El tifón Nakri cruzó el lunes el archipiélago de las islas Izu, al sur de Tokio, mientras avanzaba hacia el este y se alejaba del territorio japonés. Su paso reavivó las alertas en una zona que aún no se recupera del impacto del tifón Halong, que la semana pasada provocó graves daños y deslizamientos de tierra.
La Agencia Meteorológica de Japón advirtió sobre la persistencia de fuertes vientos y olas de gran altura, además del riesgo de nuevos derrumbes en terrenos ya saturados por las intensas lluvias recientes. Aunque Nakri continúa alejándose del país, las autoridades pidieron a los residentes mantenerse atentos ante posibles emergencias en las zonas montañosas y costeras.
Según los datos oficiales, el fenómeno se desplazaba hacia el este-noreste sobre el océano Pacífico a unos cuarenta kilómetros por hora, con vientos sostenidos que alcanzaban los ciento ochenta kilómetros por hora. Si bien su trayectoria lo aleja de las principales áreas urbanas, las islas situadas más al sur del archipiélago permanecen bajo advertencia por condiciones meteorológicas adversas.
La llegada de Nakri se produce apenas unos días después de que el tifón Halong azotara la misma región. Ese evento dejó viviendas dañadas, caminos bloqueados y varios deslizamientos en la isla de Hachijo. Además, tres pescadores fueron arrastrados por las olas en la costa del Pacífico, en Oiso, prefectura de Kanagawa, al suroeste de Tokio. Uno de ellos perdió la vida, mientras los otros dos lograron ser rescatados con heridas leves.
Las autoridades locales trabajan en la evaluación de posibles daños adicionales y en la reparación de infraestructuras afectadas por las tormentas consecutivas. Equipos de emergencia permanecen desplegados en las islas más vulnerables, donde se prevé que las lluvias intermitentes continúen durante los próximos días.
El paso de Nakri vuelve a poner de relieve la vulnerabilidad del archipiélago japonés ante los fenómenos climáticos extremos. Japón experimenta cada año una media de más de veinte tifones, aunque solo una parte de ellos toca tierra. Sin embargo, el calentamiento del océano Pacífico ha intensificado su fuerza en los últimos años, provocando daños cada vez más severos y frecuentes.
Con el tifón alejándose hacia el Pacífico abierto, los meteorólogos esperan que las condiciones mejoren gradualmente en la región central de Japón. No obstante, el gobierno mantiene la recomendación de precaución en áreas propensas a inundaciones y deslizamientos, recordando que el terreno saturado sigue representando un riesgo incluso después de que el viento y la lluvia se disipen.
Por ahora, las islas Izu respiran un breve alivio, aunque el recuerdo del desastre reciente y la incertidumbre sobre nuevas tormentas mantienen en alerta a las comunidades costeras del país.







