China disparó advertencias contra un destructor japonés por incursión accidental en sus aguas

destructor japonés

En julio del año pasado, buques chinos realizaron al menos dos disparos de advertencia contra el destructor japonés Suzutsuki, luego de que la nave ingresara por error en aguas territoriales frente a la provincia oriental de Zhejiang. Fuentes diplomáticas indicaron que el incidente ocurrió mientras el buque de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón realizaba labores de monitoreo sobre ejercicios militares chinos en alta mar, y que la situación estuvo al borde de convertirse en un conflicto abierto.

La incursión se produjo debido a un fallo técnico en la carta electrónica de navegación del destructor, que no mostraba el límite entre aguas internacionales y territoriales porque un interruptor no estaba activado. Esta omisión provocó que la tripulación no advirtiera que había cruzado a la zona marítima bajo soberanía china. Según las fuentes, el error llevó a que el Suzutsuki navegara durante unos veinte minutos dentro del área, a menos de doce millas náuticas de la costa de Zhejiang.

En la madrugada del 4 de julio de 2024, los buques chinos instaron repetidamente a la nave japonesa a cambiar de rumbo. Primero dispararon una advertencia antes de que el destructor ingresara a las aguas reclamadas, y luego efectuaron un segundo disparo tras el cruce. Tokio y Pekín no activaron la línea directa de comunicación militar que mantienen para gestionar crisis, lo que genera dudas sobre la eficacia de este canal en situaciones de alta tensión.

Japón transmitió de manera extraoficial a China que la entrada fue consecuencia de un fallo técnico y que el capitán desconocía la ubicación exacta de la nave en ese momento. Pekín presentó una protesta formal por el hecho, mientras que las autoridades japonesas optaron por no hacer público el informe oficial al tratarse de operaciones militares. El capitán fue destituido posteriormente por negligencia.

Especialistas en derecho internacional, como Jun Tsuruta, profesor asociado en la Universidad Meiji Gakuin, señalaron que China debe aclarar si existía un motivo legítimo para el uso de la fuerza, ya que las normas internacionales reconocen el derecho de paso inocente a través de aguas territoriales de otros Estados.

El contexto de este episodio se enmarca en una relación bilateral marcada por tensiones marítimas. China envía con frecuencia buques militares y guardacostas a las aguas territoriales japonesas cercanas a las islas Senkaku, administradas por Tokio pero reclamadas por Pekín, que las denomina Diaoyu. La incursión accidental del Suzutsuki y la respuesta china reflejan el delicado equilibrio de poder en la región, donde incidentes técnicos o malentendidos pueden escalar rápidamente y poner a prueba los mecanismos diplomáticos y militares destinados a prevenir enfrentamientos.

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