La Unión Europea: ¿Quo vadis, Domine? por la influencia de los BRICS+

“La geopolítica es el arte de equilibrar fuerzas en un mundo que rara vez permanece en equilibrio.”
Henry Kissinger

1. Introducción: BRICS+, el agotamiento hegemónico y la mutación geopolítica

El presente artículo pretende analizar la emergencia del bloque BRICS+ no como una simple alianza económica, sino como una coalición sistémica que busca alterar la arquitectura de la gobernanza global post-Guerra Fría y en ese contexto como influye a la UE.

El orden internacional post-Bretton Woods ha alcanzado su punto de agotamiento hegemónico liberal. El bloque BRICS+ emerge como la manifestación política más articulada de esta disconformidad, configurándose con una misión de reforma sistémica (Stuenkel, 2020).

La tesis central sostiene que la consolidación del BRICS+ es el vehículo de un multilateralismo inclusivo que redefinirá irreversiblemente los ejes del poder global, forzando a la Unión Europea (UE) a reevaluar su centralidad normativa y su autonomía estratégica. El objetivo de BRICS+ no es destruir el sistema, sino participar en la creación de reglas, tal como lo exige la Declaración de Johannesburgo (Centro de información de los BRICS, 2023) y la Declaración de Kazán (Dossier Geopolítico, 2024).

La geopolítica del agravio y la injerencia es un enfoque central, por el cual los países de los BRICS+ tienen la percepción compartida de una «colonialidad permanente1» (Mbembe, 2019) donde la dependencia se perpetúa mediante la instrumentalización de normas. Esto genera la dependencia financiera de la arquitectura de Bretton Woods y en contraste, el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) de los BRICS se presenta como el mecanismo de soberanía económica.

Europa
«El bloque BRICS+ emerge como la manifestación política más articulada de esta disconformidad, configurándose con una misión de reforma sistémica (Stuenkel, 2020).»

A ello se le adiciona el factor de los commodities (con la incorporación de Arabia Saudita, Irán y Emiratos Árabes Unidos) que le otorgan al BRICS+ una palanca geopolítica directa para facilitar la desdolarización estratégica. Otro enfoque es la soberanía de la narrativa, por la cual el bloque demanda el respeto al principio de no injerencia y rechaza las «medidas coercitivas unilaterales» (sanciones occidentales), defendiendo un pluriversalismo. Finalmente, la gobernanza tecnológica busca activamente evitar la dependencia de plataformas y reglas occidentales.

En consecuencia, la investigación pretende abordar el análisis que vincule la agenda de los BRICS+ y las consecuencias estratégicas para la autonomía estratégica de la Unión Europea.

2. Desarrollo

Este artículo sostiene que la consolidación del BRICS+ como vehículo de multipolaridad representa un desafío fundamental para la Unión Europea (UE).

Al estudiar el tablero estratégico donde se inserta la UE a nivel global, tenemos por un lado los BRICS+ que buscan ser formadores de reglas, y por otro lado, Estados Unidos dio a conocer su Estrategia de Seguridad Nacional en la cual Trump identifica a China, Rusia, Irán y Corea del Norte como sus enemigos regionales y considera que Venezuela, Cuba y Nicaragua son los proxies de esos países autoritarios que condicionan los intereses de Estados Unidos en la región y paralelamente, por ello la importancia que da nuevamente a América. (The White House, 2025)

Por su parte, Europa continental ha perdido cuota del PIB mundial, pasando del 25% en 1990 al 14% en la actualidad (The White House, 2025). Entre los problemas más importantes a los que se enfrenta la UE se encuentran las actividades que socavan la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias y por problemas de seguridad o económicos citados por la NSS 2025 (The White House, 2025).

En síntesis, estas nuevas reconfiguraciones del sistema internacional tienen diferentes actores que buscan su posicionamiento a nivel global fijando prioridades según sus intereses.

3. Obstáculos a la agenda de los BRICS

El primero de ellos está referido a que la cohesión ideológica del BRICS+, que se sustenta en la geopolítica del agravio, es confrontada por la paradoja de la dominación financiera que se sustenta en tres ejes.

El primero es la paradoja del dólar, donde si bien el Sur Global hoy explica más del 40% del PIB mundial, el último informe de UNCTAD (2025:23) es categórico al describir la preeminencia del dólar. Este interviene en el 89% de las operaciones cambiarias, concentra el 58% de las reservas, y su participación en los pagos SWIFT creció al 48.5% en los últimos cinco años (Galli, 2025).

Ello conduce al segundo eje que es la dependencia financiera, según UNCTAD (2025), casi el 90% del comercio mundial depende de financiamiento comercial denominado en dólares. Esto «ata a las economías en desarrollo a ciclos financieros sobre los que tienen una influencia limitada» (Galli, 2025).

Como consecuencia de los dos anteriores y en una forma de hacer un mecanismo de soberanía el BRICS+ utiliza el NDB y la desdolarización estratégica (CIPS) para construir un escudo de soberanía económica.

«El objetivo de BRICS+ no es destruir el sistema, sino participar en la creación de reglas, tal como lo exige la Declaración de Johannesburgo (Centro de información de los BRICS, 2023)».

Un factor que tienen los BRICS+ a su favor son los commodities, especialmente con la reciente incorporación de grandes productores de energía como son Arabia Saudita, Irán y los Emiratos Árabes Unidos que le otorgan al BRICS+ una palanca geopolítica directa sobre los mercados energéticos globales. Este poder se magnifica por la financiarización extrema de los commodities, donde más del 70% de los ingresos de grandes traders proviene de derivados denominados en dólares. Al negociar petróleo y gas en divisas distintas, el BRICS+ ataca el dominio financiero occidental.

4. El euro y el poder normativo bajo ataque: respuestas de política exterior y de seguridad de la UE ante la agenda BRICS+

La UE responde al desafío BRICS+ creando mecanismos de contrapeso propios que confrontan directamente su agenda bajo el principio de interdependencia competitiva.

Por ejemplo, a la soberanía económica/financiera con el NDB, la UE ha respondido con la Estrategia Global Gateway, la cual promete inversiones de alta calidad centrada en la sostenibilidad y los estándares sociales y ambientales, con el objetivo de evitar la trampa de la deuda, de este modo el Global Gateway se presenta como una contranarrativa de valores y transparencia, pero sigue existiendo la tensión producto de la asimetría de escala y lentitud burocrática versus la agilidad de China.

A la palanca generada por los commodities, la UE busca neutralizarla al imponer sus propios estándares. Para ello crea el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), mediante el cual obliga a los importadores a pagar por las emisiones de carbono incorporadas en bienes específicos producidos fuera de la UE. Esto fuerza indirectamente a sus socios comerciales (incluidos los BRICS+) a adoptar estándares de producción más limpios. El CBAM y la Ley de Materias Primas Críticas (CRMA) imponen estándares regulatorios y diversificación de cadenas, pero generan la tensión de que el CBAM es percibido como proteccionismo y colonialidad normativa, validando la crítica del pluriversalismo del BRICS+.

El CBAM no es solo una política climática, sino que es percibido por el Sur Global como el ejemplo perfecto de la «colonialidad normativa» que critica el BRICS+; al imponer unilateralmente un costo por carbono en su frontera, la UE valida el argumento central del BRICS+ de que Occidente utiliza el comercio y las normas como armas, socavando inmediatamente la credibilidad de la «contranarrativa de valores y transparencia» del Global Gateway.

Y finalmente otra herramienta es el poder duro soberano, tal como lo anticipó Mearsheimer (1990), el descuido de la defensa por parte de la UE y la deserción estratégica de EE. UU. (NSS «America First», The White House, 2025) crean un vacío de poder que la UE debe llenar. Este «despertar geopolítico» se traduce en medidas concretas de poder duro soberano mediante el PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) y el Fondo Europeo de Defensa (EDF). El impulso por una defensa robusta alinea la alta política (seguridad) con la baja política (economía), superando el optimismo liberal criticado. Esta opinión del neorrealismo ofensivo de Mearsheimer afirma que las sanciones de la UE «solo son efectivas si están respaldadas por la credibilidad de un poder militar» es un reduccionismo mearsheimeriano inapropiado para un análisis geoeconómico. La efectividad de las sanciones depende primariamente del poder financiero de la UE (acceso a los mercados del euro, cohesión con EE. UU., control sobre los flujos SWIFT), no de la disuasión militar.

La Estrategia Global Gateway corre el riesgo de ser un mero instrumento retórico, pues persisten dudas sobre la voluntad política de la UE para movilizar la totalidad de los €300.000 millones, limitando su capacidad real de competir contra la agilidad y el volumen del BRI, lo que debilita su credibilidad en el Sur Global.

«Europa continental ha perdido cuota del PIB mundial, pasando del 25% en 1990 al 14% en la actualidad (The White House, 2025)».

En síntesis, las políticas de la UE (Global Gateway, CBAM, CRMA, PESCO) son la estrategia geoeconómica de la Unión para competir y sobrevivir, aceptando que las consideraciones de poder y seguridad preceden a las de la prosperidad.

La agenda de contrapeso del BRICS+ ejerce una presión existencial sobre la autonomía estratégica de la Unión Europea. La paradoja del «dólar perdurable» obliga a la UE a proteger el rol internacional del euro frente a la fragmentación financiera. Este doble desafío (financiero y normativo) fuerza a la UE a redefinir su identidad geopolítica, adoptando una postura más pragmática y soberana. La tesis de Mearsheimer (1990) en su obra Back to the Future. Instability in Europe After the Cold War establece el imperativo de la soberanía, pero son las políticas geoeconómicas de la UE (Global Gateway, CBAM, CRMA) las que constituyen la respuesta política y metodológica real al contrapeso BRICS+.

Para la UE, su Quo Vadis es la búsqueda de la autonomía estratégica, entendida como la capacidad de usar el poder de mercado y regulatorio para mitigar la coerción financiera (BRICS+) y la dependencia de seguridad (EE. UU.), forjando una soberanía funcional en el nuevo orden multipolar.

5. Conclusiones

La investigación confirma la hipótesis central: el bloque BRICS+ es la manifestación política más articulada del descontento hacia el agotamiento del modelo hegemónico liberal, configurándose como un órgano multilateral disruptivo. Este movimiento genera una presión existencial dual sobre la Unión Europea, erosionando el poder financiero y debilitando el poder normativo.

La presión externa del BRICS+ se superpone con la deserción ideológica de su principal aliado (la Estrategia de Seguridad Nacional «America First» de EE. UU.) y la negligencia estratégica interna. El artículo valida la tesis del neorrealismo ofensivo en el contexto europeo al conducir al resurgimiento ineludible de la política de poder duro, exigiendo que la UE realice un «despertar geopolítico», pero no solo apoyado en el poder militar.

El uso de otras herramientas como el CBAM es geoeconómicamente poderoso, pero costoso normativamente, ya que otorga credibilidad a la crítica de «colonialidad» del BRICS+.

En última instancia, la emergencia del BRICS+ define el «Quo Vadis» de la Unión Europea: el bloque debe abandonar el papel de actor normativo dependiente y transformarse en una potencia geopolítica soberana. La autonomía estratégica de la UE es su capacidad de actuar con soberanía en ambas esferas (militar y económica) simultáneamente, siendo el poder regulatorio su arma más potente. La supervivencia depende, como anticipó Mearsheimer (1990), de la capacidad soberana de acción.

6. Referencia

Centro de información de los BRICS. (2023). Declaración de Johannesburgo II de la XV Cumbre de los BRICS. BRICS y África: Asociación para un crecimiento mutuamente acelerado, un desarrollo sostenible y un multilateralismo inclusivo Sandton, Gauteng, Sudáfrica, 23 de agosto de 2023. Disponible en: http://www.brics.utoronto.ca/docs/230823-declaration.html

Dossier Geopolítico. (2024). Declaración de Kazán: BRICS+ 2024. Disponible en: https://dossiergeopolitico.com/2024/10/23/9761/

Galli, E. (2025). El financiamiento y los pagos del comercio exterior, al servicio de su Majestad el Dólar. Disponible en: https://tradenews.com.ar/el-financiamiento-y-los-pagos-del-comercio-exterior-al-servicio-de-su-majestad-el-dolar/

Mbembe, A. (2019). Necropolitics. New York, USA: Duke University Press. Disponible en:  https://doi.org/10.1515/9781478007227

Mearsheimer, J. (1990). Back to the Future. Instability in Europe After the Cold War. International Security, 15(1), 5-56.

Stuenkel, O. (2020). Los BRICS y el futuro del orden global. Editorial Bloomsbury PLC

The White House. (2025). National Security Strategy of the United States of America (November 2025). Disponible en: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf

UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). (2025). On the brink Trade, finance and the reshaping of the global economy. Disponible en: https://unctad.org/system/files/official-document/tdr2025overview_en.pdf

UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo). (2025). [Sede oficial de la UNCTAD]. Disponible en: https://www.ungeneva.org/es/about/organizations/unctad

1 La «colonialidad normativa» es la manifestación actual de un patrón histórico de poder que utiliza herramientas (anteriormente militares, ahora financieras y regulatorias) para ejercer control y dominación sobre el «otro» en el orden global. (Mbembe, 2019).

+ posts

GB (R) PhD Oscar Armanelli
Ciencia Política UB
Defensa Nacional UNDEF
Profesor Universitario UA
Mg. Historia, Estrategia, Geopolítica, Ciencias Militares y Operaciones de Paz ACAGÜE Chile