Xi Jinping promete apoyo económico a la ONU para reducir la brecha de género, mientras crecen las críticas a la desigualdad en China

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El presidente chino Xi Jinping anunció el lunes un aporte de diez millones de dólares a ONU Mujeres durante los próximos cinco años, con el objetivo de reducir las desigualdades de género en el mundo. El anuncio tuvo lugar en la apertura de la Cumbre Global de Líderes sobre la Mujer, celebrada en Pekín con motivo del trigésimo aniversario de la Declaración de Beijing, un documento histórico adoptado en 1995 para promover los derechos de las mujeres.

En su discurso, Xi reconoció que “persisten problemas profundamente arraigados como la violencia y la discriminación” y que la igualdad entre hombres y mujeres “sigue siendo una tarea ardua y elevada”. El mandatario pidió reforzar la protección de mujeres y niñas en zonas afectadas por conflictos o pobreza, y ampliar el acceso a la educación femenina como herramienta esencial para cerrar las brechas existentes.

El líder chino también anunció la creación de programas de intercambio y formación que beneficiarán a cincuenta mil mujeres de distintos países, con el propósito de fomentar su liderazgo y participación en el desarrollo global. La ayuda económica irá directamente a ONU Mujeres, la agencia de las Naciones Unidas encargada de promover la igualdad de género y empoderar a las mujeres en todo el mundo.

La conferencia, que reúne a representantes de más de un centenar de países y organizaciones internacionales, busca evaluar los avances logrados desde la Declaración de Beijing y enfrentar los desafíos pendientes. En aquel encuentro de 1995, figuras como la entonces primera dama estadounidense Hillary Clinton marcaron un hito al declarar que “los derechos de las mujeres son derechos humanos”.

Durante su intervención, Xi subrayó el papel fundamental de las mujeres en el crecimiento económico y social de China, destacando que representan más del cuarenta por ciento de la fuerza laboral. Sin embargo, el país ha visto ampliarse su brecha de género en los últimos años. Según el Foro Económico Mundial, China ocupa el puesto ciento tres entre ciento cuarenta y ocho naciones en el índice global de desigualdad de género, una caída significativa respecto al lugar sesenta y uno que ocupaba en 2011.

A pesar de los llamados oficiales a la igualdad, dentro de China la representación femenina en los espacios de poder sigue siendo mínima. Desde el inicio del tercer mandato de Xi en 2022, no hay ninguna mujer en el Politburó del Partido Comunista, el órgano más influyente del país.

Las tensiones también se reflejan en la esfera social. Las campañas feministas enfrentan una vigilancia constante y la represión se ha endurecido. En 2024, una activista del movimiento #MeToo fue condenada a cinco años de prisión por “subversión contra el Estado”, un caso que generó críticas internacionales y puso en duda el compromiso del gobierno con la libertad de expresión.

El gesto financiero de Xi, aunque valorado por Naciones Unidas, es recibido con cautela por organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres. Ven en la iniciativa una oportunidad para fortalecer la cooperación global, pero también un intento de mejorar la imagen internacional de un país que aún arrastra profundas desigualdades de género y mantiene un estricto control sobre las voces disidentes.

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