Acuerdo comercial entre Argentina y México para la importación de autos vuelve al centro de las negociaciones

El acuerdo comercial entre Argentina y México para la importación de autos vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica durante 2026. Tras más de dos años de incertidumbre, ambos gobiernos retomarán las conversaciones en Buenos Aires con el objetivo de restablecer un marco que permita el intercambio de vehículos sin el arancel del 35%. La negociación es seguida de cerca por fabricantes, concesionarios y consumidores, ya que de su resultado dependerán los precios de numerosos modelos, la estabilidad de las cadenas de suministro y la competitividad de la industria automotriz regional.

Durante más de dos décadas, este entendimiento bilateral facilitó el ingreso de vehículos mexicanos al mercado argentino sin cargas arancelarias adicionales. Su vencimiento a comienzos de 2024 alteró el funcionamiento habitual del sector y obligó a las terminales a replantear estrategias comerciales y logísticas. En ese contexto, la reapertura del diálogo aparece como una oportunidad para recuperar previsibilidad en uno de los segmentos más relevantes del comercio entre ambos países.

Por qué el convenio bilateral resulta estratégico para la industria

El acuerdo entre Argentina y México para el comercio automotor fue firmado en 2003 y permitió durante años la circulación de vehículos sin la aplicación del arancel del 35% que grava las importaciones provenientes de mercados extrazona. Gracias a ese esquema, fabricantes como Volkswagen, Ford, Nissan y Kia pudieron abastecer al mercado argentino con modelos producidos en plantas mexicanas, ampliando la oferta disponible y manteniendo una mayor competitividad en distintos segmentos.

La vigencia del convenio también favoreció la planificación de inversiones y la organización de las cadenas de producción. Para las terminales, disponer de reglas claras significó contar con mayor previsibilidad para importar unidades y administrar el abastecimiento de concesionarios en todo el país.

La situación cambió a comienzos de 2024, cuando el entendimiento perdió vigencia. Desde entonces, el sector opera bajo un escenario de mayor incertidumbre, con costos de importación más elevados y dificultades para sostener el flujo habitual de vehículos provenientes de México.

Frente a este panorama, el Ministerio de Economía y la Secretaría de Comercio prevén retomar las negociaciones durante 2026. La intención es alcanzar un nuevo entendimiento que permita restablecer las condiciones comerciales previas, aunque adaptadas al contexto actual de la industria automotriz internacional y a las nuevas exigencias tecnológicas.

Las automotrices siguen de cerca las negociaciones

Uno de los principales referentes que promovieron la renovación del convenio ha sido Marcellus Puig, CEO de Volkswagen Argentina, quien mantuvo reuniones con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con el secretario de Comercio, Pablo Lavigne.

A estas gestiones también se sumaron directivos de otras terminales con operaciones en el país. Muchas de ellas dependen en gran medida del abastecimiento de vehículos fabricados en México, por lo que consideran que la continuidad del acuerdo resulta fundamental para sostener la competitividad del mercado argentino.

Según explicó Puig, recuperar este marco comercial permitiría reducir parte de la incertidumbre que afecta actualmente tanto a la producción como a la importación de vehículos. Además, favorecería una mayor estabilidad en los precios, un aspecto especialmente sensible para consumidores y concesionarios.

Datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) muestran que durante 2023 y 2024 más del 25% de los vehículos comercializados en Argentina provenían de plantas mexicanas. Esa participación refleja la importancia que adquirió el intercambio bilateral dentro del mercado automotor nacional.

Dos décadas de intercambio comercial

Durante los últimos veinte años, el comercio automotor entre ambos países superó los 2.500 millones de dólares anuales, de acuerdo con registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Secretaría de Comercio argentina.

Este flujo permitió a México consolidar a Argentina como uno de sus principales destinos de exportación dentro de América Latina, mientras que el mercado argentino amplió considerablemente la variedad de vehículos disponibles para los consumidores.

El vencimiento del convenio modificó ese escenario. Sin la exención arancelaria, importar vehículos desde México implica afrontar un costo adicional que, según estimaciones del sector, puede traducirse en incrementos finales de entre el 30% y el 40%.

Esta situación redujo la competitividad de varios modelos frente a alternativas fabricadas en Brasil, país que continúa beneficiándose del Acuerdo de Complementación Económica ACE-14.

Al mismo tiempo, algunos vehículos que dependían exclusivamente de la importación desde plantas mexicanas dejaron de comercializarse con normalidad en Argentina. Entre ellos aparecen modelos como el Volkswagen Vento GLI y el Taos producido en Puebla.

Las consecuencias también alcanzaron a la industria mexicana. Argentina representaba su segundo mercado regional más importante después de Brasil, por lo que la interrupción del convenio redujo el dinamismo de sus exportaciones hacia el Cono Sur.

Cómo influye el acuerdo en el precio de los vehículos

Uno de los aspectos más relevantes de la negociación es su impacto directo sobre el valor de los automóviles.

Desde que dejó de aplicarse el beneficio arancelario, las terminales comenzaron a enfrentar mayores costos de importación, gastos que posteriormente fueron trasladados al precio final de venta.

En promedio, los vehículos provenientes de México registraron aumentos cercanos al 35%, modificando las decisiones de compra de muchos consumidores. Como consecuencia, creció el interés por unidades producidas en Argentina o Brasil, cuyos beneficios comerciales continúan vigentes.

Sin embargo, el convenio no solo influye en los precios. También brinda previsibilidad para que las empresas planifiquen inversiones, administren inventarios y diseñen estrategias comerciales de mediano plazo.

Fuentes de la industria sostienen que el contexto de incertidumbre llevó a postergar inversiones por más de 150 millones de dólares entre 2024 y 2025, principalmente en proyectos vinculados con líneas de ensamblaje y comercialización de modelos importados.

Volkswagen, Ford y Nissan coinciden en que una renovación permitiría normalizar gradualmente el mercado. De concretarse un nuevo entendimiento durante 2026, estiman que podrían comenzar a observarse reducciones progresivas en los costos de importación y una mayor estabilidad en los precios durante los meses siguientes.

Además de la continuidad del libre comercio, las conversaciones técnicas también analizan la posibilidad de actualizar los cupos de intercambio y establecer mecanismos más flexibles frente a las fluctuaciones económicas que afectan a ambos países.

Un escenario condicionado por la relación bilateral

Las negociaciones no dependen únicamente del sector automotor.

Durante los últimos años, Argentina buscó ampliar sus vínculos comerciales para reducir su dependencia del Mercosur, mientras que México concentró gran parte de su política económica en América del Norte y en los compromisos derivados del USMCA.

Estas diferencias contribuyeron a postergar la renovación del acuerdo y prolongaron el período de incertidumbre para la industria.

Pese a ello, representantes diplomáticos de ambos gobiernos consideran que 2026 ofrece una oportunidad para reconstruir el marco comercial.

Desde la Cancillería argentina sostienen que un nuevo convenio contribuiría a normalizar la oferta de vehículos y preservar el empleo industrial relacionado con la actividad automotriz.

Por su parte, autoridades mexicanas manifestaron interés en mantener el intercambio, aunque plantean la necesidad de revisar algunos aspectos vinculados con las reglas de origen y los estándares tecnológicos, especialmente aquellos relacionados con vehículos híbridos y sistemas de menores emisiones.

Qué puede ocurrir si no hay un nuevo entendimiento

El sector también analiza el escenario opuesto.

Si las negociaciones no prosperan y el convenio continúa sin renovarse, distintas entidades prevén que el mercado argentino enfrente nuevos aumentos durante 2027.

La Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) estima que el precio promedio de los vehículos podría incrementarse hasta un 20% adicional durante el primer semestre del próximo año.

Este contexto no solo afectaría el valor de los automóviles, sino también las condiciones de financiamiento y la disponibilidad de determinados modelos.

Al mismo tiempo, México podría concentrar sus exportaciones hacia mercados con acuerdos comerciales estables, como Colombia, Chile o Perú, reduciendo aún más la presencia de vehículos mexicanos en Argentina.

Para los especialistas, el restablecimiento del convenio también tendría un valor simbólico dentro del proceso de integración regional, ya que enviaría una señal positiva a inversores interesados en el desarrollo de la industria automotriz latinoamericana.

Las perspectivas para los próximos años

Las empresas del sector confían en que la reanudación de las conversaciones durante el segundo semestre de 2026 permita alcanzar un entendimiento antes de 2027.

Estimaciones privadas indican que una renovación temprana podría recuperar cerca del 15% del volumen de importaciones perdido durante 2025 y contribuir a restablecer el equilibrio comercial entre ambos países.

Un informe elaborado por Automotive Global Report sostiene que la integración entre Argentina y México seguirá siendo un componente relevante para la competitividad del mercado automotor latinoamericano. Los fabricantes, además, esperan que el nuevo esquema incorpore incentivos relacionados con la producción de vehículos híbridos y eléctricos, acompañando la transición tecnológica que atraviesa la industria.

Los especialistas coinciden en que el antiguo convenio puede servir como base para un marco actualizado, adaptado a los desafíos actuales del sector. Entre los temas que podrían incorporarse aparecen reglas vinculadas con autopartes inteligentes, componentes eléctricos y criterios de sostenibilidad para la producción regional.

La Cámara de Exportadores de la República Argentina considera que una demora prolongada mantendría la presión sobre los precios internos y dificultaría nuevos proyectos de inversión. En cambio, un acuerdo equilibrado permitiría recuperar parte del dinamismo que caracterizó al intercambio bilateral durante las últimas dos décadas.

Las decisiones que adopten ambos gobiernos en los próximos meses tendrán consecuencias que irán más allá del precio de los automóviles. También influirán sobre la integración productiva de América Latina, el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la movilidad y la capacidad de la región para fortalecer su industria automotriz frente a un mercado internacional cada vez más competitivo.

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