Manuel V. Pangilinan, conocido simplemente como “MVP”, es uno de los empresarios más influyentes y reservados de Filipinas. Con 78 años, este veterano inversionista y director de múltiples empresas esenciales en el país, prefiere mantenerse fuera de los reflectores, dejando que sus inversiones hablen por él. A lo largo de 26 años, Pangilinan ha mostrado un compromiso constante con el crecimiento económico filipino, inyectando capital en sectores clave, aun cuando la economía del país no crecía al ritmo del 6% que disfruta actualmente.
MVP lidera algunas de las compañías más reconocidas de Filipinas, a través de la red de empresas que se agrupan popularmente bajo el nombre de “MVP Group”, aunque no exista formalmente. Entre estas se destacan el gigante de telecomunicaciones PLDT, la distribuidora de energía Manila Electric Company (Meralco) y la proveedora de agua Maynilad Water Services, servicios básicos que impactan en la vida de millones de filipinos. Desde su sede en Metro Manila, Pangilinan también supervisa Metro Pacific Investments Corporation (MPIC), la cual ha incursionado en sectores tan diversos como carreteras, hospitales, energía renovable y medios de comunicación. En 2022, MPIC registró activos por 717 mil millones de pesos y sus ingresos anuales alcanzaron los 61.3 mil millones de pesos, cifras que reflejan la amplitud de su influencia en la economía filipina.
Los inicios de Pangilinan como inversionista comenzaron lejos de Filipinas, en Hong Kong, donde fundó en 1981 First Pacific junto con el magnate indonesio Sudono Salim. Esta firma, que empezó con inversiones dispersas en bienes raíces y banca, con el tiempo se transformó en una de las principales fuentes de capital de sus proyectos en Filipinas. En 1998, First Pacific adquirió un 17.5% de PLDT, entonces una empresa estatal en crisis, y con una inyección de 749 millones de dólares revivió la compañía, modernizándola y convirtiéndola en la joya de la corona del mercado de telecomunicaciones filipino.
A pesar de sus éxitos, Pangilinan también ha enfrentado reveses. El año pasado, PLDT se vio envuelta en un escándalo por un sobrecosto en su presupuesto de capital de 48 mil millones de pesos, lo cual resultó en la salida de varios ejecutivos de alto nivel. Además, MVP ha reconocido abiertamente algunas de sus “fallas”, como sus inversiones pasadas en marcas de consumo que hoy son parte de la vida diaria filipina, como Eskinol y Wilkins, aunque no explicó los motivos detrás de su decisión de catalogarlas como fracasos.
Pangilinan ahora ha puesto su atención en un sector que históricamente ha sido dejado atrás en Filipinas: la agricultura. A través de MPIC, adquirió en 2022 una participación mayoritaria en Carmen’s Best Group, una empresa famosa por su helado premium, como punto de entrada para fortalecer la provisión de productos lácteos en el país. Para él, esta adquisición representa un “trampolín” hacia una mayor participación en la agricultura, un sector que considera clave para reducir la pobreza en las zonas rurales, donde la falta de inversión ha perpetuado altos niveles de necesidad.
A pesar del interés en el sector agrícola, Pangilinan no oculta su crítica al marco legislativo actual. Ha calificado la Ley de Reforma Agraria de 1988 como “una locura” que “mató” el agro-negocio en Filipinas, argumentando que las restricciones en la tenencia de tierras y la deuda generada por la redistribución han impedido la modernización agrícola en el país. Este rezago ha convertido a Filipinas en el mayor importador mundial de arroz en 2023, una situación que deja a los consumidores locales vulnerables ante las fluctuaciones de precios.
Además de la agricultura, MVP se ha involucrado en otros sectores estratégicos como la minería y la energía. MPIC posee una participación en Philex Mining y en SPNEC, que actualmente es el mayor productor de energía solar en Filipinas. Pangilinan ha mencionado que su interés en la expansión de instalaciones solares lo ha llevado a explorar la adquisición de tierras adicionales en el país, y su interés en el gas natural, especialmente en el Banco Recto, lo sitúa en una posición relevante en el conflicto del Mar de China Meridional, donde las tensiones con Beijing han ido en aumento. Sin embargo, su enfoque pragmático lo lleva a evitar conflictos innecesarios: “Si encontramos algo en cantidad comercial, entonces diremos a los chinos que se retiren”, comentó, pero advirtió que no ve sentido en una confrontación si no se descubre nada significativo en la región.
El interés de Pangilinan también incluye su pasión por el deporte, específicamente en el baloncesto. Ha financiado ligas universitarias locales e internacionales y es dueño de tres equipos en la liga profesional local, donde mantiene una conocida rivalidad con otro magnate filipino, Ramon Ang.
A pesar de que el retiro es una posibilidad cercana, no ha fijado una fecha concreta y sigue supervisando personalmente sus empresas. Con su perspectiva de diversificación de inversiones y su firme compromiso con el crecimiento de Filipinas, Manuel V. Pangilinan continúa siendo una figura clave en la transformación de la economía filipina, dejando una marca que podría influir en las próximas generaciones de empresarios del país.













