La consagración del Mundial de Fútbol en horario estelar estadounidense deja a Tokio, Seúl y Beijing viendo la definición de madrugada. Derechos de transmisión demorados, publicidad en riesgo y una audiencia que igual no se despega de la pantalla.
La consagración del Mundial de Fútbol en horario estelar estadounidense deja a Tokio, Seúl y Beijing viendo la definición de madrugada. Derechos de transmisión demorados, publicidad en riesgo y una audiencia que igual no se despega de la pantalla.