Osvaldo Cortesi: “A nivel mundial lo que uno observa es que la formación de los sinólogos es controvertida”

Cortesi

ReporteAsia entrevista al economista argentino Osvaldo Cortesi en el marco del proyecto sobre influencia de Beijing en los medios de comunicación argentinos para entender la perspectiva económica del fenómeno, puesto que el fenómeno de aumento de información y desinformación sobre China en Argentina está estrechamente ligado al fortalecimiento del vínculo bilateral en temas comerciales, de trading y económicos en general. 

Cortesi cuenta con una vasta formación para explicarnos los fenómenos económicos estrechamente vinculados a la información que consumimos sobre China. Es licenciado en Economía con Diploma de Honor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.En los últimos 30 años ha desarrollado su actividad en instituciones financieras, públicas y privadas. Se ha desempeñado como Director del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Director del Banco de Corrientes, Vicepresidente del Banco de Inversiones y Extranjero (BICE) y Gerente General del Banco de Crédito Argentino, entre otras funciones. Ha sido Director General del Ministerio de Hacienda de la Nación (1975-1977) y Economista Jefe de FIEL, Fundación Latinoamericana de Investigaciones Económicas (1971-1975). Desde el 2000 se ha especializado en Economía China y sus repercusiones globales y regionales.  Actualmente es consultor independiente, asesorando a instituciones financieras y empresas privadas de diferentes industrias.  

Influencia y economía crecientes

Para el entrevistado, el crecimiento de China, país que visitó en dos ocasiones (en 2000 y 2019) en lo económico ha llevado a esa potencia a buscar generar más influencia en los países con los que hace vínculos estratégicos, como sucedió con Argentina. Pero para él, desde hitos como la entrada de China en la OMC, o los Juegos Olímpicos de 2008 celebrados en Beijing, “China pasó a ser un atractivo de interés económico global. A partir de ahí la información sobre China tomó una relevancia enorme en los  think thanks, en el periodismo y en los medios de comunicación. Y China de alguna manera fue dejando que evolucionara toda una posición, o una perspectiva, vinculada con la importancia de la civilización China en el desarrollo global”. 

China está interesada en la manera en la cual es vista por el resto del mundo. Ahí es donde empiezan  a surgir complicaciones, contradicciones y problemas, que son los que estamos viendo en los últimos años. A nivel mundial, el interés sobre China es muy relevante porque hoy China es el 20% de la población mundial y ha logrado ser, después de 20 años, el 30% de la producción de manufacturas del mundo. Pero tiene una cantidad de contradicciones su desarrollo que es necesario conocer, y ver cómo evolucionan esas contradicciones y ver cómo afectan tanto a China, dentro de China, como al resto del mundo”, continuó.  

Necesidad de mayor resiliencia en el periodismo y la academia

Desde su perspectiva, no hay periodismo argentino del todo preparado para analizar los asuntos relativos a China. “¿Por qué? Porque la profundidad requiere una visión holística. Significa una visión amplia o completa con una formación que no solamente tiene que ser a partir de la historia, la cultura, el arte, la filosofía y la costumbre, sino también fuertemente con el tema económico y financiero”. 

En su consumo diario de medios de comunicación, Osvaldo Cortesi identifica intentos de instalar narrativas pro-chinas, a las que vincula a una corriente muy vinculada a la izquierda latinoamericana que toma el caso chino como un elemento antiamericano: “Lo digo con todas las letras, obviamente está financiada y promovida o acompañada, esponsoreada por el Partido Comunista Chino”. 

Su método para salirse del análisis más «localista» de la relación con China es buscar otras visiones de la sinología, encontrando apoyo especialmente en la sinología francesa, “a la que que acá le dan muy poca importancia, tanto en los medios occidentales como en China. Pero la verdad es que el origen de la sinología es Francia en 1814 con el College Dé France. Y la verdad es que hasta hoy, esta perspectiva es muy relevante para entender qué es lo que está pasando en China”. 

Diversas visiones sobre China

Según comenta Cortesi, con esta forma de mirar China desde otras latitudes busca responder a las alineaciones políticas que distintas líneas de la sinología han adquirido en todo el mundo, y que también pueden ser útiles a la formación en el exterior de ciertos estereotipos sobre China que justamente se articulan con los objetivos comunicacionales de Beijing: “a nivel mundial lo que uno observa, es que la formación de los sinólogos es controvertida. Es decir, está el sinólogo sinófilo (amigo de China) y el sinólogo sinófobo (enemigo de China). Ponerse en un punto abierto, libre e independiente requiere un gran esfuerzo porque hay un sesgo en cuanto a la presentación de la información, porque tiene que ver con intereses muy fuertes en el plano de lo económico”. 

Cortesi explica, que no percibe un debate abierto sobre el tema China entre especialistas, mientras afirma que es innegable la existencia de periodistas militantes prochina y políticos militantes pro-china en Argentina: “Porque, si vemos la verdad a partir de los hechos ¿Cómo logra China instalar una base (no misilística) pero fundamental para la tecnología del futuro en la provincia de Neuquén? Dedicada a la observación espacial, el seguimiento de los satélites que hay alrededor del mundo. Lo logra con un gobierno argentino que facilitó las inversiones chinas».

Tampoco ve que la lectura sobre China en Argentina esté bien direccionada actualmente en los medios argentinos: “De hecho, hoy mismo, nadie habla de las las represas del sur (en Santa Cruz, Argentina) que se negociaron en el año 2014 y estamos en el año 2023 ¿En qué estado están? ¿Por qué van tan lentas? ¿Qué pasó? Este tema, ¿lo hemos visto instalado con un estudio analítico y de información en los medios locales? No. 

Entre la opacidad creciente y los enfoques segados

Como avezado lector de medios internacionales, ¿cuando lees medios argentinos encontrás información sobre China que te parece “opaca”?

Yo diría que más que opaca, es como que el enfoque (podés enfocar hacia un lado, al centro, a la izquierda, arriba o abajo) es muy sesgado, porque el enfoque holístico requerirá más profundidad para entender el modelo chino ¿Cómo fue el modelo de desarrollo chino y cómo continuará ese modelo de desarrollo en una etapa de muchos avances tecnológicos disruptivos y, en alguna medida, distópicos, con complicaciones enormes? En los mercados laborales lo planteo. 

«Lo que yo observo es que no hay una profundidad de análisis, basada en lectura, de las tantas lecturas de distinta orientación o perspectiva, que hoy surgen de todo el mundo intelectual, económico, político y financiero», reflexiona

Cortesi trae entonces al diálogo un tema poco cubierto en medios de comunicación y redes sociales en general, pero que marca una influencia muy concreta en la relación bilateral, enfocada en los negocios y en las prácticas legales: “Desde la etapa Xi Jinping, en el año 2014-2015, la mayoría de los contratos entre empresas chinas y los países en donde China va a buscar recursos son tienen opacidad en cuanto a las condiciones. Eso está demostrado, hay papers que lo señalan y que se han editado en los últimos dos años”. 

“Esto es una realidad concreta, ¿por qué Estados Unidos hoy plantea la transparencia? Porque quiere tratar de mostrar y abrir el juego para la claridad de las relaciones internacionales, estamos en un proceso de transición, que a su vez en China se está dando internamente, independientemente de este fenómeno que estoy señalando”, remarca sobre la que puede ser una práctica que pone en riesgo la soberanía de los países que deben negociar con el gigante asiático acuerdos que incluyen cláusulas de confidencialidad que son más comunes al mundo empresarial que al público en Occidente.

La crisis económica en China desafía la autoridad de su soft power

Por ejemplo, Cortesi entiende que muy poco se debate de la magnitud de la crisis económica de China en la pospandemia, que marca el final de un modelo de éxito difícil de replicar en 2024. 

Es importante detenerse en la dimensión en ciertos factores de la economía China actual, que marcan lo que puede ser un debilitamiento de su capacidad para financiar influencia a través de medios de comunicación, y para ser convincente sobre sus supuestos logros: «Por qué China tiene hoy una crisis de real estate?  Y alguien se pregunta ¿Por qué real estate o el sector inmobiliario? Porque en China, el real estate es la forma del ahorro, de la familia. No es como los países de los países occidentales, a través de activos líquidos, mercados financieros, Wall Street concretamente».

“China tiene una clara orientación hacia el ahorro de la familia en real estate. Eso llega a un punto que se hace insostenible. Necesariamente China tiene que pasar de ese modelo, a un modelo más financiero. Pero un modelo más financiero significa la pérdida de poder o el deterioro del poder centralizado del PCC. Porque la política de Xi Jinping ha sido últimamente concentrar más el poder y reprimir actividades que tengan que ver con el desarrollo financiero.  Lo miro desde la perspectiva financiera, vos no podés entrar a un país donde no podés salir”, describió el economista, con un comentario que refleja un momento bisagra en la historia de China y de su relación con el mundo. 

Por todo esto, Cortesi pronostica que la influencia de China en términos comunicacionales podría ser menos efectiva hacia adelante, porque los datos de su propia economía no le permitirán generar hitos internos que acompañen su relato en el exterior.

Softpower chino en la pospandemia: sin la autoridad sanitaria de sus vacunas

Para Cortesi la pandemia puso a prueba a China y también a la perspectiva que el resto del mundo tiene de China, «sin que Beijing pueda realmente sacarle rédito a la situación porque la vacuna china no resultó ser la más eficiente, siendo que las vacunas tomaron el rol central en liberar a grandes poblaciones del yugo de la cuarentena. O sea, de China no surgieron Faiser, Moderna, las vacunas que de alguna manera permitieron sortear la epidemia. Lo que salió de China fue la capacidad de producción de bienes necesarios, pero no la vacuna. Pero la clave fue la vacuna, no los productos médicos de los que China tiene una enorme capacidad de producción para exportar al mundo».

“Las vacunas surgieron de los laboratorios occidentales que tienen muchísimo más potencial por la libertad en cuanto a la innovación. Este es un tema no menor en el caso de China. El control del PCC a todo lo que tiene que ver con el sector privado limita la innovación. El innovador y el tecnólogo está orientado por la ganancia, está orientado por el desarrollo de los productos que inventa, que idea. El otro ejemplo que tenemos es el caso de los microprocesadores”, agrega Cortesi. 

“Los microprocesadores, se diseñan en USA y las fábricas están en Taiwán y las máquinas que tienen esas fábricas se producen en Europa y USA. El microprocesador es otro elemento clave de la etapa de desarrollo de la humanidad en estas próximas décadas. Hay un libro muy bueno de Chris Miller, que se llama “La Guerra de los Chips”, sobre el desarrollo del tema microprocesadores”. 

La relación Argentina-China en el foco

Cortesi recomienda que para analizar la relación argentino-china, se debe tomar el caso Australiano como ejemplo ya que presentan similitudes que pueden servir de insumo para el estudio correspondiente.

Y agrega «este tema, insisto, en Argentina no se toma en cuenta. En Argentina todo es muy superficial, aún cuando yo detecto y afirmo y lo puedo demostrar, la manera en la que China se mueve. Para China, Argentina no es solamente litio,  puede ser pesca depredadora en el sur,  o granos, entre otros”. Para Cortesi, la Antártida es otro de los objetivos que en lo próximo China pondrá en la mesa de diálogo con el país sudamericano en forma explícita.

Por ello, aunque piensa que China no puede ser considerada para Argentina una amenaza, en términos de soberanía nacional, energética, democracia, libertades e instituciones, llama la atención sobre el proceso de de-risking, o sea de disminución de riesgo, que se está llevando a cabo, que ha visto la relocalización de industrias e inversiones de dueños occidentales desde China a otros países del Sudeste Asiático, como Vietnam,  Indonesia o Singapur, esperando que Argentina pueda encontrar socios menos desafiantes desde lo geopolítico y lo económico en este lapso. 

En términos de valores, Cortesi entiende que a futuro China se va a llevar bien con un gobierno argentino que pondere las virtudes de la cultura del trabajo. «China tuvo problemas con esa cultura del “no trabajo” o del “conflicto”, con las inversiones que hizo en petróleo. Es decir una empresa china muy importante como Sinopec, compró activos de creo que del British Petroleum. Y hace seis o siete años tuvo que vender todo porque los conflictos laborales le impedían producir. Y se fueron, decidieron no invertir más porque se enfrentaron a realidades en cuanto a cultura del trabajo que no podían sobrellevar». 

Los valores chinos: posibles contradicciones

Cortesi vislumbra contradicciones en el modelo de desarrollo chino, que también modificarán su rol como fuerza de cambio y su capacidad de persuasión: « Hay un tema central que tiene que ver con una contradicción. Si analizamos los discurso de Xi, vemos que le rinde honor a Xun Zi y sus escritos sobre corrupción. Pero nunca vamos a ver a un chino tratar temas de corrupción en Argentina ni en el mundo»

Y continúa agregando que, «en China, la Comisión de Inspección que está a cargo de la mano derecha de Xi Jinping es implacable en términos de corrupción. Pero el Instituto Confucio, en la Universidad de Buenos Aires, no discute estos temas.  La pregunta es ¿Quién instala en China este tema de la filosofía china tan valioso en Argentina? ¿A quién le conviene no instalarlo?  Tengo una respuesta, es más fácil negociar con corruptos que negociar intereses con personas transparentes y que quieren poner arriba de la mesa todas las características de un contrato».

Para Cortesi, hay muchos factores que marcan la llegada de un período de la relación regido por practicas de Transparencia y «due dilligence», para beneficio de ambas naciones, y el fin de un período marcado por la opacidad en las negociaciones y en los acuerdos, que llevaron a la Argentina en los últimos 20 años a tomar los préstamos de China: «en un contexto de crisis cuando a nuestro país no le prestaba nadie y cuando teníamos un riesgo país de 2.500 puntos, una cifra altísima. Y China liberó swaps y se convirtió en el prestamista de última instancia del Banco Central. La pregunta es, ¿contra qué?» 

 

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