¡Hola amigos! Hoy vamos a recordar a un perro del que seguramente muchos han oído hablar. Su nombre era Hachiko.
Hachiko había nacido el 10 de noviembre de 1923 y pertenecía a la raza de origen japonés Akita. El noble animal fue adquirido por un profesor de la facultad de Agricultura en la Universidad de Tokio, llamado Hidesaburo Ueno. El profesor le puso su nombre y fue su fiel compañero por el resto de sus días y más…

Hachiko acompañaba al docente todos los días hasta la estación de trenes del distrito de Shibuya donde el profesor residía hasta que éste tomaba el tren camino a su trabajo y luego iba a esperarlo cuando regresaba. Esto sucedió día tras día hasta que por esas cosas del destino, el profesor nunca volvió. Había sufrido una hemorragia cerebral mientras dictaba una de sus clases.

A partir de ese momento, Hachiko nunca más se movió de la estación Shibuya esperando por su dueño. Esperó por el regreso del profesor durante 10 años hasta que su propia muerte lo encontró en la misma estación el 8 de marzo de 1935.

Ahora bien, si uno visita la estación de Shibuya en la actualidad también se podrá encontrar con Hachiko. Ya que una estatua lo recuerda tal como era y se encuentra ubicada en el lugar exacto donde el perro fiel esperaba por su amo.
Hachiko había nacido el 10 de noviembre de 1923 y pertenecía a la raza de origen japonés Akita
La estatua actual no es la original ya que la primera de 1934, que había sido erigida con Hachiko en vida, fue fundida para utilizar el metal para municiones durante la Segunda Guerra Mundial. Ya pasado el conflicto, en el año 1947 se volvió a levantar una exactamente igual a la anterior.

¿Y qué sucedió con el perro después de su muerte? Su cuerpo se encuentra embalsamado en el Museo de Ciencias Naturales de Tokio, donde se lo puede ver.

Y sus demás restos fueron enterrados junto a su amado dueño en el cementerio Aoyama…

¡Pero atentos! Esta no es la única estatua de este can legendario en Tokio. Hay una segunda imagen ubicada en la universidad donde el profesor dictaba sus clases y esta estatua es, a mi parecer más bella que la primera, ya que muestra la alegría de ambos personajes de nuestra historia cuando se encontraban mientras estaban vivos y por qué no, cuando ambos dejaron este mundo…

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¡Hasta la próxima!














