspera y estable».
Por su parte, Rubio valoró el intercambio y reafirmó el respaldo de la administración Trump a Bolivia en su camino hacia «una nueva vía de reformas promercado». Asimismo, el secretario de Estado calificó la conversación como productiva y expresó el compromiso estadounidense con una alianza sólida basada en la prosperidad mutua.
Con la llegada al poder en noviembre pasado del presidente de centroderecha Rodrigo Paz, Bolivia ha buscado activamente acercar posiciones con Estados Unidos, después de los mandatos de Evo Morales y Luis Arce, que gobernaron la mayor parte de las últimas dos décadas, cuando el país experimentó un marcado alejamiento con ciertos interlocutores occidentales, como Washington.
Por todo esto, la reunión entre Aramayo y Rubio marca un momento significativo en las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos después de años de distanciamiento diplomático y desconfianza política, que tiene implicancias para toda la región.
Co-fundador de ReporteAsia.














