Irán sufre el apagón de internet más prolongado de su historia y profundiza la crisis económica

Irán

Irán atraviesa desde hace casi dos semanas el apagón de internet más largo y amplio desde la instauración de la República Islámica, una medida que no solo aisló al país del mundo, sino que también golpeó con fuerza a miles de negocios que dependen de la actividad digital para sobrevivir.

El corte comenzó el 8 de enero, en medio de protestas nacionales que derivaron en una represión masiva. Activistas aseguran que más de 4.500 personas murieron durante el operativo de seguridad, mientras que muchas otras continúan desaparecidas. Desde entonces, el acceso a la red permanece severamente restringido, con habilitación parcial solo para algunos sitios nacionales y un funcionamiento limitado de buscadores como Google.

Las autoridades no ofrecieron un cronograma para la restitución total del servicio, lo que incrementó la incertidumbre en el sector privado. Comerciantes de distintos rubros advierten que sus ventas se desplomaron drásticamente desde el inicio del bloqueo.

Un dueño de una tienda de mascotas en Teherán afirmó que su facturación cayó un 90%. “Trabajaba casi exclusivamente con Instagram y Telegram. Las alternativas locales que propone el gobierno no sirven porque los clientes no están ahí”, explicó bajo condición de anonimato.

Un golpe adicional a una economía debilitada

El apagón digital profundiza una crisis económica previa. Las protestas estallaron a fines de diciembre tras una nueva caída del rial, que superó los 1,4 millones por dólar, un contraste extremo con los 32.000 riales por dólar de hace una década. Antes de la revolución islámica de 1979, la moneda cotizaba a 70 por dólar.

La devaluación aceleró la inflación y encareció productos básicos, una situación agravada por aumentos en los precios del combustible implementados en diciembre. Todo esto redujo el consumo y vació comercios y restaurantes, incluso en zonas céntricas de la capital.

Según el Ministerio de Comunicaciones, el corte de internet le cuesta al país entre 2,8 y 4,3 millones de dólares diarios. Sin embargo, la organización NetBlocks estima que el impacto real supera los 37 millones de dólares por día, basándose en datos del Banco Mundial y la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Estudios previos indican que las redes sociales generaban cerca de 833 millones de dólares anuales en ventas para los comercios iraníes. Además, interrupciones similares durante las protestas de 2022 habrían provocado pérdidas por 1.600 millones de dólares.

En paralelo al apagón, la Justicia intensificó la ofensiva contra sectores privados. La fiscalía de Teherán inició procesos para confiscar los bienes de al menos 60 cafeterías acusadas de apoyar las protestas y anticipó medidas similares contra deportistas y figuras del ámbito cultural. Algunos locales ya fueron clausurados.

El impacto económico del bloqueo también comenzó a reflejarse en medios afines al oficialismo. En comentarios publicados por la agencia Fars, lectores pidieron que el apagón no se convierta en una práctica habitual, advirtiendo que “la vida comercial está siendo destruida”.

Aunque muchas tiendas permanecen abiertas, el consumo es mínimo. “La gente solo compra alimentos. Nadie tiene ánimo para gastar en otra cosa”, resumió el dueño de una sastrería en Teherán. “Pagamos sueldos y servicios, pero no entra dinero”.

Mientras el acceso a internet sigue restringido y no hay señales de alivio, crece el temor de que el daño económico se vuelva irreversible para miles de pequeños y medianos negocios en todo el país.

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