El conflicto automotor entre Argentina y México continúa condicionando el intercambio de vehículos entre ambos países desde marzo de 2025, cuando venció el Acuerdo de Complementación Económica N.º 55 (ACE 55). Desde ese momento, los automóviles fabricados en México comenzaron a tributar un arancel del 35% para ingresar al mercado argentino, una medida que modificó los precios, afectó la disponibilidad de modelos y generó un fuerte impacto sobre la cadena automotriz regional. Más de un año después, la falta de avances en las negociaciones mantiene la incertidumbre tanto para fabricantes como para concesionarios y consumidores.
El origen del desacuerdo comercial
La situación comenzó tras la expiración del ACE 55 el 18 de marzo de 2025. Este acuerdo, firmado en 2002, regulaba el comercio bilateral de vehículos entre Argentina y México y permitía el intercambio con arancel cero hasta un cupo anual de exportaciones mexicanas equivalente a 773 millones de dólares en valor FOB.
Durante más de dos décadas, el mecanismo facilitó el ingreso de automóviles mexicanos al mercado argentino en condiciones preferenciales. Sin embargo, las negociaciones para renovar el convenio quedaron estancadas y, al no alcanzarse un nuevo entendimiento antes de su vencimiento, volvió a aplicarse el arancel extrazona del 35% previsto para este tipo de importaciones.
La administración argentina condicionó la continuidad del acuerdo automotor a una mayor apertura del mercado agrícola mexicano en el marco del ACE 6. El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum rechazó esa posibilidad argumentando razones vinculadas con su política interna y la protección del sector agropecuario nacional.
La falta de consenso paralizó las conversaciones bilaterales y dio paso a un escenario de creciente tensión. Además del incremento arancelario, comenzaron a registrarse demoras en operaciones aduaneras y una disminución progresiva del intercambio comercial, afectando un vínculo que durante años había resultado estratégico para ambas economías.
Cómo impacta el nuevo escenario sobre el mercado argentino
Las consecuencias comenzaron a sentirse rápidamente dentro del mercado automotor argentino. La aplicación del arancel elevó el costo de los vehículos provenientes de México y redujo su competitividad frente a modelos fabricados en otros países.
Durante la primera mitad de 2026, el precio promedio de los autos importados desde ese país aumentó entre un 18% y un 22%, según los datos disponibles. Entre los modelos más afectados aparecen el Volkswagen Taos, Nissan Sentra, Ford Maverick y Honda ZR-V, todos producidos en plantas mexicanas.
El aumento de los costos se combinó con una menor disponibilidad de unidades debido a la caída del flujo comercial. Como resultado, los consumidores encontraron menos opciones dentro de uno de los segmentos con mayor demanda, especialmente el de los SUV compactos y medianos.
La Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) informó que las ventas durante el primer semestre de 2026 retrocedieron un 14% respecto del mismo período del año anterior. Aunque el mercado enfrenta otros desafíos, el freno en el comercio bilateral aparece como uno de los factores que contribuyeron a esa baja.
Frente a este panorama, algunas terminales comenzaron a reorganizar sus estrategias comerciales. Empresas como Volkswagen y Nissan redireccionaron parte de su producción hacia otros destinos latinoamericanos, mientras que el Gobierno argentino analiza alternativas para ampliar el abastecimiento desde Brasil y China con el objetivo de compensar la reducción de unidades provenientes de México.
Las diferencias políticas complican una solución
Más allá de la cuestión económica, el componente diplomático también resulta determinante para comprender la continuidad del conflicto.
Durante 2025 y 2026, el gobierno mexicano concentró buena parte de sus esfuerzos en las negociaciones comerciales con Estados Unidos, especialmente después de la reaparición de políticas arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump. Ese escenario relegó las conversaciones con Sudamérica y dejó sin avances concretos la renovación del acuerdo automotor.
Desde Argentina sostienen que la continuidad del conflicto también afecta la planificación industrial del Mercosur, ya que modifica las condiciones bajo las cuales las empresas organizan sus inversiones y sus cadenas de abastecimiento dentro del bloque.
El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino promovió distintas instancias de diálogo para intentar acercar posiciones. La última reunión informal tuvo lugar en Montevideo durante mayo de 2026, aunque no produjo resultados concretos.
Especialistas en relaciones internacionales consideran que cualquier avance dependerá de la capacidad de México para compatibilizar su fuerte integración económica con Norteamérica con una agenda de cooperación más amplia hacia América Latina.
El papel que tuvo el ACE 55 durante más de veinte años
Para entender la magnitud del problema es necesario revisar el funcionamiento del ACE 55.
El convenio nació en 2002 como una extensión del Acuerdo de Complementación Económica N.º 6 y tenía como objetivo eliminar gradualmente los aranceles para el comercio automotor entre ambos países. Gracias a ese mecanismo, durante años fue posible importar vehículos sin pagar impuestos adicionales dentro del cupo acordado.
En 2024, México alcanzó exportaciones récord hacia Argentina, superando las 45.000 unidades y aproximándose al límite anual de 773 millones de dólares en valor FOB antes de finalizar el período correspondiente.
La situación era diferente para Argentina, que exportaba un volumen considerablemente menor de vehículos hacia el mercado mexicano. Ese desequilibrio comercial fue uno de los argumentos utilizados por el gobierno argentino para solicitar una revisión del esquema vigente.
Al no lograrse un nuevo entendimiento, el acuerdo perdió vigencia y dejó paso al régimen arancelario actual, modificando de manera significativa las condiciones comerciales que habían regido durante más de dos décadas.

Las alternativas para reemplazar las importaciones mexicanas
Mientras las negociaciones permanecen estancadas, Argentina comenzó a explorar otros proveedores para reducir la dependencia del mercado mexicano.
Brasil aparece como el principal candidato debido a su condición de socio dentro del Mercosur. Durante 2026 incrementó su participación en el mercado argentino de vehículos en aproximadamente un 12%, ocupando parte del espacio dejado por las importaciones mexicanas.
China y Corea del Sur también ganan protagonismo, especialmente en segmentos vinculados con vehículos eléctricos y modelos de bajo consumo, donde ambos países vienen ampliando su presencia internacional.
No obstante, distintos analistas coinciden en que sustituir completamente la oferta mexicana no será una tarea sencilla. Los vehículos producidos en ese país habían logrado combinar precios competitivos, buena disponibilidad y estándares de calidad que los posicionaban favorablemente dentro del mercado argentino.
Además, cualquier proceso de sustitución requiere inversiones logísticas, adaptación de normas técnicas y homologación de distintos sistemas de seguridad y motorización para cumplir con las regulaciones nacionales.
Por ese motivo, mientras no exista una solución diplomática, el mercado continuará enfrentando dificultades para equilibrar la oferta y responder a la demanda.
Un contexto regional marcado por mayores tensiones comerciales
La situación entre Argentina y México forma parte de un escenario más amplio de cambios en las relaciones comerciales de América Latina.
En los últimos años también surgieron diferencias entre Brasil y Chile por la aplicación de impuestos sobre autopartes electrónicas, mientras que Perú y Colombia renegociaron distintos mecanismos vinculados al comercio agrícola.
Estos antecedentes muestran que varios países de la región atraviesan procesos de revisión de sus acuerdos bilaterales, en un contexto donde el proteccionismo volvió a ganar espacio en la agenda internacional.
La Organización Mundial del Comercio informó que durante 2025 sus países miembros adoptaron más de 320 medidas comerciales restrictivas, una cifra que duplica la registrada en 2019.
Dentro de ese escenario, la disputa entre Argentina y México refleja las dificultades que enfrentan las economías de ingresos medios para encontrar un equilibrio entre la protección de la producción local y la necesidad de mantener abiertos sus mercados.
Las consecuencias económicas que podrían extenderse hasta 2027
Las proyecciones elaboradas por el Instituto para el Desarrollo Industrial Argentino (IDIA) indican que, si no se restablece el comercio bilateral, el precio promedio de los vehículos importados podría aumentar otro 25% antes de mediados de 2027.
Los especialistas también advierten que algunas plantas instaladas en Argentina podrían verse afectadas debido a que fabricantes como Toyota y General Motors utilizan componentes producidos en México dentro de sus procesos de ensamblado.
El impacto tampoco pasa inadvertido del otro lado de la frontera. Las plantas automotrices ubicadas en Puebla y Aguascalientes registraron durante el primer trimestre de 2026 una caída cercana al 15% en sus exportaciones hacia el Cono Sur.
Si bien parte de esa producción logró redirigirse hacia mercados de América Central, la pérdida del mercado argentino representa un desafío para una industria que sostiene alrededor de 950.000 empleos directos e indirectos en México.
Qué puede ocurrir en los próximos meses
Los especialistas consideran que una eventual reactivación de las conversaciones podría producirse después de las elecciones legislativas mexicanas previstas para noviembre de 2026, momento en el que el Congreso podría habilitar un nuevo escenario para negociar.
Mientras tanto, organismos como la ALADI y la CEPAL proponen avanzar hacia un esquema intermedio que contemple una reducción gradual de aranceles junto con cupos parciales libres de impuestos, permitiendo una normalización progresiva del intercambio.
Sin embargo, cualquier alternativa dependerá de que ambos gobiernos logren acercar posiciones sobre temas que exceden al sector automotor, especialmente en materia agrícola y comercial.
Hasta ahora no hubo avances visibles y los distribuidores del sector estiman que cada mes sin acuerdo representa pérdidas conjuntas superiores a los 50 millones de dólares.
El desenlace de este conflicto tendrá consecuencias que irán más allá del mercado de vehículos. La resolución del diferendo servirá para evaluar la capacidad de Argentina y México de reconstruir un marco de cooperación comercial que permita dar previsibilidad a la industria y recuperar un intercambio que durante años fue una pieza importante para el desarrollo automotor de ambos países.
Periodista y apasionada del mundo asiático.

