La investigación conjunta en Corea del Sur ha emitido una segunda citación al presidente Yoon Suk Yeol para que se presente la próxima semana y rinda declaración sobre su efímera declaración de ley marcial el pasado 3 de diciembre. Yoon rechazó previamente comparecer tras una solicitud inicial presentada dos días antes.
Según informó Yonhap News Agency, si el presidente continúa ignorando las citaciones sin justificación válida, la Oficina de Investigación de Corrupción para Altos Funcionarios, parte del equipo investigador, podría solicitar una orden judicial para detenerlo hasta por 48 horas.
La declaración de ley marcial, que solo estuvo en vigor durante seis horas antes de ser anulada por un voto en la Asamblea Nacional, ha llevado a una intensa revisión legal y política. Desde el sábado, Yoon se encuentra suspendido de sus funciones presidenciales tras la aprobación de una moción de juicio político en el parlamento, presentada por partidos opositores que lo acusan de no cumplir con los requisitos constitucionales para emitir dicha medida.
El equipo investigador, que incluye a la policía, la Oficina de Investigación de Corrupción y el Ministerio de Defensa, ha solicitado que Yoon comparezca en la sede de la oficina en Gwacheon, al sur de Seúl, el próximo miércoles a las 10 a.m., según reportó Yonhap. Paralelamente, los fiscales que estaban investigando el caso por separado han transferido la jurisdicción del mismo a la oficina anticorrupción.
Mientras tanto, el Tribunal Constitucional, que tiene un plazo de 180 días desde el 14 de diciembre para decidir si aprueba la destitución de Yoon o lo restituye en el cargo, ha enfrentado dificultades para entregar al presidente los documentos necesarios para iniciar el proceso. Según una portavoz del tribunal, los intentos de entrega a través de correo postal, mensajería en persona y medios electrónicos han fracasado debido a la falta de cooperación de la oficina presidencial.
Este episodio agrava aún más la crisis política en Corea del Sur, donde la declaración de ley marcial de Yoon ha sido ampliamente criticada como una medida antidemocrática y ha llevado a un clima de incertidumbre sobre el futuro de su liderazgo.









