Un año después de que Vietnam y Estados Unidos elevaran su vínculo al máximo nivel diplomático, un documento interno del Ministerio de Defensa vietnamita revela una profunda desconfianza hacia Washington y muestra que el ejército se preparaba ante un eventual escenario de agresión militar estadounidense. El informe, dado a conocer por la organización The 88 Project, expone las tensiones que persisten detrás del discurso oficial de cooperación y deja al descubierto los temores históricos del liderazgo comunista frente a una posible injerencia externa.
El documento, titulado “El segundo plan de invasión de Estados Unidos” y elaborado en agosto de 2024, sostiene que Washington es una potencia beligerante dispuesta a utilizar formas no convencionales de guerra para imponer su influencia. Aunque reconoce que el riesgo inmediato de un conflicto armado es bajo, el texto insiste en la necesidad de mantenerse alerta ante cualquier pretexto que pueda justificar una intervención extranjera. En particular, los estrategas vietnamitas advierten sobre el peligro de una llamada revolución de colores, similar a las ocurridas en otros países, que pudiera poner en jaque al Partido Comunista.
Según Ben Swanton, codirector de The 88 Project, estas preocupaciones no se limitan a sectores aislados del poder. Por el contrario, reflejan un consenso amplio dentro del aparato estatal y militar, donde existe una visión compartida de Estados Unidos como una amenaza potencial para la estabilidad del régimen. Otros documentos citados por la organización refuerzan esta lectura y apuntan a un temor persistente a que Washington promueva cambios políticos bajo la bandera de la democracia y los derechos humanos.
La contradicción resulta evidente si se tiene en cuenta que en 2023 el entonces presidente Joe Biden firmó con Hanoi una Asociación Estratégica Integral, colocando a Estados Unidos al mismo nivel diplomático que Rusia y China. Sin embargo, el informe militar sostiene que, pese a considerar a Vietnam un socio relevante, Washington buscaría influir gradualmente en su sistema político y social para debilitar el modelo socialista.
Especialistas en la región coinciden en que estos documentos ofrecen una mirada poco habitual sobre las discusiones internas del poder vietnamita. Nguyen Khac Giang, del instituto ISEAS de Singapur, señaló que el ala conservadora y alineada con los militares nunca se sintió del todo cómoda con el acercamiento a Estados Unidos. Esa incomodidad quedó en evidencia cuando medios vinculados al ejército acusaron a la Universidad Fulbright de promover una revolución de colores, acusación que luego fue rechazada por la Cancillería.
El peso de la memoria histórica también juega un papel central. Para analistas como Zachary Abuza, el ejército vietnamita conserva un recuerdo muy vivo de la guerra que terminó en 1975, lo que explica por qué, aun cuando China mantiene disputas territoriales con Vietnam en el mar de China Meridional, Estados Unidos sigue siendo percibido como una amenaza más grave para la supervivencia del Partido Comunista.
A esto se suman factores recientes que han erosionado la confianza bilateral, como los recortes a programas de ayuda estadounidense que afectaron proyectos de remediación ambiental vinculados a la guerra. Al mismo tiempo, Vietnam se ve obligado a equilibrar sus relaciones exteriores, dado que China es su principal socio comercial y Estados Unidos su mayor mercado de exportación.
Con la llegada de To Lam al liderazgo del partido, Hanoi ha buscado reforzar los lazos con Washington, especialmente bajo la nueva administración de Donald Trump. No obstante, acciones militares estadounidenses en otros países y la posibilidad de tensiones con aliados históricos como Cuba reavivan los temores de los sectores más duros del régimen. Así, mientras el discurso oficial habla de cooperación y respeto mutuo, los documentos internos revelan que la desconfianza hacia Estados Unidos sigue profundamente arraigada en la estrategia vietnamita.







