Los peligros de la cultura de fanáticos en China

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A partir de las competiciones que tuvieron lugar durante los Juegos Olímpicos de París 2024, han resurgido en China debates ya existente sobre la evolución de la cultura de los fanáticos en el ámbito deportivo. La Asociación China de Tenis de Mesa (CTTA) decidió emitir un comunicado en el cual condena la cultura tóxica de los fanáticos y expresa su total apoyo a una represión de cualquier crimen y violación.

En la declaración, la CTTA ha dejado clara su postura al respecto: «el organismo recolectará pruebas y hará responsables a cualquier organización o individuo que participe en insultos, difamaciones, calumnias u otras formas de ataques maliciosos contra el equipo de tenis de mesa de China o sus miembros en línea o en otros lugares públicos».

El Ministerio de Seguridad Pública de China trató un caso en la provincia de Shandong, en el este de China, donde un hombre de 23 años fabricó un artículo difamatorio cuestionando la legitimidad de la victoria de un campeón olímpico chino. Otro hombre de la provincia de Hebei compartió el artículo ampliamente en línea. Ambos recibieron sanciones administrativas. En la provincia de Henan, en el centro de China, una mujer de 18 años enfrentó un castigo administrativo por insultar públicamente a un gimnasta en las redes sociales.

El ministerio enfatizó que internet no es una «zona sin ley» e hizo una advertencia contra la difusión de información falsa o la participación en ataques personales.

Cuando la obsesión por la imagen anula el respeto por el juego

«La mayoría de estos llamados fanáticos no entienden ni aprecian las habilidades o talentos profesionales de los atletas famosos. En cambio, tienden a centrarse únicamente en su imagen y apariencia», explicó Wang Dazhao, un comentarista deportivo con sede en Beijing, al Global Times. «Para apoyar a sus ídolos, los fanáticos en esta cultura tóxica no ven compañeros de equipo, solo enemigos. Cualquiera que obstaculice la búsqueda de la victoria de su ídolo se convierte en un objetivo para atacar».

Gu Xin, quien ha seguido el tenis de mesa durante más de 10 años, dice que se esfuerza por distinguir entre aquellos que son fanáticos del deporte y aquellos que son “fanáticos de la personalidad”. En su opinión, los verdaderos fanáticos del deporte analizan los partidos y aceptan los resultados, mientras que el otro grupo parece adherirse a la idea de que “debo odiar a quien derrote a mi ídolo” y cree que está bien despreciar regularmente a otros compañeros de equipo y competidores. “No aman el deporte en sí”.

Este tipo de fanáticos «obsesivos» son rápidos para movilizarse cuando sienten que su ídolo ha sido agraviado o irrespetado: desatan insultos en línea e incluso difunden rumores potencialmente dañinos sobre la “parte enemiga” También se autorregulan: las cuentas de los clubes de fanáticos en las redes sociales pueden ser atacadas simplemente por publicar contenido positivo sobre otro atleta, lo que lleva a los seguidores más acérrimos a cuestionar su “lealtad” y “pureza.”

El entrenador del equipo nacional, Chen Qi, por ejemplo, fue criticado por decir que “ganar todo el tiempo en realidad no es bueno para el desarrollo” y sugerir que los ataques en línea son inaceptables. Sus comentarios provocaron una reacción violenta. Algunas personas incluso exigieron su despido.

El impacto negativo en la comunidad deportiva de China

El Global Times informó que, antes de los Juegos Olímpicos de Río 2016, era raro ver a más de unas pocas docenas de fanáticos reunidos en el aeropuerto para recibir a los equipos nacionales de regreso a casa. La mayoría de la multitud solía estar compuesta por periodistas, con solo un puñado de seguidores presentes.

Sin embargo, la caótica velocidad de crecimiento dentro de algunas comunidades de fanáticos deportivos chinos desde ese año hasta 2024 presenta varios problemas, particularmente los comportamientos extremos.

Estos individuos, que emparejan a atletas o figuras públicas como «parejas» o «combinaciones,» crean organizaciones de fanáticos específicas. Comparten fotos y videos relacionados en las redes sociales, inundan las secciones de comentarios con sus opiniones e incluso escriben fan fiction. Todo esto afecta gravemente la experiencia de visualización de otros fanáticos y atletas, de «otra versión» más saludable y gentil del deporte.

El apoyo excesivo también interrumpe las competiciones, con fanáticos causando disturbios a través de vítores ruidosos y fotografía con flash durante los partidos. Esto termina por causar el efecto contrario al que se supone que intentan: perjudica significativamente el rendimiento de los atletas en el juego. Más allá de interrumpir el entrenamiento y los partidos, también dañan la atmósfera armoniosa entre los competidores.

Los efectos de la cultura del «Fan Circle» y su conexión con la industria del entretenimiento

Es difícil decir cuándo la cultura del fanquan o “círculo de fanáticos” de China comenzó a ejercer fuerza en el mundo del deporte, especialmente en el tenis de mesa. El intenso apoyo que reciben algunos jugadores ha contribuido a elevar su popularidad a un nivel completamente nuevo. Sin embargo, esta pasión ardiente ha hecho que algunos atletas sientan una gran presión o tengan que vivir ciertas situaciones desagradables.

Por lo general, las personas que se sumergen en la cultura del fan circle, creen que están ayudando a desarrollar la carrera de su ídolo. Aunque no pueden contribuir en un sentido atlético, su objetivo es proporcionar valor al mejorar su estatus a través de la industria del entretenimiento.

Tras un estudio sobre este fenómeno, Meng Wei, investigadora de la Academia China de Ciencias Sociales, descubrió que el comportamiento transgresor exhibido por algunos fanáticos es solo un síntoma de algo mucho más grande. Wei afirma que, de hecho, la real precursora y reguladora de estas situaciones es una vasta industria de celebridades que involucra agencias de talentos, fotógrafos, plataformas sociales, coordinadores profesionales de clubes de fanáticos y trolls de internet.

Así, la «cultura de fanáticos» es considerada una subcultura, originada en la industria del entretenimiento. Se basa en artistas ídolos y la economía de fanáticos.

Los llamados “fanáticos a tiempo completo” a menudo tienen vínculos estrechos con las empresas de gestión de celebridades y movilizan a otros para participar en encuestas y otras actividades que mejoran el perfil de un atleta. Como resultado, ha surgido una sofisticada cadena industrial, con empresas como StarAid que supuestamente generan enormes ganancias manipulando el tráfico en línea para asegurar que un atleta esté regularmente en tendencia en las redes sociales.

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