La guerra comercial en el sector aluminio, que en estos últimos meses se viene intensificando a nivel global, presenta nuevos desarrollos desde la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.
En las últimas horas, se hicieron públicos comentarios de Jean Simard, presidente y director ejecutivo de la Asociación del Aluminio de Canadá, respecto a la imposición de aranceles del 25% anunciada por la administración estadounidense. «Estamos decepcionados, pero ya lo esperábamos y estamos preparados», afirmó.
Lanzó también varios mensajes contundentes dirigidos a China: “nuestra industria y nuestros países deben centrarse en abordar los efectos devastadores de las prácticas comerciales desleales de China, derivadas de los enormes subsidios estatales a todo el ecosistema del aluminio”.
Fundada en 1990, la Asociación del Aluminio de Canadá (AAC) nuclea a los tres productores canadienses de aluminio de clase mundial: Alcoa, Alouette y Rio Tinto. Opera nueve fundiciones en Canadá, ocho de las cuales en Quebec, y emplea a más de 9.500 trabajadores, cuyos intereses actualmente están representados en la figura de Simard, cada vez más presente en los medios de comunicación en las últimas jornadas.
Quien además es Licenciado en Derecho Civil por la Universidad de Ottawa y miembro del Colegio de Abogados de Quebec, puntualizó sobre el efecto negativo que tendrá la medida impuesta por Trump para ambas naciones, ya que desafortunadamente afectará a los trabajadores y consumidores de Estados Unidos con el aumento inmediato del precio del aluminio: “Nuestros 9.500 trabajadores canadienses del aluminio producen el metal que es procesado, transformado y fabricado en piezas, componentes y productos de uso diario por más de 500.000 trabajadores manufactureros estadounidenses bien pagados, generando más de 200.000 millones de dólares en producción económica solo en la economía de Estados Unidos”.
Sumado a esto, abogando por la unión estratégica de ambos países, explicó que las economías de Canadá y Estados Unidos están integradas porque tiene sentido, porque beneficia a los trabajadores, a los consumidores y a las comunidades de ambos lados de la frontera: “Como lo hemos hecho en el pasado, la industria y los gobiernos trabajarán de la mano para mantener nuestro ecosistema industrial nacional de aluminio, un legado de más de 100 años que contribuye a la defensa y la seguridad económica de América del Norte”, conceptualizó.

“Seguiremos trabajando junto a nuestros gobiernos, nuestro Embajador y nuestros colegas empresarios y sindicalistas industriales canadienses, manteniendo un frente unido”, dijo y envío un mensaje al sector privado estadounidense afectado por esta medida: “También nos comunicaremos activamente con nuestras partes interesadas en los EE. UU. (clientes, empresarios, empresas, trabajadores, funcionarios electos), cuyo sustento diario depende del uso de nuestro metal”.
El factor China
Pensando en las próximas décadas, y alineándose en la mirada anti-China de Trump, el ejecutivo entiende que “nuestra industria y nuestros países deben centrarse en abordar los efectos devastadores de las prácticas comerciales desleales de China, derivadas de los enormes subsidios estatales a todo el ecosistema del aluminio”.
Desde su punto de vista, estas políticas y prácticas no comerciales de las últimas dos décadas “han perjudicado a nuestros trabajadores y empresas, han cerrado fundiciones y han dificultado la competencia de nuestro metal producido de manera responsable”.
“Canadá no será un riesgo de transbordo ni un vector de prácticas comerciales que puedan perjudicar nuestra seguridad económica colectiva”, expresó taxativamente.
Un lazo estratégico que puede romperse
Simard remarca que ambos países han estado trabajando en estrecha colaboración, tanto el gobierno como la industria de los EE. UU. y Canadá, para alinear un conjunto de herramientas comerciales con el fin de proteger la fortaleza de América del Norte, incluida la implementación más reciente de un recargo del 25 % sobre las importaciones de productos de aluminio de China. Otras medidas adoptadas en los últimos cinco años incluyeron:
- En 2024, el Gobierno de Canadá proporcionó 10,5 millones de dólares durante tres años para que la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA) creara una Unidad de Vigilancia del Mercado.
- Establecer un nuevo régimen para abordar la elusión y brindar más flexibilidad para aplicar tasas de derechos antidumping más elevadas cuando existan distorsiones del mercado.
- Diseñar e implementar en 2019 un Sistema de Monitoreo de Importaciones de Aluminio.
- Desarrollar y aplicar el primer y único sistema de trazabilidad digital de aluminio en funcionamiento en el mundo, garantizando el seguimiento en tiempo real de los envíos de metal.
Por eso, entiende el presidente de AAC, que el aluminio canadiense debe permanecer exento de aranceles, debido a su papel estratégico dentro de la cadena de valor industrial integrada de América del Norte.
“Si bien Estados Unidos produce, en el mejor de los casos, un millón de toneladas métricas al año de metal primario, consume seis veces esa cantidad. La imposición de aranceles solo aumentará los costos para los consumidores y las empresas estadounidenses en medio de los esfuerzos por reducir la inflación”, concluyó.
Co-fundador de ReporteAsia.












