Estados Unidos y China comenzaron a desescalar su conflicto comercial este miércoles con una significativa reducción de los aranceles que habían impuesto recientemente el uno al otro. La medida responde al acuerdo alcanzado durante las conversaciones de alto nivel celebradas el pasado fin de semana en Suiza, en lo que el presidente estadounidense Donald Trump calificó como un “reinicio total” de la relación económica bilateral.
Bajo este nuevo entendimiento, la administración Trump redujo sus aranceles a las importaciones chinas del 145 al 30 por ciento, mientras que Pekín recortó sus gravámenes retaliatorios a bienes estadounidenses del 125 al 10 por ciento. Ambos países conservaron un margen del 10 por ciento de sus respectivas alzas iniciales, y acordaron negociar el resto durante una pausa de 90 días.
Washington, sin embargo, decidió mantener un arancel separado del 20 por ciento sobre productos chinos vinculado a la falta de avances por parte de Pekín en la lucha contra el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Este punto sigue siendo fuente de tensión. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, acusó a EE. UU. de “culpar a otros por su propio problema” y de dañar la cooperación bilateral en materia de narcotráfico. Lin también criticó las declaraciones del exembajador Nicholas Burns y pidió un enfoque basado en el respeto mutuo.
China, por su parte, confirmó la suspensión de varias contramedidas no arancelarias aplicadas desde abril, incluyendo controles de exportación sobre minerales de tierras raras clave para las industrias tecnológicas. El compromiso de ambas partes también incluye la creación de un mecanismo permanente de consulta económica y comercial, que buscará atender los temas sensibles de manera sistemática y evitar nuevas escaladas.
En un discurso ofrecido el martes en un foro de inversiones en Arabia Saudita, Trump calificó el acuerdo como un “avance importante” y señaló que China se ha comprometido a “abrirse al comercio con Estados Unidos”. Agregó que espera hablar con el presidente Xi Jinping al final de esta semana para continuar afinando los detalles.
Aunque las medidas de reducción arancelaria suponen un alivio parcial tras semanas de tensión, todavía quedan numerosos asuntos pendientes. Durante el periodo de tregua, se prevé que las negociaciones continúen lideradas por el vicepresidente chino He Lifeng, el secretario del Tesoro de EE. UU. Scott Bessent y el representante comercial Jamieson Greer.
El conflicto, que llevó los aranceles mutuos a niveles históricamente altos, tuvo un fuerte impacto en los mercados internacionales y las cadenas de suministro globales. Ahora, con esta reducción de 115 puntos porcentuales en las tarifas, ambas potencias buscan un terreno común para estabilizar su relación comercial sin renunciar a sus respectivas prioridades estratégicas.











