Sheinbaum revela que practica Chi Kung: la disciplina china que llegó a la Mañanera

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La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reveló este miércoles, durante su conferencia «La Mañanera del Pueblo», que actualmente practica Chi Kung (o qigong), una disciplina china milenaria centrada en el trabajo con la energía vital a través de movimientos suaves, respiración controlada y concentración mental. La mandataria contó que la incorporó a su rutina tras dejar de correr por las exigencias de agenda que impone el cargo, y que llegó a ella por recomendación de Rommel Pacheco, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), a quien originalmente le había pedido aprender tai chi.

Sheinbaum relató que Pacheco le propuso el chi kung como alternativa, describiéndolo como «un ejercicio para la salud» poco conocido en México. La presidenta fue más allá y planteó impulsar la creación de una federación nacional de chi kung, con el objetivo de darle estructura institucional y promoción a una práctica que hasta ahora circula de manera informal en el país. En la misma intervención, frente a medallistas mexicanos de los Juegos Centroamericanos de Santo Domingo 2026, recordó su paso por el ballet en la infancia y por el remo y el atletismo durante sus años en la UNAM, donde optó por estudiar Física.

Qué es el Chi Kung

Se trata de una práctica tradicional china milenaria que combina movimientos suaves y lentos, ejercicios de respiración controlada, posturas estáticas y concentración mental, con el objetivo de cultivar y equilibrar el «qi» o energía vital del cuerpo.

Sus raíces se entrelazan con la medicina tradicional china, el taoísmo y las artes marciales, y se le atribuyen beneficios como la reducción del estrés, la mejora de la flexibilidad y el equilibrio, el fortalecimiento del sistema inmunológico y una mayor claridad mental.

Existen numerosos estilos y escuelas —algunos más orientados a la salud y la meditación (chikung médico), otros vinculados al entrenamiento marcial (chikung marcial)— pero todos comparten la idea central de que, mediante la sincronización de cuerpo, respiración y mente, es posible armonizar el flujo energético interno y promover el bienestar físico y espiritual.

El Día Mundial del Tai Chi y del Chi Kung (Qigong) se celebra cada año el último sábado de abril. Se estima que unas 300 millones de personas practican estas disciplinas a nivel mundial.

Chi Kung y soft power

El episodio, anecdótico en apariencia, no deja de ser revelador. El chi kung forma parte de un repertorio de prácticas de la medicina tradicional china —junto al tai chi, la acupuntura y el qigong terapéutico— que en las últimas décadas se exportaron globalmente como un vector más de la diplomacia cultural de Beijing, en paralelo a los Institutos Confucio y los programas de intercambio universitario.

Que una jefa de Estado latinoamericana adopte públicamente una disciplina de este tipo, y proponga institucionalizarla mediante una federación deportiva, funciona como un gesto de soft power que trasciende lo personal: normaliza y legitima un elemento cultural chino dentro del discurso oficial de un gobierno que, en paralelo, gestiona una relación económica y geopolítica cada vez más compleja con Beijing, marcada por la presión de Washington para limitar la inversión china en sectores estratégicos y por el uso de México como plataforma de reexportación hacia Estados Unidos.

En ese contexto, cada gesto cultural —por menor que parezca— se lee también como parte del tablero más amplio de la disputa por influencia entre las dos potencias en la región.

 

 

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Periodista, viajera full-time, especialista en Cultura, Negocios y Lifestyle.