Indonesia y Estados Unidos inician ejercicios militares con amplia participación internacional en medio de tensiones con China

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Indonesia y Estados Unidos dieron inicio este lunes a sus ejercicios militares conjuntos anuales, conocidos como Super Garuda Shield, en los que participan fuerzas de más de una docena de países. El entrenamiento, que se extenderá por once días en Yakarta y en la isla de Sumatra, busca reforzar la cooperación regional en un escenario internacional cada vez más inestable.

El vicecomandante de las Fuerzas Armadas de Indonesia, general Tandyo Budi Revita, aseguró durante la ceremonia de apertura que la actividad simboliza la capacidad colectiva de responder de manera rápida y precisa a cualquier desafío. A su lado estuvo el almirante Samuel Paparo, comandante del Mando Indo-Pacífico de Estados Unidos, quien destacó que la ampliación del número de participantes refleja un compromiso compartido con la defensa de la soberanía de cada nación sobre la base del respeto mutuo.

Los ejercicios se realizan de manera ininterrumpida desde 2009, pero desde 2022 se han convertido en una operación multinacional de gran escala. Este año, además de Indonesia y Estados Unidos, participan tropas de Australia, Japón, Singapur, Reino Unido, Francia, Canadá, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Brasil y Corea del Sur, sumando un total de seis mil quinientos efectivos. Asimismo, varios países asiáticos enviaron observadores para seguir de cerca las maniobras, que culminarán el 4 de septiembre con un ejercicio de fuego real combinado.

La ampliación del Super Garuda Shield ha generado inquietud en Pekín. China acusó a Washington de intentar conformar una suerte de “OTAN asiática” destinada a frenar su influencia militar y diplomática en la región. La preocupación se enmarca en las crecientes tensiones en el mar de la China Meridional, donde la presencia de guardacostas y embarcaciones pesqueras chinas en aguas reclamadas por Indonesia ha provocado roces, aunque Yakarta ha evitado confrontaciones abiertas.

De hecho, el Gobierno indonesio mantiene una política de equilibrio: por un lado, fortalece la cooperación militar con Estados Unidos y países europeos, y por otro, preserva una relación económica estrecha con China, principal socio comercial e inversor en su territorio. Analistas del Centro de Estudios Económicos y Jurídicos CELIOS explican que esta doble vía responde a una estrategia calculada de diversificación en defensa, no de alineamiento. Según Muhammad Zulfikar Rakhmat, uno de los investigadores del centro, Indonesia ha optado por reforzar su interoperabilidad con fuerzas occidentales y seguir adquiriendo armamento estadounidense y francés, sin cerrar la puerta a la cooperación económica con Pekín.

Paparo insistió en que el mensaje de los ejercicios es claro: disuadir cualquier intento de alterar la realidad territorial por la fuerza. En paralelo, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, advirtió en un discurso en Singapur sobre los riesgos de depender de la seguridad de Washington mientras se mantiene una alta dependencia económica de China.

En este marco de tensiones crecientes, la capacidad de Indonesia para mantener su independencia estratégica, fortaleciendo al mismo tiempo sus vínculos militares y económicos con distintos actores, aparece como su principal carta de equilibrio en una región definida por la rivalidad de grandes potencias.

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