Al menos dieciséis muertos por inundaciones repentinas en el norte de Indonesia

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Las lluvias torrenciales que azotaron durante varios días la provincia indonesia de Célebes Septentrional dejaron al menos dieciséis personas fallecidas como consecuencia de inundaciones repentinas que arrasaron aldeas enteras y obligaron a cientos de residentes a abandonar sus hogares. Las autoridades locales advirtieron que la situación sigue siendo delicada debido a la persistencia del clima inestable y al riesgo de nuevos deslizamientos de tierra.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Gestión de Desastres, las precipitaciones asociadas al monzón provocaron el desborde de ríos en la madrugada del lunes. El agua descendió con gran velocidad por las laderas, mezclada con barro, rocas y restos de vegetación, generando corrientes que sorprendieron a los habitantes mientras dormían. En su paso, el aluvión se llevó viviendas, vehículos y pertenencias, dejando un panorama de destrucción en el distrito de Siau Tagulandang Biaro.

Equipos de rescate, con apoyo de la policía y de las fuerzas armadas, lograron llegar a cuatro aldeas severamente afectadas en la isla de Siau, ubicada frente al extremo norte de Célebes. El acceso a varias zonas resultó complejo debido a carreteras dañadas y a interrupciones en las comunicaciones, lo que retrasó las primeras tareas de auxilio. Aun así, los rescatistas pudieron constatar que varias casas fueron completamente arrasadas y que más de un centenar sufrió daños de diversa consideración por la fuerza del agua.

Como consecuencia de la emergencia, más de seiscientos residentes debieron refugiarse de manera temporal en iglesias y edificios públicos. Muchas familias perdieron todo y permanecen a la espera de ayuda humanitaria, mientras las autoridades locales organizan la distribución de alimentos, agua potable y elementos básicos. Con el retroceso gradual de las aguas, los equipos de búsqueda lograron recuperar los cuerpos de dieciséis personas y continuaban rastreando a otros vecinos que permanecen desaparecidos en áreas donde barrios enteros quedaron cubiertos por el lodo.

Ante la magnitud del desastre, la jefa del distrito de Sitaro declaró un período de respuesta de emergencia que se extenderá durante dos semanas. La medida busca agilizar las evacuaciones, el envío de asistencia y la reparación de la infraestructura dañada. Además, se confirmó que al menos veinticinco personas resultaron heridas, algunas de ellas con lesiones de consideración.

Las autoridades provinciales hicieron un llamado a la población para que se mantenga en estado de alerta, ya que nuevas lluvias podrían agravar la situación y provocar inundaciones adicionales o deslizamientos de tierra. En ese marco, se desplegó maquinaria pesada para despejar caminos y se enviaron suministros de emergencia a las zonas más comprometidas.

Indonesia es especialmente vulnerable a este tipo de desastres naturales debido a su geografía y a las intensas lluvias estacionales. En diciembre pasado, inundaciones y deslaves de gran escala afectaron a decenas de ciudades y distritos en la isla de Sumatra, con un saldo de más de mil víctimas fatales, miles de heridos y numerosas personas aún desaparecidas. El nuevo episodio en Célebes vuelve a poner en evidencia la fragilidad de muchas comunidades frente a fenómenos climáticos extremos que se repiten con creciente frecuencia.

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