Los peajes sin barreras en Buenos Aires comienzan a convertirse en una realidad durante 2026 con la implementación gradual de una nueva tecnología de cobro automatizado en los principales corredores viales de la provincia. El sistema, desarrollado por AUBASA, reemplazará las tradicionales cabinas de peaje por pórticos equipados con cámaras y sensores capaces de identificar vehículos en movimiento. La iniciativa busca agilizar la circulación hacia la Costa Atlántica, reducir los tiempos de viaje, mejorar la seguridad vial y disminuir el impacto ambiental generado por las detenciones constantes en las estaciones de cobro.
La transformación representa uno de los cambios más significativos en la infraestructura vial bonaerense de los últimos años. Con miles de vehículos transitando diariamente por rutas estratégicas, especialmente durante fines de semana largos y temporadas turísticas, las autoridades consideran que el nuevo modelo permitirá optimizar la movilidad y adaptar la red vial a estándares tecnológicos que ya funcionan en distintos países.
Cómo funcionará el nuevo sistema de cobro automático
La implementación de los peajes sin barreras en Buenos Aires se basa en una tecnología conocida internacionalmente como Free Flow. Su funcionamiento elimina la necesidad de detener el vehículo para realizar el pago del peaje.
En lugar de cabinas físicas, se instalarán pórticos equipados con cámaras de alta resolución y sensores láser capaces de identificar automáticamente cada vehículo que atraviese el corredor. Estos dispositivos registrarán la patente y verificarán si el conductor posee una cuenta asociada al sistema TelePASE.
En los casos en que el vehículo esté registrado, el cobro se realizará de forma automática. Para quienes no cuenten con el dispositivo o la adhesión correspondiente, el sistema permitirá efectuar el pago posteriormente mediante plataformas digitales habilitadas para tal fin.
La automatización también contempla mecanismos de control para detectar incumplimientos. Si el conductor no realiza el pago dentro de los plazos establecidos, las sanciones podrán gestionarse de manera digital, replicando modelos que ya funcionan en países como Chile, Noruega y Singapur.
Según informó AUBASA, la primera etapa abarcará corredores estratégicos como las rutas provinciales 2, 11 y 6, además de la autopista Buenos Aires-La Plata. Estas vías concentran gran parte del tránsito turístico y logístico de la provincia, por lo que fueron seleccionadas como prioridad para el despliegue inicial.
Las razones detrás de la modernización vial
La decisión de avanzar con los peajes sin barreras responde a una problemática conocida por millones de conductores: las largas filas y congestiones que suelen producirse en los accesos a los destinos turísticos durante las temporadas de alta demanda.
Los peajes de Samborombón y Maipú, ubicados sobre la Ruta 2, serán los primeros en adoptar esta modalidad. Posteriormente se incorporarán otras estaciones en sectores como Mar Chiquita, San Vicente-General Las Heras y Dock Sud.
La inversión destinada al proyecto ronda los 40 millones de dólares, de acuerdo con datos difundidos por organismos oficiales y medios especializados. El objetivo principal consiste en reducir los cuellos de botella generados por el sistema tradicional de cobro y facilitar una circulación más fluida en las rutas bonaerenses.
La experiencia previa desarrollada en la Ciudad de Buenos Aires durante 2025 fue uno de los factores que impulsó esta decisión. Allí se implementaron soluciones similares que permitieron eliminar gran parte de las cabinas físicas y avanzar hacia sistemas automatizados de cobro.
Los resultados obtenidos fueron considerados positivos por las autoridades. De acuerdo con datos de AUSA, las demoras disminuyeron cerca de un 60 %, mientras que las emisiones de dióxido de carbono registraron una reducción cercana al 40 %. Estas cifras sirvieron como referencia para avanzar con el mismo modelo en los corredores provinciales.
Menos tiempo detenido y mayor seguridad vial
Uno de los principales beneficios asociados a los peajes sin barreras es la mejora en la circulación vehicular.
Las estaciones tradicionales obligan a los conductores a desacelerar o detenerse completamente para realizar el pago. Este procedimiento genera acumulaciones de vehículos, especialmente durante períodos de alta demanda, y aumenta las posibilidades de incidentes relacionados con frenadas bruscas o maniobras imprevistas.
Con la nueva modalidad, el tránsito mantiene una velocidad constante, evitando interrupciones innecesarias. Diversos estudios internacionales señalan que este tipo de tecnología puede reducir significativamente los tiempos de espera y disminuir los riesgos asociados a la congestión vehicular.
Informes citados por medios internacionales indican que los sistemas de cobro dinámico permiten reducir las demoras hasta en un 50 %. Además, la eliminación de embotellamientos cerca de los peajes podría contribuir a disminuir los accidentes relacionados con frenadas repentinas o cambios de carril de último momento.
La incorporación de cámaras inteligentes también aporta una herramienta adicional para el control del tránsito. Los dispositivos permiten monitorear la circulación en tiempo real y detectar vehículos con infracciones, documentación irregular o problemas vinculados al cumplimiento de las normas viales.
El impacto ambiental de una circulación más fluida
Otro aspecto central del proyecto está relacionado con la sostenibilidad.
La reducción de las detenciones en los peajes tiene un efecto directo sobre el consumo de combustible. Cuando un vehículo desacelera, se detiene y vuelve a acelerar, incrementa su gasto energético y genera mayores emisiones contaminantes.
Al permitir un flujo continuo de tránsito, los peajes sin barreras contribuyen a disminuir ese impacto. La reducción del tiempo que los vehículos permanecen encendidos en filas también ayuda a limitar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Especialistas en movilidad sostienen que este tipo de sistemas no solo mejora la experiencia de conducción, sino que además favorece la construcción de una infraestructura vial más eficiente desde el punto de vista ambiental.
Para una provincia que concentra gran parte del tránsito turístico del país durante el verano, la disminución de emisiones representa un beneficio relevante en términos de sostenibilidad a largo plazo.
Turismo, economía regional y nuevas oportunidades
La modernización de las rutas bonaerenses también podría generar efectos positivos sobre la actividad económica.
Las autoridades y representantes del sector turístico consideran que la reducción de los tiempos de traslado hará más atractivos los viajes hacia distintos destinos de la provincia. Ciudades como Mar del Plata, Villa Gesell y otras localidades costeras podrían beneficiarse de una mayor fluidez en los accesos durante los períodos de mayor movimiento.
Proyecciones elaboradas por entidades vinculadas al turismo estiman que la mejora en la conectividad podría traducirse en un incremento de visitantes durante los próximos años.
La simplificación de los viajes también impactaría en sectores vinculados al transporte de mercancías. La posibilidad de mantener una circulación constante favorece la logística y reduce costos operativos asociados a retrasos en las rutas.
Además, la disponibilidad de información en tiempo real permitirá planificar mejor la circulación, identificar puntos críticos y diseñar estrategias para responder con mayor rapidez a situaciones de alta demanda.
Los desafíos que acompañan la transición tecnológica
A pesar de los beneficios esperados, la implementación del nuevo sistema presenta algunos desafíos.
Uno de los principales está relacionado con la actualización de las bases de datos de vehículos. Para que el cobro funcione correctamente, es necesario que la información vinculada a las patentes y a los titulares se encuentre actualizada.
Las autoridades recomiendan a los conductores verificar sus datos antes de la puesta en marcha definitiva del sistema. De lo contrario, podrían producirse errores en la asignación de pagos o inconvenientes relacionados con notificaciones automáticas.
La infraestructura tecnológica también requerirá un monitoreo constante. El funcionamiento adecuado de cámaras, sensores y sistemas de transmisión de datos dependerá de tareas permanentes de mantenimiento y supervisión.
Especialistas señalan que la conectividad será un elemento clave. La identificación, validación y facturación deben realizarse en tiempo real para garantizar la eficiencia del sistema y evitar inconvenientes para los usuarios.
Hacia una red vial cada vez más inteligente
La implementación de los peajes sin barreras forma parte de una estrategia más amplia orientada a modernizar la infraestructura vial.
AUBASA proyecta que para 2028 la totalidad de las rutas bajo su administración incorpore sistemas automatizados de cobro y herramientas avanzadas de monitoreo del tránsito. Entre las iniciativas previstas se incluyen sensores ambientales, análisis predictivo de circulación y mecanismos inteligentes de gestión vehicular.
Paralelamente, el Ministerio de Transporte de la Nación analiza la posibilidad de extender este modelo a corredores federales estratégicos como la Ruta Nacional 9 y la Ruta Nacional 7.
Si estos proyectos avanzan, Argentina podría ingresar en una nueva etapa de digitalización vial, caracterizada por una mayor automatización de procesos y una gestión más eficiente de la movilidad.
La llegada de esta tecnología representa una transformación que va más allá del cobro de peajes. Se trata de una modificación profunda en la forma de circular por las rutas, planificar viajes y administrar la infraestructura de transporte.
A medida que avance la implementación, la adaptación de los usuarios será fundamental para aprovechar plenamente sus beneficios. La combinación de información clara, herramientas digitales accesibles y una transición gradual será determinante para el éxito del sistema. En una provincia que concentra una parte sustancial del tránsito nacional y recibe millones de turistas cada año, esta modernización promete redefinir la experiencia de viaje en los principales corredores bonaerenses durante la próxima década.






