El Reino Unido encendió nuevas alarmas sobre las actividades de espionaje de China luego de que la agencia de inteligencia interna MI5 alertara el martes a los legisladores británicos sobre un creciente intento de agentes chinos por “reclutarlos y cultivarlos” mediante plataformas profesionales, empresas fachada y cazatalentos. La advertencia fue difundida por el presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, a través de una carta enviada a todos los parlamentarios.
Según el mensaje, MI5 emitió una nueva “alerta de espionaje” tras detectar que ciudadanos chinos vinculados al Ministerio de Seguridad del Estado estaban utilizando perfiles en LinkedIn “a gran escala” para contactar a funcionarios, asesores y figuras influyentes en la política británica. El objetivo, señaló Hoyle, es recopilar información sensible y establecer relaciones a largo plazo que puedan favorecer los intereses estratégicos de Pekín.
La advertencia menciona específicamente los perfiles de dos mujeres, Amanda Qiu y Shirly Shen, que operarían como reclutadoras encubiertas. Además de los legisladores, también han sido blanco de estos acercamientos economistas, asesores de think tanks y funcionarios gubernamentales, afirmó el ministro del Interior, Dan Jarvis, durante una sesión parlamentaria. Jarvis calificó estos esfuerzos como “un intento encubierto y calculado de interferir en nuestros asuntos soberanos”.
El gobierno británico ha prometido reforzar la protección contra operaciones de influencia extranjera, incluida una inversión de 170 millones de libras para actualizar la tecnología encriptada utilizada por los funcionarios del Estado. Sin embargo, partidos de la oposición aseguran que las medidas siguen siendo insuficientes y denuncian que las autoridades son excesivamente cautelosas para no tensar más los lazos comerciales con China, uno de los principales socios del Reino Unido.
La embajada china en Londres rechazó tajantemente las acusaciones, calificándolas de “difamación maliciosa” y advirtiendo que dañan las relaciones bilaterales. La tensión ocurre semanas después de que se desmoronara el caso judicial contra dos hombres previamente acusados de espiar para Pekín: el investigador Christopher Berry y el asistente parlamentario Christopher Cash. La fiscalía abandonó el caso al considerar que el gobierno no estaría dispuesto a declarar formalmente que China representaba una amenaza para la seguridad nacional durante el periodo investigado.
Las preocupaciones sobre la injerencia china no son nuevas. En 2022, MI5 ya había enviado una alerta similar señalando a la abogada Christine Lee por supuestas actividades de influencia política en nombre del Partido Comunista Chino. Más recientemente, el director general de MI5, Ken McCallum, advirtió que los actores estatales chinos representan una amenaza diaria para la seguridad del país, mediante ciberespionaje, robo de tecnología y esfuerzos para influir en la vida pública británica.
Con la nueva advertencia, la presión sobre el gobierno para endurecer su postura frente a Pekín vuelve a aumentar, mientras el Reino Unido busca equilibrar seguridad nacional y estabilidad económica en una relación cada vez más tensa.







