EE.UU. restaura aeródromo histórico en Tinian como parte de su estrategia militar frente a China

Tinian

Estados Unidos ha comenzado la restauración del aeródromo North Field en la isla de Tinian, un enclave del Pacífico que desempeñó un papel clave en la Segunda Guerra Mundial y que ahora vuelve a cobrar relevancia estratégica en el contexto de la creciente competencia con China. La base, desde donde partieron los bombarderos que lanzaron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945, se encuentra en proceso de rehabilitación como parte de un proyecto militar de 500 millones de dólares.

Tinian, situada al sur de Saipán en las Islas Marianas del Norte —territorio estadounidense—, abarca apenas 101 kilómetros cuadrados y es arrendada en dos tercios por el Ejército de EE. UU. Desde su reconquista tras la feroz batalla de 1944, ha sido considerada un punto neurálgico para operaciones militares en la región. Ahora, con las tensiones entre Washington y Pekín en ascenso, el Pentágono busca reactivar su uso como parte de una estrategia de disuasión más amplia.

Según el contralmirante Gregory Huffman, quien comandaba la Fuerza de Tarea Conjunta – Micronesia, el objetivo no es establecer una base permanente, sino contar con un lugar que permita maniobras, entrenamiento y cooperación con aliados como Japón. “Podemos mover fuerzas, entrenar allí, trabajar con nuestros aliados. Eso fortalece la preparación operativa y mejora la capacidad de respuesta”, afirmó en una entrevista con Kyodo News.

El proyecto contempla la rehabilitación de dos de las cuatro pistas originales, con fecha estimada de finalización en 2027. Además de despejar la vegetación y remover explosivos sin detonar, se espera comenzar con la construcción de superficies antes de que termine el año, según declaró el primer teniente Corey Bower, de la Fuerza Aérea estadounidense.

Junto al North Field, Estados Unidos está finalizando otro aeródromo de casi 300 millones de dólares en la misma isla, denominado “Divert”, con una pista de uso compartido para operaciones militares y vuelos comerciales. También ha reconstruido una pista japonesa de la era bélica en la isla de Peleliu, en Palau.

Funcionarios del Departamento de Defensa argumentan que restaurar instalaciones existentes es más rentable y menos intrusivo para las comunidades locales que construir nuevas bases desde cero. Aun así, las reacciones en Tinian han sido mixtas.

El exgobernador Arnold Palacios, fallecido el pasado 23 de julio, expresó en abril su preocupación ante la posibilidad de que los aeródromos se conviertan en plataformas para bombardeos nucleares. “Nadie quiere una guerra, pero hay que estar preparados”, dijo, aludiendo a las crecientes tensiones entre EE. UU. y China.

El alcalde de Tinian, Edwin Aldan, reconoció el valor estratégico y los beneficios económicos que representa la presencia militar para la isla, que alberga a unas 2.000 personas. Sin embargo, advirtió: “Esperamos que no utilicen estas pistas restauradas para lanzar bombas y causar daño. Eso no queremos que ocurra”.

Algunos residentes, conscientes de que la geografía de la isla no ofrece rutas de escape en caso de conflicto, comparten esa inquietud. Para ellos, la restauración del aeródromo evoca tanto la memoria de la guerra como la incertidumbre del presente, con Tinian nuevamente en el centro de las dinámicas geopolíticas del Pacífico.

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