Leapmotor B10 en Argentina abre una nueva etapa para los SUV electrificados

El Leapmotor B10 en Argentina representa la llegada de una nueva alternativa para la movilidad sustentable sudamericana. Presentado oficialmente en Buenos Aires durante 2026, este SUV desarrollado por la alianza entre Stellantis y la marca china Leapmotor combina propulsión eléctrica, un extensor de autonomía y un amplio paquete de conectividad. Su desembarco se produce en un mercado que todavía enfrenta limitaciones en infraestructura de carga, pero que al mismo tiempo registra un interés creciente por los vehículos de bajas emisiones y las tecnologías capaces de reducir el consumo de combustible.

La propuesta busca ocupar un espacio intermedio entre los vehículos híbridos convencionales y los eléctricos puros. El sistema REEV, sigla de Range Extended Electric Vehicle, utiliza un motor eléctrico como único responsable de mover las ruedas, mientras que un propulsor de gasolina actúa como generador para recargar la batería cuando es necesario. De esta manera, el conductor puede realizar buena parte de sus desplazamientos cotidianos utilizando energía eléctrica, sin depender completamente de la disponibilidad de cargadores en viajes de larga distancia.

Con una potencia de 215 CV, una batería de 18,8 kWh y una autonomía eléctrica declarada de 95 kilómetros, el modelo puede alcanzar hasta 900 kilómetros combinando la energía almacenada y el funcionamiento del generador. La fórmula busca responder a una realidad concreta de América Latina, donde las distancias entre ciudades pueden ser extensas y la red de carga todavía se encuentra en una etapa de expansión. En ese contexto, la tecnología de autonomía extendida funciona como una transición entre dos formas de movilidad.

Un sistema eléctrico pensado para las condiciones del mercado argentino

El Leapmotor B10 se diferencia de los híbridos tradicionales por la forma en que distribuye las funciones entre sus sistemas de propulsión. En los modelos convencionales, el motor térmico y el eléctrico pueden enviar fuerza a las ruedas mediante una conexión mecánica. En cambio, en el SUV de Leapmotor la tracción está a cargo del motor eléctrico, mientras que el bloque de combustión genera energía para mantener cargada la batería.

Esta arquitectura permite conservar una experiencia de conducción similar a la de un automóvil eléctrico. La respuesta del acelerador, la entrega de potencia y el funcionamiento silencioso del sistema se mantienen durante el uso cotidiano, mientras que el motor de gasolina ofrece una reserva adicional para los recorridos más largos. Para Argentina, donde la infraestructura de carga pública aún no tiene la cobertura de mercados más desarrollados, esa combinación puede resultar especialmente relevante.

El vehículo utiliza la arquitectura LEAP 3.5, que también permite incorporar actualizaciones de software de manera remota. A través de la tecnología OTA, el fabricante puede introducir mejoras en diferentes funciones del vehículo sin que el propietario deba acudir necesariamente a un concesionario. Esta característica forma parte de una transformación más amplia de la industria automotriz, en la que los automóviles comienzan a funcionar como plataformas digitales capaces de recibir nuevas funciones durante su ciclo de vida.

El equipamiento tecnológico incluye una pantalla central de 14,6 pulgadas, cámaras con visión de 360 grados, estacionamiento automático y 15 sistemas de asistencia a la conducción. El conjunto busca reforzar la seguridad y facilitar el uso diario, especialmente en entornos urbanos. La conectividad también se extiende a una aplicación móvil que permite monitorear el consumo, controlar diferentes funciones del vehículo, realizar actualizaciones y abrirlo a distancia.

En Argentina, el precio de referencia informado para el modelo es de 44,9 millones de pesos. La comercialización se acompaña de programas de financiación con tasa 0%, una estrategia que busca reducir una de las principales barreras para los consumidores interesados en vehículos electrificados. Aunque el valor lo ubica dentro del segmento medio-alto, la propuesta tecnológica apunta a diferenciarlo de los híbridos tradicionales disponibles en el mercado.

La alianza entre Stellantis y Leapmotor amplía la oferta regional

La llegada del B10 a Sudamérica se encuentra vinculada con la estrategia conjunta entre Stellantis y Leapmotor. La alianza, establecida con el objetivo de ampliar la presencia de vehículos eléctricos y de bajo costo en distintos mercados, permitió que el grupo automotor europeo incorporara una participación del 20% en la compañía china.

El acuerdo combina la experiencia industrial y comercial de Stellantis con el desarrollo tecnológico de Leapmotor. La empresa asiática ha concentrado buena parte de su actividad en vehículos eléctricos y sistemas de propulsión electrificados, mientras que Stellantis cuenta con una amplia red de distribución y presencia consolidada en diferentes regiones.

La producción del SUV se realiza en China, aunque la alianza contempla la posibilidad de desarrollar líneas de ensamblaje en Brasil y Argentina. Esta posibilidad se vincula con el plan estratégico Dare Forward 2030, que plantea una expansión de las tecnologías electrificadas y una transformación progresiva de la oferta del grupo.

El desembarco del modelo coincide con un aumento de la demanda regional por vehículos eléctricos e híbridos. En Argentina, el interés por este tipo de motorizaciones creció durante 2025, impulsado por las regulaciones ambientales, la búsqueda de menores costos de uso y la aparición de nuevas opciones comerciales. El mercado todavía es reducido en comparación con el de los vehículos de combustión, pero la tendencia muestra una diversificación gradual de las alternativas disponibles.

El Leapmotor B10 también podría funcionar como una puerta de entrada para otros productos de la marca. Durante la presentación, representantes de Stellantis Argentina señalaron que el SUV podría anticipar la llegada de modelos como el T03, un compacto urbano, y el C11, un vehículo completamente eléctrico cuya llegada está prevista para 2027. De concretarse estos planes, la oferta de Leapmotor en la región pasaría a incluir distintas categorías y niveles de electrificación.

Una alternativa frente a los híbridos y eléctricos ya disponibles

El segmento en el que participa el modelo incluye propuestas con tecnologías muy diferentes. Entre sus posibles competidores se encuentran el Toyota Corolla Cross híbrido y el BYD Song Plus DM-i, aunque cada uno utiliza una arquitectura de propulsión distinta. El SUV de Leapmotor busca diferenciarse por su funcionamiento eléctrico en las ruedas y por la capacidad de recorrer distancias prolongadas con el respaldo del generador de combustión.

La diferencia es importante para los consumidores que todavía no están preparados para adquirir un vehículo eléctrico puro. La autonomía limitada de algunos modelos y la falta de cargadores en determinadas rutas pueden generar incertidumbre, especialmente en países con grandes extensiones territoriales. En ese escenario, el sistema de autonomía extendida ofrece una solución que permite aprovechar las ventajas de la conducción eléctrica sin depender exclusivamente de la red de carga.

El modelo tiene 4,53 metros de largo, 1,88 metros de ancho y 1,65 metros de alto. Estas dimensiones lo ubican dentro de una categoría de SUV mediano con orientación familiar. Su tamaño permite ofrecer espacio para el uso cotidiano y, al mismo tiempo, conservar una configuración adecuada para la circulación urbana.

El interior incorpora materiales reciclados y tapizados sintéticos, elementos que forman parte de una tendencia creciente en la industria. La sostenibilidad ya no se limita al tipo de energía utilizada para mover el vehículo, sino que también incluye los materiales, los procesos de fabricación y la gestión del ciclo de vida de los componentes.

El sistema digital complementa esa propuesta. El usuario puede consultar información sobre el consumo y el estado del vehículo desde una aplicación, mientras que el software puede recibir actualizaciones remotas. Esta integración entre automóvil y servicios digitales se vuelve cada vez más habitual en los nuevos modelos electrificados.

La infraestructura de carga sigue siendo un desafío para Sudamérica

El crecimiento de los vehículos electrificados en la región depende de varios factores. Uno de los principales es la infraestructura energética. Brasil cuenta con más de 3.000 puntos de carga rápida, mientras que Argentina supera los 380 y Chile dispone de alrededor de 700. Las cifras reflejan una expansión gradual, aunque también muestran diferencias importantes entre los países.

La disponibilidad de cargadores es especialmente relevante para los vehículos eléctricos puros. En el caso de los modelos con extensor de autonomía, la dependencia de la red puede ser menor, ya que el generador permite continuar el viaje cuando no existe una estación cercana. Esta característica explica por qué algunos fabricantes consideran que las tecnologías híbridas extendidas pueden desempeñar un papel de transición durante los próximos años.

La estrategia de Stellantis apunta a complementar las diferentes alternativas de propulsión. Los vehículos eléctricos puros seguirán formando parte del proceso de transformación, pero los híbridos enchufables y los sistemas de autonomía extendida pueden responder a las condiciones específicas de mercados donde la infraestructura todavía está en desarrollo.

En Argentina, el crecimiento de este segmento también dependerá de las políticas públicas. Los incentivos fiscales, la reducción de aranceles y los programas de financiación pueden influir directamente en la velocidad de adopción. La experiencia de otros países sudamericanos muestra que las medidas destinadas a reducir el precio final pueden acelerar la incorporación de nuevas tecnologías.

El futuro de los vehículos ultrahíbridos hacia 2030

Las proyecciones sobre el mercado sudamericano señalan que los vehículos con sistemas de autonomía extendida podrían ocupar una proporción relevante dentro de las ventas electrificadas durante los próximos años. La razón principal es su capacidad para ofrecer conducción eléctrica sin exigir una dependencia absoluta de la infraestructura de carga.

El Leapmotor B10 en Argentina se inserta precisamente en esa transición. Su propuesta no reemplaza por completo al vehículo eléctrico puro ni reproduce el funcionamiento de un híbrido convencional. En cambio, plantea una combinación en la que el motor eléctrico conserva el protagonismo y el propulsor térmico funciona como respaldo energético.

Si Stellantis avanza con sus planes de ensamblaje regional, el impacto podría extenderse más allá de las ventas. La producción local de vehículos electrificados permitiría generar empleos, desarrollar proveedores y aumentar la transferencia de conocimientos técnicos. También contribuiría a fortalecer la posición de Argentina dentro de la cadena automotriz sudamericana.

La llegada del modelo abre además un debate sobre el concepto de movilidad sustentable. La transición energética no depende únicamente de sustituir un motor de combustión por una batería. También involucra la eficiencia en el uso de recursos, la accesibilidad económica, la infraestructura, la formación de técnicos y la disponibilidad de nuevas modalidades de propiedad, como el leasing y las flotas compartidas.

En este escenario, el SUV de Leapmotor funciona como una muestra de cómo la industria intenta adaptarse a las diferencias entre mercados. Mientras algunas regiones avanzan rápidamente hacia los vehículos completamente eléctricos, otras necesitan soluciones intermedias que permitan reducir el consumo y las emisiones sin quedar limitadas por la infraestructura disponible.

La evolución de las normativas, los incentivos fiscales y las alianzas entre fabricantes serán determinantes para el crecimiento de esta categoría. Si la inversión regional avanza y la demanda mantiene su tendencia positiva, Argentina podría consolidarse durante la segunda mitad de la década como un mercado relevante para las tecnologías híbridas extendidas.

El Leapmotor B10 reúne, de esta manera, varios de los cambios que atraviesan actualmente a la industria automotriz. Su sistema de propulsión eléctrica con generador de respaldo, la conectividad digital y el enfoque en la eficiencia responden a un mercado que busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles, pero que todavía enfrenta limitaciones concretas para adoptar exclusivamente vehículos eléctricos.

Su llegada a Argentina amplía las opciones disponibles para los consumidores y plantea una vía intermedia dentro de la transición energética. El desarrollo de la infraestructura, la evolución de los precios y la respuesta del público determinarán hasta qué punto esta tecnología puede expandirse en Sudamérica. Por ahora, el modelo representa una apuesta por adaptar la electrificación a las condiciones reales de la región, combinando autonomía, eficiencia y tecnología conectada en un mismo vehículo.

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