La movilidad eléctrica avanza en Argentina en 2026 con la expansión de Mercedes-Benz y Prestige Auto en Virrey del Pino, Buenos Aires. La incorporación de nuevos modelos Smart, el lanzamiento de la E-Bike MTB R29 y el aniversario de la Sprinter marcan una nueva etapa para la industria automotriz del país, enfocada en sostenibilidad y producción nacional.
¿Qué significa el auge de la movilidad eléctrica en Argentina?
El concepto de movilidad eléctrica ha cambiado el panorama industrial argentino en 2026. Lo que antes era una tendencia marginal se transformó en una política empresarial y estatal con efectos significativos. Mercedes-Benz y Prestige Auto, impulsados por la evolución tecnológica, consolidan su presencia en la producción y comercialización de vehículos eléctricos como los nuevos Smart y la E-Bike MTB R29. En el contexto global, Argentina busca adaptar su industria a los estándares de eficiencia energética, un paso necesario para competir en mercados internacionales donde la movilidad eléctrica se impone como norma.
La movilidad eléctrica tomó impulso con medidas fiscales que reducen la importación de componentes y fomentan la participación de proveedores nacionales. Este esquema permitió que más del 50% de las piezas de la E-Bike MTB R29 se fabriquen localmente. Además, la alianza entre Prestige Auto y empresas nacionales como Ombú, Probatery y Grupo Núcleo refuerza el objetivo de integrar tecnología sin depender exclusivamente del exterior.
¿Cómo Mercedes-Benz y Prestige Auto articulan la transición tecnológica?

Durante el primer semestre de 2026, Prestige Auto, representante oficial de Mercedes-Benz en Argentina desde 2025, presentó resultados que marcan un cambio de etapa: un aumento del 50% en ventas y una expansión del 30% en producción. Esta transformación se apoya en proyectos de movilidad eléctrica y en una estrategia centrada en la continuidad industrial en la planta de Virrey del Pino, ubicada en el partido de La Matanza, Buenos Aires. Allí se fabrican desde hace tres décadas las unidades Sprinter, eje histórico del segmento de vehículos comerciales.
El evento por los 30 años de producción de la Sprinter evidenció cómo la movilidad eléctrica puede convivir con la producción tradicional. Mientras la Sprinter mantiene sus motorizaciones diésel y a gas, la compañía avanza con versiones híbridas que podrían lanzarse hacia 2027. En paralelo, los Smart eléctricos importados bajo la gestión de Prestige Auto en 2026 abren el camino hacia un mercado de autos urbanos con bajas emisiones, dirigido especialmente a grandes centros como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.
Innovaciones industriales y proyección de empleo
El proyecto de movilidad eléctrica no se limita a la introducción de nuevos modelos. Según datos de Prestige Auto, más de 400 trabajadores participan hoy del programa de electromovilidad en la planta de Virrey del Pino, donde además se desarrolla la E-Bike MTB R29. Este modelo, equipado con un motor de 350W y autonomía de hasta 75 km, representa un cambio para el sector: es el primer vehículo eléctrico liviano producido con integración argentina en más de un 50%.
El desarrollo implicó la colaboración de firmas locales especializadas en componentes metálicos, eléctricos y de baterías. De esta manera, la movilidad eléctrica también impulsa el crecimiento de industrias paralelas. En términos numéricos, el Ministerio de Producción estima que para 2027 podrían generarse 2.000 nuevos empleos vinculados directamente con la cadena de electromovilidad.
Además, el regreso de los autos Smart marca el retorno de una marca que dejó el país en 2019. Ahora, bajo esta nueva gestión, los modelos Smart eléctricos llegan con propulsión 100% de batería y autonomía superior a los 150 kilómetros. Su objetivo es instalar 15 concesionarias en el país en los próximos 18 meses y ofrecer un esquema de leasing enfocado en flotas corporativas y usuarios urbanos.
¿Por qué la movilidad eléctrica genera interés en el mercado regional?
En América Latina, la movilidad eléctrica experimenta un crecimiento sostenido del 35% anual desde 2023, según la Asociación Latinoamericana de Movilidad Sostenible. En Argentina, aunque la infraestructura de carga aún es limitada, el interés de los consumidores se incrementó un 40% en búsquedas online sobre autos eléctricos y bicicletas eléctricas. Este fenómeno se explica por el alza del costo de combustibles fósiles y el incremento de las medidas ambientales en las grandes ciudades.
En ese contexto, la estrategia de Prestige Auto apunta a diversificar su oferta y mantener precios competitivos. En la actualidad, la E-Bike MTB R29 se ofrece a 1.850 dólares, valor que busca competir con importaciones asiáticas de menor integración industrial. La movilidad eléctrica, más allá de las ventas, funciona como un laboratorio tecnológico: las pruebas e investigaciones que se desarrollan en Virrey del Pino sirven para futuras aplicaciones en buses eléctricos o vans livianas.
Argentina, junto con Brasil y México, conforma uno de los tres polos emergentes de electromovilidad en la región. Los incentivos fiscales y la disponibilidad de litio —recurso central para las baterías— colocan al país en posición estratégica. Este recurso, concentrado en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy, ofrece oportunidades de desarrollo vertical desde la extracción hasta la producción de celdas locales, una meta proyectada para la próxima década.
Desafíos para la consolidación de la movilidad eléctrica argentina
La transición hacia la movilidad eléctrica enfrenta obstáculos estructurales. El costo elevado de las unidades eléctricas, la falta de estaciones de carga rápidas y la capacitación técnica son algunos de los puntos críticos. Sin embargo, la combinación entre inversión extranjera y políticas nacionales de integración tecnológica permite visualizar avances progresivos.
Prestige Auto ha declarado que sus próximos pasos en Argentina incluyen la transformación parcial de la planta de Virrey del Pino para el ensamblaje de plataformas híbridas y eléctricas. En paralelo, Mercedes-Benz examina la posibilidad de introducir versiones de la Sprinter con sistemas electrificados, que mantengan los mismos estándares de durabilidad, seguridad y capacidad de carga.
El sector automotriz argentino, históricamente dependiente de la exportación y los ciclos del mercado brasilero, busca con la movilidad eléctrica un camino para diversificar su oferta y reducir vulnerabilidades. Según informes de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), el segmento de vehículos eléctricos e híbridos podría representar el 10% del mercado local para 2028 si se mantiene el ritmo actual de inversión y adopción.
El análisis de la movilidad eléctrica no se limita a fabricantes y consumidores. Gobiernos municipales estudian programas de incentivo al uso de bicicletas eléctricas para reducir la congestión y las emisiones urbanas. En ciudades como Mendoza y Buenos Aires, las pruebas piloto incluyen subsidios parciales a la compra de e-bikes nacionales y la incorporación de estaciones de recarga con energía solar.
La movilidad eléctrica, en consecuencia, se convierte en un componente activo del debate económico, ambiental y social. En el mediano plazo, su consolidación dependerá de políticas sostenidas y de la capacidad industrial para responder a la nueva demanda tecnológica. La experiencia de Mercedes-Benz y Prestige Auto en 2026 demuestra que Argentina puede combinar producción local, eficiencia energética y desarrollo sostenido sin abandonar su perfil exportador.






