Argentina prepara una nueva licitación para ampliar la oferta de vehículos eléctricos

El mercado de vehículos eléctricos en Argentina se prepara para una nueva etapa con la tercera licitación destinada a importar unidades sin arancel extrazona, un proceso que comenzará en septiembre de 2026 bajo la coordinación del Ministerio de Economía. El régimen, vigente desde 2024, busca ampliar la oferta de modelos sustentables, renovar el parque automotor y favorecer una mayor competencia en un sector que comenzó a incorporar con más fuerza tecnologías híbridas y eléctricas. La nueva convocatoria llegará en un contexto de crecimiento de la demanda, expansión de la infraestructura de carga y debate sobre los límites de precios establecidos para acceder al beneficio fiscal.

Un régimen que modificó la oferta disponible

El programa argentino comenzó en 2024 con un cupo anual de 50.000 unidades que pueden ingresar al país sin pagar el arancel extrazona del 35%. La iniciativa fue diseñada por la Secretaría de Industria con el objetivo de acelerar la renovación del parque automotor y facilitar el acceso a vehículos con menores niveles de consumo energético. La eliminación del impuesto de importación permitió que distintos fabricantes incorporaran modelos que, bajo las condiciones tradicionales del mercado, habrían llegado con precios considerablemente más altos.

Durante los primeros dos años, el interés por el esquema superó las previsiones iniciales. Las solicitudes registradas en 2025 duplicaron la cantidad de unidades disponibles, una señal de que la demanda de tecnologías de movilidad alternativa comenzó a crecer entre consumidores y empresas. El atractivo del programa no se limita a los modelos completamente eléctricos, ya que también incluye vehículos híbridos que combinan motores de combustión con sistemas de propulsión eléctrica.

La política también alteró el equilibrio entre las marcas presentes en el mercado argentino. Las automotrices asiáticas, especialmente las de origen chino, encontraron en el régimen una oportunidad para ampliar su participación mediante modelos que cumplen con el límite de precio establecido por las autoridades. Mientras tanto, fabricantes europeos y japoneses enfrentan mayores dificultades para ofrecer unidades dentro de ese parámetro debido a sus costos de producción y precios de origen.

El límite FOB de USD 16.000 se convirtió, precisamente, en uno de los puntos centrales de la discusión. Para el Gobierno, la condición permite mantener el programa orientado a vehículos accesibles y evita que el beneficio termine concentrado en modelos de mayor valor. Para parte de la industria, en cambio, el umbral deja afuera alternativas con tecnología avanzada que podrían competir en el segmento medio.

Las marcas que buscan participar en la convocatoria de 2026

La nueva licitación comenzará en septiembre de 2026 y, según la información proporcionada por el Gobierno, más de 30 automotrices ya expresaron su intención de participar. Entre las compañías con mayor actividad aparecen BYD, Chery, Geely, Toyota, Hyundai y Nissan, que buscan aprovechar el cupo disponible para ampliar su presencia en el mercado local.

El avance de las empresas chinas resulta especialmente visible. Hace tres años representaban apenas el 1% de las ventas de vehículos en Argentina, mientras que actualmente superan el 12%. Su crecimiento se relaciona con una oferta amplia de modelos eléctricos e híbridos y con una estructura de costos que les permite adaptarse con mayor facilidad al límite FOB fijado por el régimen.

Entre los modelos destacados se encuentran el BYD Dolphin, el Chery Tiggo 8 Pro PHEV y el Geely Geometry C. Estos vehículos se transformaron en referencias dentro de un segmento que todavía es pequeño en comparación con el mercado tradicional, pero que presenta un ritmo de expansión considerable.

Las entidades que representan a las terminales y a los importadores también preparan sus presentaciones para competir por parte del cupo. Tanto ADEFA como CIDOA trabajan en sus propuestas de importación, en un proceso que podría volver a concentrar una elevada cantidad de solicitudes en los primeros días de la convocatoria. La experiencia de 2025 mostró que el límite disponible fue adjudicado por completo en menos de una semana.

La velocidad con la que se agotó el cupo anterior refleja la presión que existe sobre el sistema. Las empresas buscan acceder a una ventaja arancelaria que les permite ofrecer precios más competitivos, mientras los consumidores encuentran una mayor variedad de opciones dentro de una categoría que hasta hace pocos años tenía una presencia muy limitada en el país.

El crecimiento de los modelos híbridos y eléctricos

La expansión de los vehículos electrificados modificó gradualmente la composición del mercado automotor argentino. Entre 2024 y 2025, las ventas de unidades híbridas y eléctricas crecieron un 87%, al pasar de aproximadamente 4.900 vehículos a más de 9.100. Aunque el volumen todavía representa una proporción reducida del total de patentamientos, el ritmo de crecimiento evidencia un cambio en las preferencias de parte de los compradores.

Argentina también se ubicó entre los países de la región con mayor crecimiento porcentual en este segmento, detrás de Brasil. La evolución responde a una combinación de factores: la llegada de nuevos modelos, la reducción de algunos precios gracias a la importación sin arancel y una mayor disponibilidad de información sobre costos de uso y mantenimiento.

La expansión de la oferta comenzó a generar efectos en la infraestructura. Actualmente existen 430 puntos de carga pública en el país, frente a los 142 registrados en 2023. El crecimiento de la red es fundamental para que los usuarios puedan utilizar estos vehículos más allá de los principales centros urbanos.

Provincias como Córdoba y Santa Fe incorporaron incentivos propios, entre ellos deducciones impositivas y espacios de estacionamiento preferenciales. Estas medidas buscan compensar la falta de un esquema nacional de subsidios directos a la compra y facilitar la adopción de unidades con nuevas tecnologías de propulsión.

El impacto también se observa en el consumo energético. De acuerdo con las estimaciones mencionadas en el informe, los modelos importados bajo el régimen utilizan, en promedio, un 55% menos de energía que los vehículos tradicionales con motores de combustión interna. Si el ritmo de crecimiento se mantiene, el Gobierno calcula que para 2028 al menos el 8% de los autos nuevos vendidos en Argentina podrían ser eléctricos.

El límite de precio que divide a la industria

El requisito de que el valor FOB no supere los USD 16.000 continúa generando diferencias entre las empresas que participan del programa. Las automotrices chinas pueden incluir varios modelos dentro de ese rango gracias a sus estructuras de producción, mientras que fabricantes de Europa y Japón sostienen que el límite restringe su capacidad para competir.

El debate no es exclusivamente comercial. También involucra la velocidad con la que Argentina puede incorporar tecnologías de seguridad, autonomía y eficiencia desarrolladas en distintos mercados. Algunos modelos que quedan fuera del régimen cuentan con características técnicas avanzadas, pero sus costos de fabricación hacen imposible que ingresen dentro del umbral actual.

El Ministerio de Economía defiende la condición porque considera que permite orientar el beneficio hacia vehículos más accesibles y evita que los recursos fiscales favorezcan principalmente a las unidades de mayor precio. Los críticos, por el contrario, advierten que la medida podría limitar la diversidad de marcas disponibles y retrasar la llegada de ciertos vehículos europeos y japoneses.

La discusión se produce en un contexto de transformación del sector. Las marcas tradicionales buscan aumentar la integración de componentes locales, mientras que varias empresas asiáticas priorizan la importación directa. El resultado es una competencia que combina precios, tecnología, origen de los productos y capacidad industrial.

La expansión de las empresas chinas también modificó la red comercial. Según los datos citados en la información original, el 30% de las concesionarias argentinas están actualmente asociadas a marcas de ese país. Esta presencia modifica la estructura de distribución y aumenta la competencia por el acceso a los consumidores.

La infraestructura de carga todavía representa un desafío

El crecimiento de las ventas no elimina las dificultades que enfrenta la transición hacia la movilidad eléctrica. El principal problema continúa siendo la distribución desigual de los cargadores. El 65% de los puntos públicos se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que las provincias del norte y del sur avanzan a un ritmo más lento.

Esta concentración puede limitar la adopción de vehículos eléctricos fuera de las grandes ciudades. Para un comprador, la disponibilidad de estaciones de carga es un factor determinante, especialmente en viajes de larga distancia. Por eso, el crecimiento de las ventas deberá estar acompañado por una expansión territorial de la infraestructura.

Las empresas energéticas y las petroleras comenzaron a participar en ese proceso. Edenor y Edesur ofrecen planes de conexión diferenciados para operadores de puntos de carga, mientras que YPF y Axion avanzan con acuerdos para instalar cargadores rápidos en corredores estratégicos.

El desarrollo de estas redes será esencial para sostener el crecimiento de la categoría. Una mayor cantidad de vehículos requiere una infraestructura capaz de responder a la demanda, pero también una red suficientemente extensa para evitar que la tecnología quede concentrada en determinadas zonas del país.

Desde el punto de vista ambiental, el programa también presenta resultados potenciales. Las unidades importadas bajo el régimen especial representarían una reducción estimada de 22.000 toneladas de CO₂ anuales si se considera su utilización promedio en entornos urbanos. La cifra depende del uso de cada vehículo y de la matriz energética utilizada para cargar sus baterías, pero muestra el impacto que puede tener una renovación progresiva del parque automotor.

Qué puede ocurrir con la convocatoria de septiembre

La licitación prevista para septiembre de 2026 definirá la siguiente etapa del programa. El Gobierno espera que las 50.000 unidades adjudicadas comiencen a ingresar al país desde enero de 2027. La competencia por el cupo podría ser intensa debido al aumento de la cantidad de empresas interesadas y al crecimiento de la demanda.

Hyundai busca ampliar su participación con modelos eléctricos compactos destinados al mercado sudamericano, mientras que Renault analiza recuperar presencia mediante versiones híbridas del Kwid y el Captur. La incorporación de nuevas alternativas podría diversificar la oferta y ampliar el acceso a distintos segmentos de compradores.

El financiamiento también será un factor importante. Según los datos de la Asociación de Concesionarios, el 40% de los compradores de vehículos eléctricos en 2025 utilizó créditos verdes ofrecidos por bancos públicos. Esto muestra que el acceso a financiación comienza a tener un papel relevante en una categoría cuyos precios iniciales todavía pueden resultar elevados para una parte importante de los consumidores.

La experiencia argentina también es observada por otros países de la región. Chile y Uruguay analizan el funcionamiento del esquema y evalúan la posibilidad de implementar mecanismos similares para promover la importación de vehículos con menores emisiones.

El resultado de la convocatoria será importante para determinar si el modelo puede sostenerse en el tiempo. La eliminación temporal de aranceles permite reducir los precios de ingreso, pero el desafío consiste en construir una política capaz de mantener el crecimiento cuando los incentivos fiscales sean menores o desaparezcan.

La transformación del parque automotor argentino no dependerá únicamente de la cantidad de unidades adjudicadas. También será necesario ampliar la red de carga, mejorar las opciones de financiación, reducir las diferencias de acceso entre regiones y establecer reglas que permitan competir a fabricantes de distintos orígenes.

En ese contexto, la licitación de septiembre de 2026 funcionará como una nueva prueba para la estrategia de movilidad sustentable del país. La llegada de más vehículos eléctricos e híbridos puede acelerar la modernización del mercado, pero su impacto dependerá de la capacidad de Argentina para acompañar la expansión comercial con infraestructura y políticas de largo plazo.

La discusión sobre estas tecnologías ya dejó de estar limitada a la novedad de los motores eléctricos. El debate ahora incluye precios, competencia internacional, generación de empleo, infraestructura energética y reducción de emisiones. Con una demanda que continúa creciendo y un esquema regulatorio que todavía se encuentra en evolución, la transición hacia una movilidad con menor consumo energético avanza como un proceso gradual que podría adquirir mayor peso en el mercado automotor argentino durante los próximos años.

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